Trump habilitó una importación extraordinaria de carne y crece la expectativa de la Argentina

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Estados Unidos permitirá el ingreso de 300.000 toneladas sin aranceles durante 90 días, en busca de contener el precio de la carne molida

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que su país permitirá durante los próximos 90 días el ingreso de hasta 300.000 toneladas métricas de carne destinada a carne molida sin aranceles, en un intento por contener los precios internos y abastecer un mercado afectado por la caída del rodeo bovino. La decisión, comunicada por Trump en redes sociales, despertó expectativa entre los exportadores argentinos, que buscan conocer cómo se instrumentará la medida y qué participación podrían tener en ese nuevo volumen de importaciones.

El anuncio llega en un momento especialmente relevante para la cadena de la carne vacuna argentina. Estados Unidos se convirtió en los últimos años en uno de los principales destinos del producto nacional y actualmente ocupa el segundo lugar, detrás de China. Durante el primer semestre de 2026, la Argentina exportó 411.705 toneladas equivalentes res con hueso, un 10% más que en igual período de 2025, y obtuvo ingresos por US$2202,059 millones, con un crecimiento interanual del 44,7%.

Sin embargo, todavía no existen precisiones oficiales sobre los mecanismos que utilizará Washington para distribuir las nuevas 300.000 toneladas ni sobre los países que podrán abastecerlas. Fuentes del Gobierno argentino consultadas por LA NACION señalaron que por el momento conocen el anuncio realizado por Trump y trabajan para obtener información adicional sobre su alcance.

La medida responde a un problema de oferta que Estados Unidos arrastra desde hace varios años. El país atraviesa uno de los niveles más bajos de existencias bovinas de su historia reciente, mientras la producción doméstica disminuyó y el precio de la carne vacuna aumentó. La combinación de menor disponibilidad de hacienda y una demanda elevada llevó a Estados Unidos a recurrir en mayor medida al mercado internacional.

Trump presentó la decisión como una herramienta para reducir el costo de la carne molida para los consumidores estadounidenses. En un mensaje publicado en Truth Social, afirmó: “Hoy he cerrado un acuerdo para reducir considerablemente el precio de la carne molida de res para las familias trabajadoras estadounidenses”, según consignó LA NACION.

El mandatario también vinculó la decisión con la evolución del rodeo durante la administración de Joe Biden. Según escribió, durante ese período “los precios de la carne de res se dispararon al ritmo más acelerado” y el stock ganadero estadounidense “se redujo a su menor tamaño en la historia moderna”.

El anuncio establece que el volumen adicional podrá ingresar sin aranceles y fuera de cuota. Trump sostuvo además que existe un compromiso para que el producto importado llegue al mercado estadounidense a un precio menor al vigente. “Esta carne se venderá a un precio un 25% inferior a los precios actuales del mercado”, escribió el presidente estadounidense, quien planteó que el mecanismo permitirá bajar los valores para los consumidores y, al mismo tiempo, favorecer la recuperación del rodeo local.

La Argentina busca aprovechar la oportunidad

La decisión estadounidense es seguida de cerca por la industria frigorífica argentina porque se produce cuando el país incrementó sus ventas hacia ese mercado y trabaja para ampliar su participación.

Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), señaló a LA NACION que el sector está atento a la evolución de la medida y que continúan las negociaciones para mantener el cupo argentino vigente durante el próximo año.

“Estamos trabajando en la negociación, está trabajando el Gobierno para repetir la cuota de 100.000 toneladas el año próximo, porque es una cuota anual”, explicó Ravettino a LA NACION.

La Argentina cuenta actualmente con una cuota anual de 100.000 toneladas para exportar carne vacuna a Estados Unidos bajo condiciones arancelarias preferenciales. El contingente original era de 20.000 toneladas, pero posteriormente fue ampliado hasta el nivel actual por una decisión adoptada durante la administración Trump.

El sector privado también intenta consolidar su presencia comercial en ese destino. Ravettino confirmó que en septiembre se realizará una nueva misión empresarial a Estados Unidos, con la participación de 16 compañías frigoríficas.

“En lo que hace al sector privado estamos haciendo una misión comercial en septiembre próximo, que es la segunda, a Miami, Houston y Atlanta con 16 empresas frigoríficas a hacer rondas de negocios con los compradores, brokers y clientes americanos”, dijo el dirigente a LA NACION.

La estrategia busca aprovechar el crecimiento de la demanda estadounidense y, al mismo tiempo, fortalecer los vínculos comerciales con importadores y distribuidores locales. Para los frigoríficos argentinos, el desafío será determinar si la nueva apertura anunciada por Trump genera un espacio adicional para cortes y productos provenientes del país.

Ravettino destacó que la Argentina ya trabaja para cumplir con el volumen adicional que obtuvo dentro de su cupo. “Sé que la negociación está en curso, que se está negociando de acuerdo a lo previsto y que estamos haciendo acciones para demostrar, fundamentalmente, el cumplimiento de la cuota”, afirmó a LA NACION.

El dirigente agregó que el sector privado busca aprovechar la oportunidad para posicionarse en el mercado estadounidense. “Nos dieron 80.000 toneladas adicionales y la Argentina las va a cumplir. Estamos haciendo esfuerzos comerciales los privados para posicionarnos en el mercado americano. Esperamos que todo esto tenga un resultado positivo”, señaló.

Estados Unidos, un mercado cada vez más importante

La relevancia del anuncio para la Argentina se explica por el crecimiento que tuvo Estados Unidos como comprador de carne vacuna nacional. Entre enero y junio de este año, el mercado estadounidense concentró el 19,5% de los embarques argentinos, según datos de la Secretaría de Agricultura.

China continuó como el principal destino, con el 53% del volumen exportado. Detrás de Estados Unidos se ubicaron Israel, con el 10%; la Unión Europea, con el 9,1%; y Chile, con cerca del 2%.

El crecimiento del comercio exterior también se reflejó en los ingresos. Las exportaciones argentinas de carne vacuna generaron durante el primer semestre US$2202,059 millones, un 44,7% más que durante los primeros seis meses de 2025.

En este contexto, cualquier modificación de las condiciones de acceso al mercado estadounidense puede tener impacto sobre los frigoríficos argentinos. La nueva apertura anunciada por Trump podría ampliar las posibilidades de colocación, aunque el efecto concreto dependerá de los requisitos que establezca Washington y de los países habilitados para cubrir el volumen.

Un déficit de oferta que presiona los precios

El origen de la decisión estadounidense está en la evolución de su producción ganadera. De acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la producción de carne vacuna se redujo durante los últimos años y en 2025 fue 6% inferior a la de 2022, cuando se había alcanzado un máximo de aproximadamente 12,9 millones de toneladas.

La menor producción está vinculada con la reducción del rodeo. En 2025, el USDA estimó que Estados Unidos contaba con 86,3 millones de cabezas de ganado, el nivel más bajo desde que existen registros comparables. Entre 2019 y 2025, el stock se redujo en unos 7,5 millones de animales.

La contracción de la oferta doméstica se produce, además, en un país con una demanda interna de gran magnitud. Estados Unidos es el principal consumidor mundial de carne vacuna en términos absolutos, con un consumo cercano a 13,2 millones de toneladas equivalentes res.

En 2025, el consumo estadounidense superó en más de un millón de toneladas la producción local. Ese desbalance explica la necesidad de recurrir a proveedores extranjeros y constituye el principal argumento económico detrás de la nueva apertura anunciada por Trump.

La administración estadounidense busca, de esta manera, cubrir parte de la demanda en el corto plazo mientras el sector ganadero recompone sus existencias. El Gobierno también pretende evitar que la escasez de hacienda continúe trasladándose a los precios que pagan los consumidores.

Para la Argentina, el anuncio abre una posibilidad pero también plantea interrogantes. El país deberá esperar las disposiciones concretas para determinar cuánto del nuevo volumen podrá captar, qué productos estarán incluidos y bajo qué condiciones comerciales.

Mientras tanto, la industria frigorífica mantiene sus gestiones para asegurar la continuidad del cupo de 100.000 toneladas anuales y profundizar la presencia argentina en Estados Unidos. El nuevo escenario podría representar una oportunidad para aumentar las exportaciones, aunque su impacto final dependerá de la reglamentación estadounidense y de la capacidad de los proveedores internacionales para responder a la demanda adicional.

Fuente: Agroempreasario

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