Brasil acelera con el etanol de maíz: podría concentrar hasta 45% de la producción

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La industria proyecta otro fuerte salto durante la próxima década, mientras la producción ya supera los 10.000 millones de litros y abre una nueva demanda para el cereal.

El etanol de maíz podría representar entre 40% y 45% de toda la producción brasileña de etanol dentro de diez años, una transformación que ampliaría considerablemente el peso del cereal dentro de la matriz energética del mayor productor agrícola de América Latina. La proyección fue planteada por Amaury Pekelman, presidente ejecutivo de la Unión Nacional del Etanol de Maíz (UNEM), después de varios años de rápida expansión de una industria que no solo demanda grano, sino que también genera coproductos destinados a la alimentación animal y comienza a proyectarse hacia nuevos combustibles.

El crecimiento ya puede medirse en volúmenes. La Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) estimó para la campaña 2025/26 una producción récord de 10.170 millones de litros de etanol de maíz, frente a aproximadamente 7.840 millones del ciclo anterior. El incremento alcanza así 29,8% en apenas un año, mientras la producción total de etanol brasileño -sumando caña y maíz- fue calculada en 37.500 millones de litros. El avance del cereal compensó parcialmente una caída de 6,9% en el biocombustible elaborado a partir de caña.

Las cifras muestran la velocidad del cambio. El Balance Energético Nacional 2026 indicó que durante 2025 el etanol elaborado con maíz y otras biomasas alcanzó 9.450 millones de litros y representó 24,7% del total producido en Brasil. La UNEM sitúa actualmente la participación del maíz alrededor del 30% y sostiene que el sector creció a un promedio del 37% anual durante los últimos cinco años. Si esa trayectoria continúa, la materia prima podría acercarse a la mitad del mercado nacional durante la próxima década.

Más de 10.000 millones de litros cambian el mercado del maíz

La expansión tiene consecuencias que van más allá del mercado energético. Cada nueva planta incorpora un comprador de gran escala en regiones agrícolas que producen enormes volúmenes del cereal, particularmente en el Centro-Oeste. La cosecha brasileña 2025/26 alcanzó una producción estimada de 143 millones de toneladas de maíz, mientras el consumo interno fue proyectado en unos 95 millones de toneladas. La industrialización para biocombustibles agrega así una fuente de demanda capaz de competir por el grano y generar alternativas de comercialización para los productores.

La geografía de las inversiones explica parte del fenómeno. Las biorrefinerías se instalaron principalmente cerca de las zonas productoras de maíz y de grandes concentraciones ganaderas, reduciendo la distancia entre materia prima, industria y consumidores de los coproductos. Pekelman señaló que también existen unidades en Maranhão y Bahia, una expansión que comienza a extender el modelo más allá de su núcleo original. Para el productor agrícola, la industria suma además la posibilidad de establecer contratos de abastecimiento de varios años, aportando otra herramienta para comercializar el cereal.

La transformación industrial tampoco termina en el tanque de combustible. El procesamiento del maíz genera DDG, un coproducto rico en nutrientes utilizado en las dietas de bovinos, aves, peces y otras producciones animales, además de aceite de maíz. Esa integración permite que una parte del grano se convierta en combustible mientras otra regresa a la cadena alimentaria como ingrediente para nutrición animal. La expansión del etanol, por lo tanto, está vinculando de manera cada vez más estrecha agricultura, ganadería y generación de energía.

El tamaño económico potencial de esa industrialización también quedó expuesto durante la conferencia internacional UNEM-Datagro celebrada este año en Mato Grosso. Allí, representantes del sector proyectaron para la campaña 2026/27 el procesamiento de 26,8 millones de toneladas de maíz para obtener 12.000 millones de litros de etanol. En el mismo encuentro se estimó que transformar industrialmente el cereal puede elevar entre 80% y 100% su valor respecto del grano sin procesar.

Más etanol en la gasolina impulsa una demanda estructural

Otro factor que puede sostener la expansión proviene de la política energética brasileña. Desde agosto de 2025, Brasil elevó de 27% a 30% la mezcla obligatoria de etanol anhidro en la gasolina, mediante el denominado E30. En julio de 2026, el Consejo Nacional de Política Energética aprobó además elevar temporalmente esa proporción al 32% (E32) durante 180 días, con posibilidad de una única prórroga por el mismo período.

El horizonte regulatorio todavía permite avanzar más. La Ley de Combustible del Futuro establece que la proporción de etanol anhidro puede llegar hasta 35%, sujeto a las evaluaciones técnicas correspondientes. Estudios del Plan Decenal de Expansión de Energía 2035 analizaron precisamente un escenario E35 y calcularon que la demanda de etanol anhidro podría alcanzar 15.600 millones de litros en 2035, frente a 12.700 millones bajo un escenario E30.

Para la industria, esa previsibilidad resulta decisiva porque las nuevas biorrefinerías requieren inversiones de largo plazo. Pekelman advirtió que costos agrícolas más elevados, tasas de interés y márgenes presionados pueden condicionar nuevas expansiones. Fertilizantes, mano de obra y financiamiento forman parte de una ecuación que deberá acompañar el aumento de la capacidad instalada si el sector pretende alcanzar la participación proyectada para la próxima década.

El siguiente mercado podría incluso estar fuera de las rutas. La industria considera al etanol, independientemente de si proviene del maíz o de la caña, como una posible materia prima para producir SAF, el combustible sostenible de aviación, mediante procesos posteriores de transformación. También se estudian aplicaciones vinculadas al transporte marítimo. El crecimiento del etanol de maíz brasileño podría así depender no solo de cuánto combustible consuman los automóviles, sino también de la capacidad de la agroindustria para ingresar en los nuevos mercados energéticos que se están desarrollando para la aviación y el transporte.

Fuente: AgroLatam

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