El país endureció las reglas para alimentar animales destinados al consumo mientras la carne porcina consolida su expansión y busca nuevos mercados internacionales.
La producción porcina de Paraguay atraviesa una transformación marcada por mayores exigencias sanitarias, alimentación basada en granos e inversiones para aumentar la escala, mientras las exportaciones de carne de cerdo mantienen un fuerte crecimiento. Una normativa de Senacsa vigente desde octubre de 2025 restringió el suministro de desperdicios alimenticios a animales destinados al consumo humano, una decisión que adquiere mayor relevancia a medida que la cadena busca profesionalizar sus sistemas y cumplir las condiciones necesarias para competir en mercados internacionales.
La Resolución N.º 1606 del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) prohíbe el empleo directo de desechos y sobrantes alimenticios en animales destinados a producir alimentos para consumo humano. Para determinados sobrantes procedentes de restaurantes, hoteles y fábricas de alimentos se establece un tratamiento obligatorio: deben alcanzar una temperatura mínima de 90 °C durante al menos 30 minutos, con agitación continua, antes de poder ser utilizados.
La medida apunta principalmente a disminuir riesgos sanitarios asociados con la alimentación animal. Su implementación coincide con una etapa de crecimiento de la porcicultura comercial, donde las granjas de mayor escala utilizan dietas formuladas y protocolos de bioseguridad más estrictos. Según la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay (ACCP), el uso de desperdicios permanece asociado fundamentalmente a establecimientos pequeños y producciones destinadas al autoconsumo.
Del desperdicio a los granos: la porcicultura cambia su modelo
En los sistemas comerciales, entre 60% y 70% de la alimentación porcina está compuesta por granos, mientras el resto corresponde a otros ingredientes y núcleos nutricionales, de acuerdo con la información aportada por la ACCP. La disponibilidad de materias primas pasa así a ser una ventaja competitiva para una actividad en la que la alimentación representa uno de los componentes centrales de los costos productivos.
Esa relación explica la importancia que adquieren departamentos agrícolas como Itapúa, Alto Paraná, Caaguazú y San Pedro, donde la proximidad de la producción de granos puede favorecer la instalación y expansión de sistemas porcinos. Integrar agricultura y producción animal permite utilizar materias primas disponibles localmente y desarrollar una cadena de mayor valor agregado alrededor de los cultivos producidos en Paraguay.
La transformación también alcanza a la bioseguridad. Las explotaciones tecnificadas restringen el acceso de personas y aplican procedimientos para evitar el ingreso de agentes patógenos. Dependiendo del establecimiento, entrar a las áreas donde permanecen los animales puede exigir duchas, cambio completo de vestimenta y otras medidas sanitarias. El objetivo es reducir la posibilidad de que una enfermedad ingrese a una granja y afecte rápidamente a una producción intensiva.
El fortalecimiento sanitario tiene además una dimensión comercial. Senacsa establece que los productos de origen animal destinados a exportación deben cumplir tanto la normativa paraguaya como las exigencias del país comprador, y los establecimientos exportadores necesitan estar registrados y habilitados. Cada embarque requiere controles veterinarios y la correspondiente certificación sanitaria oficial.
Las exportaciones crecen y Taiwán concentra el negocio
La apuesta coincide con uno de los períodos de mayor expansión internacional de la carne porcina paraguaya. Durante 2025, las exportaciones crecieron 54% en volumen frente al año anterior y generaron US$ 55,8 millones, un incremento del 66,8% en ingresos. Fue uno de los desempeños más destacados dentro del comercio exterior pecuario del país, según datos oficiales de Senacsa.
El crecimiento continuó durante 2026. Solo entre enero y abril, Paraguay exportó 5,68 millones de kilos de carne porcina por US$ 17,5 millones. Frente al mismo período de 2025, los embarques aumentaron 34,3% en volumen y los ingresos avanzaron 46,5%, mostrando que el crecimiento no se limitó a mayores cantidades vendidas, sino que estuvo acompañado por una mejora de la facturación.
Un mes después, el desempeño continuaba acelerándose: hasta mayo los ingresos por carne porcina acumulaban un crecimiento interanual de 39,7%, dentro de un sector pecuario paraguayo que había generado US$ 920,3 millones por sus ventas externas. A diferencia de otros segmentos cárnicos que registraron retrocesos en volumen, el porcino se mantuvo entre los rubros con mayor dinamismo exportador.
El gran protagonista de esa expansión es Taiwán. Durante los primeros meses de 2026 llegó a absorber aproximadamente el 87% de la carne porcina exportada por Paraguay, seguido a considerable distancia por Brasil y Uruguay. El mercado taiwanés se volvió todavía más atractivo después de la entrada en vigor del arancel cero para la carne porcina paraguaya en julio de 2025, medida que fortaleció la competitividad del producto.
Esa concentración representa al mismo tiempo una oportunidad y un desafío. Taiwán permitió acelerar las exportaciones y mejorar la inserción internacional de la cadena, pero una industria que proyecta aumentar producción necesita ampliar su cartera de compradores para evitar una dependencia excesiva de un solo destino. La apertura de nuevos mercados exige sostener estándares de sanidad, trazabilidad, alimentación y procesamiento capaces de superar auditorías y requisitos internacionales.
La disponibilidad de granos, las inversiones en nuevas instalaciones y el crecimiento de las ventas externas están modificando así el perfil de la porcicultura paraguaya. La prohibición del uso directo de desperdicios no constituye un cambio aislado en la dieta de los animales: forma parte de un proceso más amplio en el que bioseguridad, nutrición y acceso a mercados comienzan a definir la competitividad del cerdo paraguayo. Con las exportaciones todavía en expansión, el próximo desafío será convertir ese crecimiento en una plataforma capaz de sumar destinos sin perder los mercados que impulsaron el salto de los últimos años.
Fuente: AgroLatam


