Un análisis sobre campo alquilado muestra que los impuestos absorben casi todo el ingreso y dejan al productor en rojo.
El peso de los impuestos sobre la producción agrícola vuelve al centro del debate. Un informe elaborado por el productor y dirigente Néstor Roulet calcula que el Estado —entre Nación, provincias y municipios— se queda con el 82,6% de la renta que genera una hectárea de soja en Argentina.
El dato más impactante del estudio es el resultado económico final: el productor tendría una pérdida de alrededor de US$ 40,5 por hectárea en un esquema de campo alquilado.
Cómo se reparte la renta de una hectárea de soja
El trabajo toma como base el ingreso en dólares que genera la producción de una hectárea y descuenta los costos necesarios para obtenerla. Luego analiza cómo se distribuye el resultado entre los distintos actores de la cadena.
Las principales premisas del cálculo:
- Producción en campo alquilado a 12 quintales por hectárea.
- Ingreso del dueño del campo por alquiler: US$ 396 por hectárea.
- Descuento de impuestos nacionales, provinciales y municipales sobre ese ingreso.
- No se incluyen algunos impactos impositivos indirectos sobre insumos y servicios, que podrían elevar aún más la carga total.
Presión fiscal y rentabilidad en discusión
El análisis vuelve a poner sobre la mesa una discusión histórica del agro argentino: la presión impositiva sobre la producción y su impacto en la rentabilidad, especialmente en esquemas con alquiler.
Según Roulet, el objetivo es mostrar cómo se distribuye la renta agrícola y cuál es el peso real de los impuestos en la ecuación económica del productor.
En un contexto de costos elevados y márgenes ajustados, el informe refuerza la preocupación del sector sobre la sostenibilidad económica de la producción, particularmente en campañas con precios internacionales más volátiles.
Fuente: RURALNET


