Girasol encara la campaña de invierno con menor presencia del ‘jopo’

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El uso de nuevas  tecnologías herbicidas y materiales genéticos resistentes permitió contener la expansión del “jopo”, mientras el sector proyecta rendimientos de hasta 1,5 toneladas por hectárea.

La campaña de invierno 2026 del girasol avanza con mejores perspectivas para los productores del oriente boliviano, después de que la presencia de la maleza parásita Orobanche cumana, conocida como “jopo”, mostrara una incidencia menor a la registrada en años anteriores.

El sector productivo atribuye este comportamiento, principalmente, a la adopción de nuevas tecnologías, entre ellas el uso de herbicidas, híbridos tolerantes y materiales genéticos con resistencia a esta maleza, que en anteriores campañas llegó a provocar pérdidas significativas en determinados lotes.

Richard Trujillo, gerente técnico de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), explicó que el área afectada no se ha incrementado y destacó que los agricultores están incorporando progresivamente las nuevas herramientas disponibles.

“No ha incrementado el área afectada. Obviamente, con todas las tecnologías que están saliendo, el productor ya las está implementando en sus cultivos”, señaló.

Girasol

Según el técnico, inicialmente los productores recurrieron a híbridos con tolerancia a determinados herbicidas y actualmente cuentan también con materiales genéticos que presentan resistencia a la maleza, lo que permite mejorar el manejo del cultivo.

Control de plagas

El cambio es relevante para un sector que conoce de cerca el impacto que puede provocar el jopo. Trujillo recordó que en campañas de invierno anteriores se llegaron a registrar pérdidas de hasta el 100% en algunos lotes de la zona oriental, cuando la infestación alcanzaba niveles elevados.

Ahora, las expectativas son diferentes. “Ya hemos iniciado la campaña y creemos que va a ser muy regular y estar arriba de 1,3 o 1,5”, afirmó, en referencia a las perspectivas de rendimiento por hectárea.

Jopo

Más allá de controlar la presencia actual de la maleza, los especialistas consideran fundamental evitar que el jopo se disemine hacia nuevas áreas productivas.

El experto en malezas Modesto Roque explicó que se realiza un monitoreo de los campos para identificar los puntos afectados y determinar cómo se está desplazando la maleza parásita.

Calculadoras y herramientas de referencia

“Estamos monitoreando los campos, mapeando para poder determinar qué área está afectada y cómo se ha dispersado la maleza parásita”, señaló.

El seguimiento resulta clave porque el jopo puede comprometer seriamente la productividad del girasol cuando encuentra condiciones favorables para su desarrollo. Por ello, los técnicos recomiendan que los agricultores conozcan las tecnologías disponibles y reporten oportunamente la presencia de la maleza.

Roque destacó que, en comparación con 2024, las afectaciones actuales son mínimas. Uno de los factores que explicaría esta situación es la mayor utilización de girasoles CL y CP, materiales que permiten un mejor manejo de la maleza.

Fuente: LA RAZÓN

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