Europa frena la carne de Brasil por incumplimientos en el uso de antibióticos

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La UE suspenderá desde este jueves las importaciones y exige nuevas garantías sanitarias a Brasil para recuperar el acceso al mercado europeo.

La Unión Europea suspenderá desde este jueves las importaciones procedentes de Brasil de animales destinados a la producción de alimentos y productos de origen animal para consumo humano, después de considerar insuficientes las garantías presentadas por el país sudamericano sobre el cumplimiento de las normas europeas para el uso de antibióticos en la producción ganadera. La decisión, comunicada por la Comisión Europea, alcanza a un proveedor de peso para el bloque y abre un frente comercial sensible: Brasil fue en 2025 el segundo mayor abastecedor de carne vacuna de la UE, con ventas superiores a los €713 millones.

La medida no queda limitada al negocio bovino. De acuerdo con la información comunicada desde Bruselas, el alcance comprende productos como carne, aves, huevos y miel, mientras las autoridades brasileñas deberán demostrar que sus sistemas productivos cumplen con los requisitos sanitarios europeos antes de recuperar el acceso. La Comisión Europea no estableció una fecha concreta para levantar las restricciones, por lo que el tiempo que permanezcan cerrados esos canales comerciales dependerá de las verificaciones y de la posterior aprobación de los Estados miembros.

Un mercado de €713 millones que Brasil deberá recuperar

El peso económico de la decisión se advierte especialmente en la carne vacuna. Durante 2025, Brasil exportó más de 92.000 toneladas de carne bovina a la Unión Europea por un valor superior a €713 millones, equivalentes a unos US$825 millones según los datos difundidos junto con el anuncio. Ese flujo convirtió al gigante sudamericano en el segundo proveedor externo del bloque y refleja la importancia que tiene el mercado europeo para una de las principales potencias ganaderas y exportadoras del mundo.

El conflicto regulatorio comenzó a tomar mayor dimensión en mayo, cuando Brasil fue incorporado a una lista europea de países considerados fuera de cumplimiento de determinadas reglas sobre el uso de antibióticos en animales. La normativa comunitaria prohíbe el empleo de antimicrobianos como promotores del crecimiento en la producción pecuaria y establece restricciones sobre antibióticos reservados para medicina humana, dentro de su estrategia para reducir el avance de la resistencia antimicrobiana.

Bruselas sostiene que Brasil todavía no aportó garantías suficientes para acreditar que las exportaciones destinadas al mercado comunitario cumplen esas exigencias. La Comisión indicó, sin embargo, que mantiene conversaciones con las autoridades brasileñas para resolver las observaciones. Una vez demostrado el cumplimiento de los requisitos, las exportaciones podrán reanudarse, aunque los plazos podrían variar considerablemente según el producto y los resultados de las evaluaciones técnicas.

Aves podrían volver antes, mientras la carne vacuna deberá esperar

Una de las primeras definiciones podría llegar desde la avicultura y la producción de miel. Una auditoría europea sobre los sectores avícola y apícola brasileños tiene previsto concluir este viernes y, si sus resultados son satisfactorios y cuentan con el aval de los países miembros, las exportaciones de aves podrían recuperar el acceso al bloque en cuestión de semanas. Para la carne vacuna, en cambio, el proceso podría extenderse durante más tiempo, sin que hasta ahora exista un calendario oficial para la reapertura.

La decisión adquiere además una dimensión comercial mayor después de la firma, en enero de 2026, del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. El entendimiento ha generado cuestionamientos entre organizaciones de productores europeos y especialmente en Francia, donde uno de los principales reclamos apunta a las diferencias de costos, regulaciones y estándares productivos entre los agricultores y ganaderos europeos y sus competidores sudamericanos.

Desde el propio sector productivo brasileño también reconocen esa diferencia. Carlos Roberto dos Santos, productor del estado de São Paulo citado por AFP, sostuvo que comprende la intención europea de proteger tanto a consumidores como a su agricultura y señaló que los costos de producción europeos son considerablemente superiores. A su juicio, una entrada de carne de menor precio puede incrementar la presión competitiva sobre los establecimientos ganaderos del bloque.

Brasil queda ahora ante el desafío de demostrar que sus controles satisfacen los estándares comunitarios para recuperar uno de sus destinos de mayor valor. La velocidad de la reapertura dependerá de las garantías que pueda presentar y de la evaluación europea, mientras más de 92.000 toneladas anuales de carne vacuna que encontraron destino en la UE durante 2025 sirven para dimensionar cuánto comercio queda condicionado por la disputa sanitaria.

Fuente: AgroLatam

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