COAG reclama que las inspecciones sanitarias aplicadas desde el 3 de septiembre a la carne de Brasil se extiendan a Argentina, Uruguay y Paraguay y exige controles efectivos sobre cada partida importada.
COAG reclama a la Unión Europea que el bloqueo y el refuerzo de los controles sanitarios aplicados desde el 3 de septiembre a las importaciones cárnicas de Brasil se extiendan también a Argentina, Uruguay y Paraguay. La organización agraria exige inspecciones reales sobre cada partida para comprobar aspectos como la trazabilidad, sanidad, deforestación y uso de promotores de crecimiento, y denuncia una falta de reciprocidad entre las exigencias impuestas a los ganaderos europeos y las aplicadas a las importaciones.
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos considera que la medida adoptada sobre las carnes de vacuno y ave procedentes de Brasil supone un avance, aunque la califica como un “acto de justicia tardío pero insuficiente”.
La organización reclama ahora que los controles alcancen al conjunto del Mercosur, poniendo especialmente el foco en Argentina, Uruguay y Paraguay, países que junto con Brasil constituyen los principales socios ganaderos del bloque sudamericano.
Las inspecciones sobre la carne procedente de Mercosur deben realizarse de manera efectiva sobre cada partida y no limitarse a controles documentales, según reclama COAG.
La organización considera necesario reforzar las comprobaciones relacionadas con cuatro ámbitos concretos: trazabilidad, sanidad animal, deforestación y utilización de promotores de crecimiento.
COAG sostiene que existe una importante asimetría entre los controles exigidos a las explotaciones ganaderas europeas y los aplicados a las mercancías procedentes de terceros países.
“A los ganaderos y ganaderas de la UE se nos persigue con un celo burocrático inflexible mientras que a las multinacionales importadoras se les permite operar durante meses”, señala Joaquín Gargallo, responsable de vacuno de carne de COAG.
La organización reclama por ello que Bruselas aplique a las importaciones unos mecanismos de vigilancia equivalentes a los que deben cumplir las explotaciones comunitarias.
¿Por qué se han bloqueado determinadas importaciones de carne de Brasil?
El veto entró en vigor el 3 de septiembre porque Brasil no podía garantizar el cumplimiento de las exigencias comunitarias sobre determinados medicamentos antimicrobianos, según explica COAG en su nota.
La medida afecta a las importaciones de carne de vacuno y de ave y está relacionada con la prohibición de la Unión Europea de utilizar medicamentos antimicrobianos destinados a fomentar el crecimiento o aumentar el rendimiento de los animales.
También afecta a determinados antimicrobianos reservados en la UE para el tratamiento de determinadas infecciones humanas.
Para COAG, esta decisión confirma las advertencias que venía realizando el sector ganadero sobre las diferencias regulatorias existentes entre la producción europea y determinados productos importados.
COAG señala problemas de trazabilidad detectados en Brasil
COAG vincula el bloqueo de las importaciones brasileñas con deficiencias de trazabilidad recogidas en una auditoría publicada por la Comisión Europea en febrero.
Joaquín Gargallo sostiene que esta situación evidencia que el mercado europeo estuvo expuesto a productos cuya conformidad con la normativa higiénico-sanitaria comunitaria no estaba suficientemente garantizada.
La organización añade como argumento una investigación realizada por la organización agraria irlandesa IFA, que, según COAG, identifica diferencias entre Brasil y la Unión Europea en materia de bienestar animal y medio ambiente relacionadas con los sistemas de cría y engorde del ganado.

COAG denuncia un “doble rasero” entre ganaderos europeos e importaciones
Los ganaderos europeos deben responder inmediatamente ante cualquier requerimiento sobre trazabilidad, sanidad o bienestar animal, mientras COAG considera que la UE ha tardado meses en aplicar exigencias similares a las importaciones.
La organización define esta situación como una “desproporcionada asimetría en la aplicación de los controles”.
De ahí que reclame que las medidas aplicadas sobre Brasil no constituyan una actuación aislada y que las autoridades comunitarias comprueben también las condiciones de producción de la carne procedente de otros países de Mercosur.
La reciprocidad regulatoria se convierte así en uno de los principales argumentos empleados por COAG frente al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur.
COAG recuerda que ya pidió activar las cláusulas de salvaguardia
COAG asegura que ya solicitó formalmente en julio al Ministerio de Agricultura la activación inmediata de las cláusulas de salvaguardia previstas en el acuerdo.
La organización vincula esta petición con la evolución de las importaciones de carne realizadas bajo condiciones arancelarias preferenciales y con su repercusión sobre las cotizaciones de las principales lonjas españolas.
Según su valoración, estas entradas trasladaron presión económica a las explotaciones familiares de vacuno de carne.
COAG sostiene que la situación supone no solo una competencia económica desigual, sino también un “dumping normativo”, al considerar que los productores comunitarios soportan unas obligaciones que no siempre se reproducen con idéntico nivel de exigencia en terceros países.
Rechazo de COAG al acuerdo UE-Mercosur sin “cláusulas espejo”
COAG rechaza el actual modelo del acuerdo comercial UE-Mercosur mientras no existan “cláusulas espejo” reales, exigibles y vinculantes para los productos importados.
La organización reclama que los alimentos procedentes de terceros países respeten los mismos estándares ambientales, sociales, sanitarios y de bienestar animal exigidos a agricultores y ganaderos europeos.
También plantea que las mismas restricciones europeas sobre determinados biocidas, hormonas y otras sustancias sean aplicadas a los productos destinados a entrar en el mercado comunitario.
La posición defendida por COAG se resume en un principio de reciprocidad: los productos obtenidos mediante prácticas o sustancias prohibidas en Europa no deberían tener acceso al mercado europeo.
COAG advierte del impacto sobre las explotaciones familiares de vacuno
La principal preocupación de COAG es que las diferencias regulatorias y comerciales terminen reduciendo la rentabilidad y provocando el cierre de explotaciones ganaderas europeas.
La organización considera además que agricultura y ganadería no pueden convertirse en una “moneda de cambio” dentro de acuerdos comerciales destinados a beneficiar a otros sectores económicos.
COAG cuestiona igualmente el proceso seguido alrededor del acuerdo UE-Mercosur y sostiene que el periodo transitorio habría permitido a grandes operadores acelerar las importaciones antes de la aplicación de controles más estrictos.
“No nos podemos permitir la pérdida de ninguna ganadería en nuestro territorio por la competencia desleal”, concluye Joaquín Gargallo.
Fuente: agronewscastillayleon


