Maíz bajo riego en Argentina: un ensayo de nueve campañas mostró hasta 77% más rendimiento

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Un estudio realizado en Córdoba comparó lotes con riego por goteo subterráneo y secano y detectó mayor productividad y estabilidad


Un análisis realizado durante nueve campañas agrícolas en establecimientos de Córdoba mostró que el maíz temprano producido con riego por goteo subterráneo alcanzó un rendimiento promedio de 16.750 kilos por hectárea, frente a 9.452 kilos en lotes de secano, una diferencia del 77,2%. El estudio, desarrollado por la empresa cordobesa Ura Agro, busca medir el impacto de esta tecnología sobre la productividad, la estabilidad de los cultivos y el resultado económico de los establecimientos agropecuarios.

La diferencia representa 7298 kilos adicionales por hectárea en favor de los lotes bajo riego. Además del incremento promedio, los registros de distintas campañas muestran que el sistema permitió sostener niveles elevados de producción aun frente a escenarios climáticos diferentes, uno de los principales argumentos utilizados por la empresa para promover la incorporación del riego en cultivos extensivos.

Los resultados forman parte de una evaluación que Ura Agro realizó a partir de experiencias concretas en establecimientos productivos de Córdoba. La firma, especializada en proyectos de riego subterráneo, sostiene que la tecnología puede convertirse en una herramienta para reducir el impacto de la variabilidad climática y mejorar la previsibilidad del negocio agrícola.

Uno de los registros más recientes corresponde a la campaña 2025/26. En uno de los establecimientos analizados, el maíz temprano bajo riego alcanzó 17.700 kg/ha, mientras que el promedio regional en secano fue de 7500 kg/ha. La diferencia permitió superar en más del doble la producción registrada como referencia para los lotes sin riego.

En la campaña anterior, 2024/25, el mismo sistema obtuvo 16.100 kg/ha, mientras que el promedio de secano utilizado en la comparación fue de 9220 kg/ha. La serie de datos busca mostrar que el beneficio no se limita a una campaña excepcional, sino que puede mantenerse a través de diferentes condiciones productivas.

El desafío de reducir la variabilidad

Para los productores agrícolas, una de las principales dificultades es la dependencia de las condiciones climáticas. La disponibilidad de agua durante las etapas críticas del cultivo puede definir buena parte del rendimiento final del maíz, por lo que una herramienta que permita administrar ese recurso puede modificar la planificación de la campaña.

Ricardo Mendiolaza, gerente de Ura Agro, explicó a TodoAgro, medio que publicó la información original, que la mirada de los productores sobre el riego comenzó a incorporar un objetivo adicional al de alcanzar el máximo rendimiento posible.

“Hoy el productor ya no busca solo maximizar el rendimiento en un año favorable, sino asegurar un piso de producción que le permita planificar, invertir y crecer con mayor previsibilidad”, señaló Mendiolaza a TodoAgro.

En esa lógica, la empresa plantea el riego como una inversión de largo plazo. Su implementación puede realizarse de manera progresiva, de acuerdo con la capacidad financiera, las características del establecimiento y los objetivos productivos de cada productor.

La decisión de incorporar el sistema requiere analizar previamente el tipo de suelo, la disponibilidad de agua, las características de la explotación y el manejo agronómico. El dimensionamiento de los equipos de bombeo y la infraestructura necesaria también forman parte del proyecto.

Ura Agro desarrolla estos proyectos de manera personalizada y ofrece, además del diseño e instalación, asesoramiento financiero, maquinaria propia y asistencia técnica y agronómica. La compañía sostiene que el acompañamiento durante la implementación y el seguimiento posterior son determinantes para aprovechar el potencial del sistema.

Producir más sin ampliar la superficie

El incremento de los rendimientos permite plantear otra alternativa frente al crecimiento tradicional de una explotación: aumentar la producción sin necesidad de incorporar nuevas hectáreas.

La ampliación del área cultivada implica costos adicionales de infraestructura, logística y mano de obra. En cambio, una mejora de la productividad sobre una superficie existente puede permitir elevar el volumen producido utilizando la misma base territorial.

El riego también busca reducir la exposición del productor a los períodos de déficit hídrico. Esto no elimina los riesgos propios de la agricultura, pero puede aportar una herramienta adicional para administrar uno de los principales factores que condicionan los rendimientos.

En el caso del maíz, el manejo del agua resulta particularmente relevante durante etapas específicas del ciclo del cultivo. Una provisión más controlada permite sostener el desarrollo de las plantas y reducir el impacto de períodos de escasez.

El sistema evaluado por Ura Agro es de riego por goteo subterráneo (SDI). A diferencia de otras modalidades, las líneas de goteo se colocan debajo de la superficie y permiten suministrar agua directamente en proximidad de la zona radicular.

Según la información difundida por la empresa, esta modalidad contribuye a reducir pérdidas de agua asociadas con la evaporación, el escurrimiento y la percolación, al tiempo que busca optimizar el consumo energético.

El objetivo es utilizar de manera más eficiente dos recursos relevantes para la producción agrícola: agua y energía. La eficiencia adquiere particular importancia en regiones donde el acceso al recurso hídrico o los costos asociados a su extracción condicionan la viabilidad de un proyecto de riego.

La inversión y el tiempo de recupero

Más allá de los resultados agronómicos, uno de los principales interrogantes para un productor que analiza incorporar riego es el tiempo necesario para recuperar el capital invertido.

Ura Agro realiza estudios económicos específicos para cada establecimiento. Las evaluaciones incluyen rindes históricos, márgenes brutos, flujo de fondos y diferentes escenarios productivos, con el objetivo de estimar el período de recupero.

De acuerdo con los análisis citados por TodoAgro, el incremento de productividad y la mejora de los márgenes permitirían proyectar un recupero de la inversión en aproximadamente cinco campañas, aunque el resultado depende de las características de cada proyecto y de las condiciones económicas y productivas.

La empresa también señala la existencia de herramientas de financiamiento e incentivos fiscales que pueden modificar el resultado económico de la inversión. Entre ellas menciona el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), presentado como un mecanismo que contempla beneficios impositivos para determinadas inversiones.

Según la información proporcionada por Ura Agro, el régimen permite aplicar mecanismos como la amortización acelerada y la recuperación anticipada del IVA en los casos alcanzados por la normativa. La empresa estima que, dependiendo de la situación fiscal de cada productor, el beneficio puede representar un ahorro impositivo relevante.

La utilización de estos instrumentos, de todos modos, depende de las condiciones particulares de cada contribuyente y de los requisitos establecidos para acceder al régimen.

Una tecnología con desarrollo local

Ura Agro trabaja en la Argentina junto con Rivulis, compañía internacional especializada en sistemas de riego. Según la información difundida por la empresa, Rivulis tiene presencia en más de 100 países y cuatro décadas de trayectoria en el mercado argentino.

La compañía cuenta con una fábrica nacional de laterales para sistemas de riego y participa en el desarrollo de soluciones de goteo subterráneo para cultivos extensivos. La firma informa que existen más de 20.000 hectáreas instaladas en el país con sus sistemas.

La relación entre ambas empresas comprende las distintas etapas del proyecto: diseño, comercialización, instalación y servicio posterior. El objetivo declarado es combinar el desarrollo tecnológico con asistencia cercana a los establecimientos que incorporan los equipos.

Mendiolaza explicó a TodoAgro que la empresa buscó desarrollar una estructura propia para responder a las necesidades de los productores. “Desde el inicio buscamos construir un equipo y procesos sólidos que nos permitieran ofrecer una solución integral al cliente, con acompañamiento local y personal capacitado siempre cerca”, afirmó.

El ejecutivo agregó que la compañía trabaja en modificaciones de su maquinaria y en nuevas herramientas de monitoreo y posventa. “Nuestro foco siempre estuvo puesto en crecer con un equipo propio, capaz de brindar respuestas ágiles y de calidad a cada cliente”, concluyó.

Los resultados obtenidos en las nueve campañas aportan así un elemento adicional al debate sobre la incorporación de tecnología en la agricultura. El dato más significativo es la diferencia promedio de 77,2% en el rendimiento del maíz temprano, pero la evaluación también pone el foco en la estabilidad productiva.

Para los establecimientos que cuentan con condiciones adecuadas de suelo, disponibilidad de agua y capacidad para afrontar la inversión, el riego por goteo subterráneo aparece como una herramienta orientada no solo a producir más, sino también a reducir la incertidumbre asociada al clima.

El desafío para los productores será determinar si ese aumento potencial de productividad alcanza para justificar el costo de instalación y operación en cada caso. Para ello, el análisis de cada campo, el manejo agronómico y la estructura financiera resultan tan importantes como el rendimiento obtenido en los ensayos.

Fuente: Agroempresario

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