Preocupa caída del hato ganadero en Paraguay mientras crece la demanda internacional de carne

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Actualmente se trabaja en conjunto entre gremios, técnicos y autoridades para intentar revertir la situación, principalmente a través de líneas de financiamiento impulsadas desde la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD).

Con una caída de casi 500.000 cabezas en el último periodo y una reducción sostenida del hato ganadero desde hace más de cinco años, la ganadería paraguaya enfrenta uno de sus desafíos más delicados de los últimos tiempos. La preocupación crece aún más porque, mientras Paraguay gana espacio en mercados premium y fortalece su imagen internacional como exportador de carne de calidad, la disponibilidad de animales para abastecer esa demanda continúa disminuyendo.

Así lo advirtió el doctor Miguel Doldan, integrante de la comisión directiva de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), quien recientemente asumió el cargo de secretario de Coordinación tras la última asamblea de la institución.

«La disminución del hato ganadero viene siendo constante ya desde hace cinco años», afirmó Doldan, señalando que el último reporte refleja «cerca de 480.000 cabezas menos», de las cuales un porcentaje importante corresponde a vientres, considerado el segmento más sensible para el futuro productivo del país.

El dirigente sostuvo que la situación genera preocupación debido a la contradicción que vive actualmente el sector. «Paraguay está cada vez mejor posicionado internacionalmente, con mercados premium y nuevas oportunidades, pero la mercadería que tiene que abastecer a esas industrias está disminuyendo», alertó.

Factores principales

Según explicó, el problema no responde a un solo factor, sino a una combinación de variables climáticas, financieras y productivas que terminaron afectando al productor ganadero. «El factor climático fue muy desfavorable el año pasado, pero también inciden los precios, la caída del dólar y las obligaciones financieras que tiene el productor», señaló.

Doldan recordó que muchos productores debieron desprenderse de vientres durante los últimos años para poder afrontar compromisos financieros, especialmente luego de las pérdidas ocasionadas por la sequía y otros eventos climáticos extremos.

«Cuando el banco quiere cobrar y ya vendiste novillos y terneros, terminás vendiendo la gallina que produce los huevos», expresó gráficamente.

En ese contexto, destacó que actualmente se trabaja en conjunto entre gremios, técnicos y autoridades para intentar revertir la situación, principalmente a través de líneas de financiamiento impulsadas desde la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), orientadas a la retención de vientres y fortalecimiento de la producción.

«El objetivo es que el productor pueda retener vientres y frenar la disminución del hato», indicó. Sin embargo, aclaró que la recuperación no será inmediata. «La ganadería no se soluciona en un año ni en seis meses. Es una actividad de largo plazo y toda la cadena depende de eso», remarcó.

Doldan sostuvo además que la disminución del hato no solo impacta en el productor, sino también en toda la cadena económica vinculada al negocio pecuario. «La ganadería sigue siendo uno de los mayores generadores de divisas del Paraguay», recordó.

El dirigente también hizo referencia al impacto que esta situación tiene sobre el mercado interno y el precio de la carne para el consumidor paraguayo. En ese sentido, insistió en que el aumento de precios en góndola no puede atribuirse exclusivamente a la exportación. «Eso tiene que quedar claro. Que se exporte más no significa automáticamente que la carne vaya a faltar o que tenga que subir de precio», afirmó.

Explicó que Paraguay exporta principalmente cortes deshuesados y que buena parte de la carne con hueso permanece en el mercado local, por lo que consideró necesario analizar qué sucede dentro de la cadena comercial.

«Ahí es donde el Estado debería monitorear qué está pasando realmente con los precios», sostuvo. Finalmente, Doldan volvió a insistir en la necesidad de avanzar hacia un trabajo conjunto entre todos los sectores de la cadena cárnica paraguaya.

«Tenemos que sentarnos todos en una misma mesa y discutir cómo seguir creciendo, generando divisas y al mismo tiempo garantizando que el paraguayo pueda seguir consumiendo carne a precios razonables», concluyó.

Por otro lado, la ganadería paraguaya enfrenta una doble presión: costos internos en aumento y un tipo de cambio que erosiona la rentabilidad del productor exportador. Según advirtió el doctor Miguel Dólan, el escenario actual está generando un desajuste directo en la ecuación económica del sector.

«El problema es sencillo: cuando el dólar estaba entre 7.500 y 7.800 guaraníes, el ganado valía alrededor de 3 dólares por kilo. Hoy el precio subió a más de 5 dólares, pero el productor termina recibiendo menos en guaraníes, cerca de 1.500 dólares menos por carga», explicó Miguel Doldan.

En ese sentido, Doldan fue claro al señalar que el impacto no es solo coyuntural, sino estructural para el negocio ganadero. «Nosotros tenemos todos los costos en guaraníes, pero vendemos en dólares. Entonces, aunque el dólar baje o suba, el productor queda atrapado en una pérdida de previsibilidad», afirmó.

El doctor explicó que la disminución del hato ganadero no es un fenómeno aislado, sino el resultado de varios factores acumulados: crisis climática, presión financiera y necesidad de liquidez. «Cuando el productor tiene créditos de inversión en genética, infraestructura o maquinaria y llega el momento de pagar, muchas veces termina vendiendo vientres. Es como vender la gallina que pone los huevos», señaló.

Este comportamiento, advierte, ya está teniendo consecuencias visibles en la producción futura, con menor disponibilidad de terneros y reducción progresiva del stock nacional.

Para Doldán, uno de los principales problemas del sector es la falta de estabilidad macroeconómica.

«El negocio ganadero es de largo plazo. Si no hay previsibilidad, no se puede planificar nada. La cría, la recría y la invernada necesitan tiempo, y hoy ese tiempo está totalmente condicionado por la incertidumbre», sostuvo.

Incluso advirtió que otros rubros comienzan a competir con la ganadería por el uso de la tierra debido a mejores condiciones de rentabilidad. «La forestación o la agricultura muchas veces resultan más previsibles, y eso empuja a productores a salir del sistema ganadero», agregó.

A pesar del escenario, el especialista destacó que Paraguay mantiene una buena posición internacional como proveedor de carne.

«Estamos bien posicionados con mercados premium y nuevas aperturas. Pero el problema es que no siempre logramos sostener la producción necesaria para abastecer esa demanda creciente», afirmó.

Finalmente, insistió en la necesidad de políticas coordinadas entre sector público y privado para evitar una mayor descapitalización del sector. «Si no hay soluciones o al menos mecanismos de mitigación, la situación puede empeorar. La ganadería no puede sostenerse sin rentabilidad ni reglas claras», concluyó.

Fuente: El Nacional

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