Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Cruz (CINACRUZ) anunció la realización del foro técnico titulado «Riesgos y desafíos del Súper Niño para el sector agropecuario de Bolivia».
Paola Román, presidenta de CINACRUZ, destacó que la iniciativa busca proveer herramientas y análisis de primer nivel para que tanto los profesionales del agro como los productores puedan tomar decisiones estratégicas y oportunas frente a este fenómeno climático.
«Consideramos importante anticiparnos a los impactos del fenómeno del Niño brindando información técnica que pueda ayudar al profesional y al productor a tomar buenas decisiones», afirmó Román.
El desglose completo de estas perspectivas climáticas, junto con las propuestas técnicas de adaptación para el sector productivo, se expondrá en extenso en el Foro Técnico de CINACRUZ el próximo 29 de junio a las 17:00 horas en la Unidad de Postgrado de la Universidad Católica Boliviana.
Un espacio para la ciencia y la planificación
La presidenta de la institución enfatizó que el propósito central del evento no es generar alarma en el sector, sino proveer datos científicos y precisos que permitan evaluar con exactitud la presencia y el alcance del fenómeno en el departamento, así como diseñar estrategias de resiliencia.
- Determinar el impacto real: El foro analizará si las condiciones del fenómeno del Niño ya están plenamente asentadas en Santa Cruz.
- Planificación anticipada: Se busca dotar a los productores de información técnica que les permita prever escenarios y planificar de mejor manera su campaña agrícola.
- Fortalecimiento del sector: La meta final es estructurar planes de contingencia que robustezcan el aparato productivo boliviano ante las anomalías climáticas.
«La idea y el objetivo no es alarmar, sino informarnos técnicamente y planificarnos anticipadamente para fortalecer al sector productivo», concluyó la líder de CINACRUZ.
El evento contará con la exposición magistral del reconocido especialista agrometeorólogo Luis Alberto Alpire, quien adelantó un panorama preocupante para la producción local de cara al cierre de esta gestión y el inicio de 2027.
Alpire subrayó la urgencia de abordar este fenómeno de manera institucional y preventiva, recordando que el episodio de El Niño vivido entre julio de 2023 y marzo de 2024 —catalogado como «moderado» a escala internacional— provocó efectos devastadores en el departamento de Santa Cruz, incluyendo la pérdida de cerca de un millón de toneladas de soya y un impacto económico directo estimado en 500 millones de dólares.
Asimismo, lamentó la histórica quema que afectó a 8 millones de hectáreas en Santa Cruz y a un total de 10.7 millones de hectáreas a nivel nacional, calificando el panorama de gestiones pasadas como “catastrófico”.
El pronóstico de la NOAA: De moderado a fuerte
A diferencia del periodo anterior, las proyecciones científicas para el ciclo actual demandan una alerta mayor.
«Hay un 63% de probabilidad, según la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE. UU.), de que El Niño se presente con una intensidad de moderada a fuerte durante el último trimestre de esta gestión», advirtió Alpire.
El especialista detalló que, si bien actualmente el calentamiento en el Pacífico ecuatorial se mantiene en parámetros bajos (0.7°C), se proyecta que para fin de año las aguas provenientes de Indonesia se integren plenamente al océano Pacífico, elevando la temperatura ambiental a más de 2.5°C por encima del promedio histórico, consolidando las condiciones de un «Súper Niño».
Impacto diferenciado: Invierno favorable, verano bajo amenaza
El análisis de Alpire anticipa dos realidades completamente distintas para las próximas campañas agrícolas en el país:
- Campaña de Invierno: Se perfila con proyecciones positivas. Debido a que El Niño aún no alcanzará su plenitud, se espera un comportamiento climático normal, beneficiado por el ingreso de frentes fríos («surazos») que aportarán la humedad necesaria a los suelos.
- Campaña de Verano (2026/2027): Representará el verdadero desafío productivo. Con el fenómeno climático en su máxima intensidad, el agro local se enfrentará a una escasez severa de lluvias, calor extremo, sequías prolongadas y un riesgo inminente de incendios forestales.
Un llamado a la acción conjunta
Ante este escenario restrictivo, Alpire hizo un llamado a que el sector no afronte esta crisis de manera aislada. «Esto no es un problema exclusivo de los productores o de los ingenieros agrónomos; es un problema que atañe a todo el país. Se necesita la articulación de todas las instituciones del Estado para establecer un plan de contingencia y amortiguación que mitigue los efectos destructivos de este fenómeno», concluyó.
Especialista insta a recurrir a la previsión técnica y meteorológica
El ingeniero agrónomo especialista en protección de cultivos y funcionario de Profel, Antonio Antezana, señaló la importancia de abordar esta situación desde una perspectiva científica y estadística, alejándose del alarmismo y la especulación.
Antezana explicó que la ciencia meteorológica se fundamenta en un análisis estadístico y global que ha venido mejorando de forma continua. Si bien reconoció que este campo aún posee ciertas limitaciones para alcanzar una precisión absoluta, destacó que el nivel actual de desarrollo permite anticipar escenarios con el fin de mitigar los impactos negativos en el agro.
“Es bueno prepararse para lo peor, porque si lo mejor sucede, estamos sobrados”, afirmó el especialista, subrayando que la utilidad de estas proyecciones radica en habilitar mecanismos de prevención oportunos.
Un impacto generalizado en la producción
Al ser consultado sobre el alcance de este fenómeno en el entorno regional —considerando los efectos severos observados en países vecinos como Paraguay en rubros como el trigo y el arroz—, Antezana fue enfático en señalar que todos los cultivos se encuentran expuestos.
- Alteración de rendimientos: Cada cultivo posee una ficha climática ideal; por tanto, cualquier variación en las variables del entorno incide directamente sobre la productividad.
- Comportamiento cíclico y dispar: El comportamiento de este fenómeno suele ser anual y cíclico, generando un panorama heterogéneo que incluye inundaciones en ciertas regiones y sequías en otras. No obstante, el experto recordó que incluso dentro de estos márgenes la actividad agrícola sigue siendo viable, tal como lo demuestra el progreso histórico de la humanidad bajo estas mismas condiciones.
- Zonas de oportunidad: El análisis pormenorizado también revela que algunas áreas tradicionalmente secas podrían registrar un incremento en las precipitaciones, lo que abriría nuevas ventanas de siembra que vale la pena evaluar de manera contextualizada.
Recomendaciones para el productor: Planificación diaria
Frente a un contexto climático complejo, el funcionario de Profel instó a los productores a realizar un seguimiento diario de las condiciones meteorológicas. Aunque los pronósticos no ofrecen una certeza del 100%, contar con un 70% u 80% de probabilidad es un margen lo suficientemente sólido para estructurar la toma de decisiones operativas.
Como ejemplo práctico, Antezana recomendó que, ante la previsión de lluvias en una semana programada para la cosecha, el productor debe anticipar y coordinar de manera estricta toda la logística, el flujo de camiones y los recursos necesarios. La clave para afrontar el «Súper Niño» no radica en la inacción, sino en emplear el dato meteorológico como una herramienta de previsión indispensable para amortiguar los daños.
Fuente: SCA


