Cabañas bolivianas exportan 570 embriones al mercado centroamericano, confirmando el avance de la pecuaria nacional

El viaje empieza mucho antes de que un embrión cruce una frontera. Está en los potreros, en las pistas de juzgamiento, en los registros de los animales y en años de selección de ejemplares que, generación tras generación, buscan producir más y mejor.

En Expocruz 2026, ese trabajo silencioso tiene una expresión concreta: genética bovina boliviana con destino a Guatemala.

La Asociación Boliviana de Criadores de Cebú (Asocebú) destacó durante la feria la exportación de embriones de la raza Nelore a la propiedad agropecuaria Cebulandia, de Guatemala. Con los envíos realizados durante esta gestión, Bolivia llega a alrededor de 570 embriones exportados a ese mercado en 2026.

La primera importación realizada por Cebulandia, en enero, comprendió 346 embriones. El proceso se desarrolla bajo el protocolo sanitario suscrito entre Bolivia y Guatemala, aprobado y notificado en 2024, que permite la exportación de embriones bovinos y semen congelado, siempre que se cumplan los requisitos sanitarios establecidos por ambos países.

Para los criadores bolivianos, el dato tiene un significado que va más allá de una operación comercial. Significa que el resultado de décadas de selección genética puede viajar y comenzar a producir nuevas generaciones de ganado en otro país.

José Santiago Molina, representante de Cebulandia, destacó precisamente esa posibilidad. Para el empresario guatemalteco, el intercambio permite trasladar genética de un país a otro bajo condiciones sanitarias adecuadas y continuar el mejoramiento de los hatos.

La exportación hacia Guatemala abre una puerta en Centroamérica y, al mismo tiempo, sirve como referencia para futuras operaciones. Desde Asocebú se apunta a continuar trabajando con las autoridades sanitarias y organizaciones internacionales para habilitar nuevos mercados.

El objetivo es que la genética boliviana deje de ser solamente un atributo reconocido dentro del país y se convierta también en un producto exportable.

El Nelore boliviano ya comenzó a viajar. Y con él, también cruza fronteras el trabajo de generaciones de criadores. Y Expocruz una vez, más es la vitrina por excelencia para la producción nacional.

Fuente: El Deber

Volver arriba