Chicago recuperó terreno con compras chinas y preocupación por el clima en Estados Unidos. El mercado espera ahora las nuevas cifras de oferta y demanda.
La soja recuperó terreno este jueves 10 de septiembre en la Bolsa de Chicago, con subas superiores a 6 centavos de dólar por bushel en los principales contratos, mientras los operadores vuelven a concentrarse en dos factores capaces de mover las cotizaciones: la demanda de China y el impacto del tiempo seco y caluroso sobre los cultivos estadounidenses. El movimiento adquiere mayor relevancia porque ocurre apenas un día antes de la publicación del nuevo informe mensual de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), previsto para este viernes 11.
Durante las operaciones de la mañana, el contrato noviembre se ubicaba alrededor de US$ 13,14 por bushel, mientras mayo de 2027 alcanzaba aproximadamente US$ 13,42. Este último vencimiento es seguido especialmente por el mercado sudamericano porque coincide con el período comercial de la próxima cosecha brasileña. La recuperación llegó después de las pérdidas de la rueda anterior y también estuvo acompañada por avances en maíz, trigo y derivados de la soja.
La demanda continúa aportando respaldo a las cotizaciones. China permanece como una pieza determinante para el mercado estadounidense y las compras realizadas durante las últimas semanas volvieron a colocar al gigante asiático entre los factores que siguen los operadores. Los registros oficiales del USDA muestran una sucesión de ventas de soja estadounidense hacia China durante agosto y comienzos de septiembre, confirmando una presencia activa del principal comprador mundial en el mercado norteamericano.
China sostiene la demanda y vuelve a darle respaldo a Chicago
La importancia de las compras chinas excede el volumen de una operación puntual. Estados Unidos atraviesa un momento del calendario en el que necesita consolidar demanda para su nueva cosecha, mientras Brasil continúa ocupando un lugar dominante dentro del abastecimiento internacional. Cada nueva compra de China reduce parte de la incertidumbre comercial sobre la soja estadounidense y puede ofrecer soporte a los futuros cuando las expectativas de producción también empiezan a ser revisadas.
El USDA viene informando operaciones frecuentes. Solo entre el 1 y el 3 de septiembre se comunicaron ventas privadas por 136.000, 202.000 y 192.000 toneladas de soja para China, respectivamente. Durante agosto también se registraron varias operaciones, entre ellas 333.000 toneladas el día 26, además de compras anunciadas durante buena parte del mes. Ese flujo ayuda a explicar por qué la demanda volvió a convertirse en uno de los argumentos alcistas observados por Chicago.
Pero el mercado tiene otro frente abierto dentro de Estados Unidos. Las condiciones secas y las temperaturas elevadas en zonas productoras del Medio Oeste generan inquietud sobre el rendimiento final de la soja, justamente cuando los cultivos atraviesan etapas decisivas para definir productividad. Algunas estimaciones privadas comenzaron a ajustar sus proyecciones y los operadores intentan anticipar cuánto de ese deterioro podría aparecer reflejado en las próximas cifras oficiales.
Esta combinación vuelve especialmente sensible al mercado. Si la demanda de exportación permanece firme y, al mismo tiempo, la cosecha estadounidense termina siendo menor de lo previsto, el balance de oferta puede ajustarse. Por el contrario, una estimación de producción superior a la esperada podría limitar el impulso de los precios. De ahí que buena parte de las posiciones especulativas y comerciales estén siendo acomodadas antes de conocer los números oficiales.
El USDA puede redefinir el rumbo de los precios este viernes
El próximo punto de atención llegará este viernes 11 de septiembre, cuando el USDA publique su actualización mensual de oferta y demanda agrícola. Producción, rendimiento, existencias y proyecciones de exportación de Estados Unidos estarán entre las variables más observadas por el mercado, especialmente después de las preocupaciones climáticas que acompañaron el desarrollo de los cultivos durante las últimas semanas.
El comportamiento de otros granos también aportó respaldo durante la rueda. Maíz y trigo regresaron al terreno positivo, mientras el harina de soja registraba avances cercanos al 1% durante las operaciones matutinas. La recuperación conjunta refleja el reposicionamiento de los operadores después de las bajas anteriores y antes de una jornada que puede modificar las expectativas de oferta para los principales commodities agrícolas.
A los fundamentos agrícolas se agrega un escenario internacional cargado de incertidumbre. Los operadores continúan siguiendo los conflictos geopolíticos y sus posibles efectos sobre transporte, energía y logística mundial. Para los granos, cualquier alteración relevante en rutas comerciales, costos de flete o disponibilidad energética puede terminar trasladándose a los precios, incluso cuando el origen del movimiento se encuentre lejos de las principales regiones productoras.
Con la soja nuevamente por encima de US$ 13 por bushel en los vencimientos de referencia, Chicago llega al informe del USDA con dos fuerzas que pueden resultar decisivas para las próximas ruedas: una China que continúa comprando soja estadounidense y una cosecha de Estados Unidos cuyo rendimiento todavía genera interrogantes. El dato que entregue el organismo este viernes determinará si el mercado encuentra argumentos para sostener la recuperación o si los precios vuelven a enfrentar presión.
Fuente: AgroLatam


