La caída del dólar golpea a la ganadería paraguaya pese a la mejora de la carne. El sector advierte menor faena, altos costos y recortes de inversión.
La ganadería paraguaya comenzó septiembre con una fuerte advertencia sobre su rentabilidad: productores aseguran que la caída del dólar frente al guaraní redujo alrededor de 25% sus ingresos, pese a que los precios internacionales de la carne mejoraron y el ganado aumentó su valor medido en moneda estadounidense. La Asociación Rural del Paraguay (ARP) llevó su preocupación hasta el Banco Central del Paraguay (BCP), ante un escenario que combina menores ingresos en moneda local, costos elevados, una faena que retrocede cerca del 23% en el año y un rodeo que viene disminuyendo después de varios ciclos productivos adversos.
El problema surge de una característica central del negocio ganadero paraguayo. Los productores venden el ganado a los frigoríficos tomando como referencia el dólar, pero una parte importante de sus salarios, servicios y gastos cotidianos se paga en guaraníes. Mario Balmelli, presidente de la Comisión de Carne de la ARP, explicó que la apreciación de la moneda paraguaya redujo el resultado final de esas operaciones. Según indicó, en los últimos 18 a 24 meses la disminución directa de ingresos alcanza el 25% o incluso más, una diferencia que ya repercute sobre las decisiones dentro de los establecimientos.
La situación resulta especialmente particular porque coincide con mejores condiciones para la carne en el mercado. Los precios internacionales mostraron una evolución favorable y el ganado también incrementó su cotización en dólares, pero los productores sostienen que esa mejora no se convirtió en un alivio financiero equivalente dentro del campo. Cuando los ingresos son convertidos a guaraníes, la apreciación de la moneda local reduce el monto recibido, mientras una parte de los insumos y bienes necesarios para producir permanece en niveles superiores a los registrados anteriormente.
Menos faena y más de un millón de cabezas fuera de la oferta
La discusión cambiaria encuentra a la actividad con otra dificultad de fondo: Paraguay arrastra una reducción importante de su hato ganadero. De acuerdo con la explicación brindada desde la ARP, los años de sequía y los períodos en los que los precios no alcanzaron para cubrir adecuadamente los costos llevaron a numerosos productores a vender vientres, es decir, vacas destinadas a sostener la reproducción y el crecimiento futuro del rodeo. Esa liquidación terminó repercutiendo sobre la disponibilidad actual de animales.
Balmelli estimó que la reducción de la oferta supera el millón de cabezas, un ajuste que ya se refleja sobre la industria frigorífica. Según los datos expuestos por el dirigente, la faena acumula casi 23% de caída en lo que va del año, lo que representa un volumen considerable de carne que dejó de procesarse y, potencialmente, de destinarse a los mercados externos. El dato cobra relevancia para una economía donde la cadena bovina constituye una fuente importante de actividad, empleo y generación de divisas.
La menor disponibilidad de hacienda se cruza ahora con la pérdida de rentabilidad provocada por el tipo de cambio. Frente a una reducción de ingresos, la primera respuesta de muchas empresas agropecuarias puede ser revisar inversiones y gastos corrientes. Desde la ARP señalaron que entre los ajustes posibles aparecen tareas como la limpieza y mantenimiento de los campos, además de otras erogaciones indispensables para sostener la producción. Si el escenario se prolonga, también podría aumentar la necesidad de refinanciar créditos para mantener el funcionamiento de los establecimientos.
El campo reclama equilibrio sin trasladar el costo al consumidor
El planteo de los ganaderos llegó al Banco Central, aunque desde el propio sector remarcaron que no buscan una apreciación artificial del dólar ni alterar las reglas de la economía. El reclamo apunta a evitar movimientos cambiarios extremos que afecten la competitividad exportadora. La contracara es el poder adquisitivo de la población: mantener deliberadamente una moneda estadounidense elevada también puede encarecer productos importados y componentes de la canasta familiar para quienes reciben sus salarios en guaraníes.
La discusión adquiere mayor dimensión por el peso que conserva el agro dentro de la generación de moneda extranjera. Durante las conversaciones se destacó que el sector primario, junto con las manufacturas de origen agropecuario, aporta alrededor del 72% de los dólares que ingresan a Paraguay. También se señaló que más de 300.000 personas dependen directa o indirectamente de esas actividades, una escala que transforma la evolución del tipo de cambio en una variable que trasciende a los establecimientos ganaderos.
Desde el sector también rechazan que la baja del dólar haya generado una reducción equivalente de los costos. La ARP sostiene que numerosos insumos continúan más caros que anteriormente y que el descenso de la moneda estadounidense no se trasladó plenamente a la estructura productiva. Esa combinación –ingresos convertidos a un dólar más débil, costos que permanecen elevados y menor disponibilidad de ganado– es la que concentra hoy la preocupación de los productores.
El desafío inmediato será sostener la recuperación del rodeo sin profundizar los ajustes dentro de los establecimientos. Con más de un millón de cabezas menos en la oferta y una faena que cae cerca del 23%, la evolución del tipo de cambio agrega presión financiera precisamente cuando la cadena necesita conservar vientres, recuperar existencias y mantener inversiones para recomponer su capacidad productiva.
Fuente: AgroLatam


