La muestra reúne 924 ejemplares de alta genética, un 5,4% más que en 2025. Bolivia busca convertir su desarrollo ganadero en un negocio exportador de reproductores, semen y embriones, mientras la carne ya genera más de $us 200 millones al año.
La genética bovina ya comenzó a marcar el ritmo de Expocruz 2026. En la primera jornada de admisión ingresaron 558 ejemplares cebuinos de las razas Brahman, Sindi, Gyr y Girolando, mientras otros 30 animales fueron inscritos para el concurso de producción de leche.
El movimiento anticipa una fuerte presencia del sector pecuario en la edición número 50 de la Feria Internacional de Santa Cruz. En total, la organización registra 924 bovinos, frente a los 877 ejemplares de 2025, lo que representa un crecimiento de 5,4%. También aumentó el número de expositores, de 95 a 110, un salto del 15,8%, detalló Marcelo Muñoz, presidente de la Asociación Boliviana de Criadores de Cebú (Asocebu).
La competencia por productividad también gana espacio. El concurso lechero de las razas Gyr y Girolando pasó de 25 animales inscritos en 2025 a 30 en esta edición, un incremento del 20%.
La agenda pecuaria se extenderá del 9 al 27 de septiembre, con admisión, juzgamientos, concursos, exhibición de ejemplares de alta genética y remates. Expocruz 2026 se desarrollará oficialmente del 18 al 27 de septiembre y la organización destaca al sector agropecuario como uno de los principales motores de la muestra.
Pero detrás de los grandes animales que desfilarán por la pista existe un negocio que va mucho más allá de la feria: la genética se ha convertido en una carta de presentación de la ganadería boliviana y en una puerta para acceder a mercados internacionales.
Un hato con capacidad de crecer
Bolivia cuenta con una importante base ganadera, concentrada principalmente en Santa Cruz, Beni y otras regiones productoras. Datos de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz) proyectaban un crecimiento del hato nacional desde 10,99 millones de cabezas en 2023 hasta 11,54 millones en 2025 y 11,81 millones en 2026. Para 2033, el potencial calculado llega a casi 14 millones de cabezas.
La magnitud del negocio también se observa en la producción. Para 2025, estimaciones difundidas por el sector ubicaban la oferta nacional de carne en torno a 369.000 toneladas de carcasa, con Santa Cruz aportando cerca de 229.000 toneladas.
El Instituto Nacional de Estadística (INE), por su parte, mantiene registros nacionales de hato bovino hasta 2025 y de producción y faena de carne bovina, lo que permite seguir la evolución de una actividad que ha dejado de ser exclusivamente orientada al mercado interno.
La apuesta del sector es mejorar productividad por animal, acelerar el mejoramiento genético y aumentar el excedente disponible para exportación.
La carne ya factura más de $us 200 millones
El salto más visible se encuentra en la carne. Según datos del INE difundidos a inicios de 2026, Bolivia exportó carne bovina por $us 203,1 millones en 2025, por encima de los $us 189,3 millones registrados en 2024. En volumen, las ventas llegaron a unas 42.263 toneladas.
El resultado adquiere mayor relevancia porque durante 2025 hubo restricciones temporales a las exportaciones. Aun con esas interrupciones, el sector logró superar el valor del año anterior.
El crecimiento es mucho más evidente cuando se mira una década atrás. El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) señala que entre 2015 y 2024 las exportaciones de carne bovina y sus derivados acumularon $us 883 millones. Solo en 2024 el conjunto de carne y derivados llegó a unos $us 245,8 millones, un aumento de 24% en valor frente a 2023.
La Aduana Nacional también reportó que entre 2021 y 2025 el sector cárnico acumuló aproximadamente $us 797 millones en exportaciones, tomando en cuenta carne bovina y el universo correspondiente reportado por la entidad.
China concentra el negocio
El mercado chino se ha convertido en el principal destino de la carne boliviana. En 2024, de acuerdo con datos de comercio internacional recopilados por el Banco Mundial, Bolivia exportó $us 179,4 millones de carne bovina congelada, de los cuales $us 166 millones tuvieron como destino China. Hong Kong ocupó el segundo lugar, con $us 8,4 millones, seguido por Ecuador, Perú y Rusia.
Los datos del IBCE muestran una concentración similar: en 2024 China representó alrededor de 67,5% del valor de las exportaciones de carne bovina y sus derivados, con ventas superiores a $us 160 millones. Hong Kong aportó otros $us 62 millones y Ecuador cerca de $us 8 millones.
Además de China y Hong Kong, Bolivia tiene presencia en mercados como Ecuador, Perú, Rusia, Cuba y Vietnam, mientras se han realizado gestiones para ampliar el abanico de destinos, entre ellos Egipto y Chile.
Esto coloca a la ganadería ante un desafío: dejar de depender de pocos mercados y transformar el crecimiento de la producción en una plataforma exportadora más diversificada.
La genética: un negocio pequeño, pero estratégico
Si la carne representa cientos de millones de dólares, el comercio internacional de genética bovina todavía está en una escala mucho menor.
Datos difundidos por el sector con base en registros del INE muestran que desde 2000 hasta 2024 Bolivia había exportado semen y ganado en pie por aproximadamente $us 100.000, mientras que en los primeros meses de 2025 se registraron exportaciones de reproductores de raza pura por unos $us 6.429.
El dato puede parecer pequeño frente a los $us 203 millones de la carne, pero no refleja necesariamente el valor económico que la genética genera dentro del país. Una buena parte del negocio se mueve mediante remates, venta de reproductores, transferencia de embriones, semen y mejoramiento de los propios hatos, que después incrementan la productividad de toda la cadena.
Por eso, para el sector, el objetivo es convertir la genética en una industria exportadora de mayor escala.
Bolivia ya cuenta con protocolos y mercados para la venta de semen y embriones bovinos. El Senasag informó que la genética boliviana ha llegado a Guatemala, Colombia, Cuba, Ecuador, Perú, Paraguay, Argentina y Brasil, además de otros mercados con procesos de apertura.
Asocebú ha destacado que productores de países vecinos y de Centroamérica han mostrado interés en la genética desarrollada en Bolivia, especialmente en razas cebuinas.
En 2024, por ejemplo, se abrió el mercado de Guatemala para genética bovina boliviana, permitiendo la exportación de material genético obtenido de animales que cumplen los requisitos sanitarios establecidos.
El mapa también incluye Brasil, Ecuador, México y Cuba para distintos tipos de animales vivos y material genético, de acuerdo con información de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO).
Ganado en pie: todavía marginal frente a la carne
El tercer componente de este negocio es la exportación de animales vivos, particularmente reproductores.
Aquí también existe una diferencia importante entre el potencial comercial y las estadísticas efectivamente registradas. El comercio formal de bovinos vivos sigue siendo reducido. En la rendición de cuentas del Senasag correspondiente a 2025 se registran 17 bovinos vivos exportados, mientras que el organismo mantiene habilitados mercados y protocolos para animales vivos y material genético.
El Senasag trabaja con países de la región para facilitar el comercio de animales vivos, semen y embriones, entre ellos Brasil, Paraguay, Perú, Colombia, Cuba, Ecuador, Guatemala y Uruguay.
El potencial está, precisamente, en que un reproductor de alto valor genético puede tener un precio muy superior al de un animal destinado exclusivamente a faena. Su impacto económico, además, no termina con la exportación: cada reproductor puede transmitir características de productividad, conversión alimenticia, precocidad, calidad de carne o producción lechera a cientos de descendientes.
Expocruz como vitrina de un negocio mayor
En ese contexto, la presencia de 924 bovinos en Expocruz 2026 adquiere otra dimensión.
La feria no solo exhibe animales campeones. También muestra el resultado de más de dos décadas de inversión privada en selección genética, reproducción, manejo y tecnología aplicada a la ganadería.
El crecimiento de 5,4% en el número de ejemplares y de 15,8% en expositores muestra que las cabañas continúan apostando por mejorar sus planteles. Y el aumento de 20% en los animales inscritos en las pruebas lecheras refleja que el desafío ya no es únicamente producir más carne, sino producir más y mejor por cada animal.
El sector tiene, además, una ventaja competitiva: Bolivia cuenta con condiciones climáticas y territoriales favorables para la ganadería y ha desarrollado una genética adaptada a condiciones tropicales, especialmente en las razas cebuinas.
La tarea pendiente está en transformar esa ventaja biológica en mayor valor económico. Hoy la carne es la principal fuente de divisas de la cadena bovina, con más de $us 200 millones anuales en exportaciones. La genética, en cambio, todavía representa un negocio pequeño en términos de comercio exterior, pero con una capacidad de expansión considerable.
El desafío para los próximos años será pasar de vender principalmente carne a vender también genética, reproductores, embriones, semen y conocimiento ganadero.
Y Expocruz, con sus pistas, remates y concursos, vuelve a funcionar como el escaparate donde ese proceso puede verse de cerca.
Fuente: El Deber


