La investigación se desarrolló en cinco países: Bolivia, Surinam, Perú, Colombia y Ecuador.
Aunque Bolivia no es un gran contribuyente al cambio climático global, con emisiones que no alcanzan el 0.5% del total mundial, sufre las consecuencias de este fenómeno.
Entre los impactos más visibles y destructivos, Alarcón destacó los incendios forestales que devastaron vastas áreas de la Amazonía boliviana.
«Hemos perdido una gran cantidad de bosque, sobre todo en la Amazonía, debido a los incendios y a la deforestación. Desde el año 2000 hasta el 2022, hemos visto cómo se han destruido cerca de 9 mil millones de hectáreas de bosque primario».
Otro de los problemas críticos es la sequía, que afecta severamente la producción agrícola en diversas regiones del país. Entre esas están varios municipios de Cochabamba, donde la falta de agua pone en riesgo la producción, lo que repercute en la canasta familiar.
LO ECONÓMICO
El costo económico de estos desastres también es significativo.
«Hemos cuantificado los daños y pérdidas, especialmente en términos económicos. Desde el año 2000 hasta el 2022, hemos perdido más de 2 mil millones de dólares debido a los impactos del cambio climático. Sin embargo, creemos que esta cifra es subestimada. Si consideramos los eventos lentos, como la pérdida de Chacaltaya y el lago Poopó, la cifra sería mucho mayor», dijo.
Por otro lado, el extractivismo, sobre todo la minería ilegal, agrava aún más la situación.
«Nuestro país ha dependido históricamente del extractivismo, primero con la minería, luego los hidrocarburos, y ahora nuevamente la minería. Esto ha generado una grave contaminación de los ríos, sobre todo en la Amazonía. No hay río que no esté contaminado actualmente, afectando no solo al medio ambiente, sino también a la salud de las comunidades indígenas», afirmó.
Ante este panorama, la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático propone diversificar la economía.
«Es esencial que diversifiquemos nuestras fuentes de ingresos. Desde el 2009 hasta el 2013, tuvimos ingresos importantes, pero no supimos invertir en actividades sostenibles. Proponemos una economía basada en el bosque, aprovechando frutos amazónicos como el majo, y potenciando la producción agropecuaria familiar», remarcó.
Fuente: Opinión
Fecha: 02/08/2024