LA GUERRA INTERNA DEL MERCOSUR: ARGENTINA, BRASIL, URUGUAY Y PARAGUAY SE ENFRENTAN POR EL REPARTO DE LA MILLONARIA CUOTA DE CARNE VACUNA PARA EUROPA

El acuerdo Mercosur–UE trajo oportunidades históricas para el sector cárnico sudamericano, pero también desató una disputa interna entre los socios del bloque que hoy sigue sin resolución definitiva y que amenaza con convertirse en el primer gran conflicto intraregional del período post-acuerdo. La división de las cuotas de exportación de carne vacuna hacia el mercado europeo —uno de los beneficios más celebrados del tratado— se ha convertido en el epicentro de un enfrentamiento silencioso pero intenso entre Buenos Aires, Brasilia, Montevideo y Asunción, donde cada capital defiende sus intereses con argumentos históricos, estadísticos y diplomáticos. La disputa ilustra perfectamente la tensión estructural que existe dentro del Mercosur: el bloque funciona mejor cuando negocia hacia afuera que cuando debe distribuir internamente los frutos de sus logros. Lo que estamos viendo en tiempo real es la prueba más dura que ha enfrentado la cohesión interna del bloque en los últimos años, y su resolución —o falta de ella— enviará señales importantes sobre la capacidad del Mercosur para gestionar sus propios éxitos.

Se permitirá la entrada en la UE de unas 99.000 toneladas anuales de carne de vacuno con aranceles del 7,5%, y 180.000 toneladas de carne de ave con aranceles del 0%, ambas escalonadas en cinco o seis años. El valor económico de esta cuota es enorme: el gran atractivo es la competitividad: mientras el arancel general suele superar el 20%, este cupo pagará solo un 7,5%, un alivio fiscal clave para los exportadores regionales. Esa diferencia entre el 20% y el 7,5% de arancel se traduce directamente en millones de dólares adicionales de rentabilidad para los frigoríficos y productores que logren exportar bajo el nuevo régimen. No sorprende, entonces, que cada uno de los cuatro socios del bloque esté peleando con uñas y dientes para asegurarse la mayor porción posible de ese beneficio. La cuota de carne es, en este momento, el activo más valioso que el acuerdo con Europa ha puesto sobre la mesa, y su distribución define ganadores y perdedores con consecuencias económicas concretas y medibles. EuronewsEl Cronista

Las diferencias internas dentro del Mercosur volvieron a quedar expuestas, con posiciones enfrentadas entre Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay sobre cómo repartir la nueva cuota de carne vacuna. Los posicionamientos de cada país reflejan tanto sus capacidades productivas como sus tradiciones exportadoras hacia Europa. En cuanto a la distribución por país, el sector privado se apoya en un antecedente de 2003 que otorgaba un 40% a Brasil, 30% a Argentina, 20% a Uruguay y 2% a Paraguay. No obstante, Paraguay hoy «patea el tablero» y reclama un 25% —reparto igualitario— alegando su crecimiento en el mercado global. La posición paraguaya es comprensible desde el punto de vista del desarrollo: Paraguay ha crecido significativamente como productor y exportador de carne en los últimos dos décadas, y considera que las cuotas históricas no reflejan su posición actual en el mercado. Argentina y Uruguay, con sus tradiciones centenarias en la producción de carne de calidad premium para Europa, defienden el criterio histórico como el más justo. ApeaEl Cronista

La disputa no es solo por el volumen, sino por la calidad: el acuerdo estipula que el 55% sea carne enfriada (de mayor valor y precio) y el 45% congelada. Argentina y Uruguay pujan por maximizar su porción de cortes enfriados para elevar la rentabilidad. Esta distinción entre carne enfriada y congelada es crucial para entender la complejidad de la disputa. La carne enfriada tiene un precio por tonelada significativamente superior al de la congelada —puede llegar a casi el doble en mercados de alta gama europeos—, de modo que quien controle la mayor parte de la cuota de enfriada estará capturando una proporción mucho mayor del valor económico total del acuerdo. Argentina y Uruguay, que tienen las cadenas de frío y la logística más desarrolladas para exportar carne enfriada de alta calidad, no están dispuestos a renunciar a esa ventaja comparativa que han construido durante décadas de inversión y posicionamiento en el mercado europeo. El Cronista

Para el resto de 2026, la Unión Europea habilitó un prorrateo inicial de 13.200 toneladas, con un esquema de incremento gradual del 20% anual hasta completar el cupo total en cinco años. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo antes del inicio de la vigencia del tratado, los socios del Mercosur decidieron implementar transitoriamente el sistema de «primero llegado, primero servido». Si no hay definición, se aplicará el sistema de «primero llegado, primero servido». Es el escenario más temido en Argentina: «Tenés a un monstruo como Brasil que, donde se mueva, te copa el mercado», advierten en la industria. Esta advertencia de los exportadores argentinos no es un ejercicio retórico: Brasil tiene la industria cárnica más grande del mundo en volumen, con frigoríficos de escala global capaces de movilizar grandes cantidades de producto con rapidez. Si el sistema de «primero en llegar» persiste sin un acuerdo de distribución, Brasil podría absorber una proporción desproporcionada de la cuota simplemente por su mayor capacidad operativa y logística. Prensa MercosurEl Cronista

Fuentes de la cartera de Agricultura argentina confirmaron que se mantienen reuniones periódicas con los socios del Mercosur en la búsqueda de consensos, y que también se está trabajando en los procedimientos internos de implementación de los distintos contingentes arancelarios. La resolución definitiva del reparto es urgente: cada semana sin acuerdo es una semana de incertidumbre para los exportadores que necesitan planificar sus operaciones. En total, la UE concedió 21 cuotas arancelarias al bloque sudamericano, que abarcan también carnes aviar y porcina, miel, azúcar, etanol, arroz, cereales, derivados de soja, frutas, vinos y productos lácteos, entre otros, lo que convierte esta negociación en apenas el primer capítulo de un largo proceso de administración conjunta de las oportunidades abiertas por el acuerdo. Dicho de otra manera: la disputa por la carne vacuna es solo el primer round de una negociación interna que se extenderá durante años y que pondrá a prueba continuamente la capacidad del Mercosur para funcionar como un bloque coherente y no como una suma de intereses nacionales en conflicto permanente. Prensa MercosurPrensa Mercosur

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