El gobierno defendió el gesto con Lula y negó haber actuado a espaldas de China. Beijing no habilitó el traspaso: Brasil completó su cupo de 1,106 millones de toneladas el 29 de septiembre y desde el 1° de octubre paga 67%.
China no autorizó que Brasil use la parte de la cuota de carne vacuna que Uruguay no llegará a completar en 2026. La operación fue anunciada el lunes 21 de septiembre por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, tras reunirse con Yamandú Orsi en Nueva York. Quedó sin efecto cuando el Ministerio de Comercio chino confirmó que Brasil había agotado su propio cupo y activó un recargo de 55% desde el 1° de octubre. Brasil buscaba sortear ese costo con unas 80.000 toneladas del excedente uruguayo, según fuentes brasileras. Uruguay dio su conformidad, pero la decisión era de Beijing.
El anuncio en Nueva York
La reunión bilateral ocurrió en la semana de alto nivel de la 81º Asamblea General de la ONU. Al terminar, Lula escribió en su cuenta de X que había agradecido “la autorización concedida a Brasil para el uso del excedente” de la cuota uruguaya de carne bovina a China.
El comunicado de Presidencia de Uruguay no mencionó el tema. El ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, dijo a Búsqueda desde Roma que no estaba al tanto y que el anuncio “sería una novedad”.
El trasfondo es un sistema de salvaguardias que China aplica desde el 1° de enero de 2026. Cada proveedor tiene un cupo anual con arancel de 12%. Lo que excede ese volumen paga un 55% adicional. A Uruguay le correspondieron 324.000 toneladas. A Brasil, 1,106 millones, muy por debajo de los 1,7 millones que vendió a China en 2025.
Brasil ya había buscado antes una salida en julio cuando su Ministerio de Agricultura propuso un intercambio: cedería a Uruguay unas 7.000 toneladas de su cupo del Mercosur para carne enfriada en la Unión Europea, a cambio de 100.000 toneladas de la cuota uruguaya en China.

La respuesta del gobierno uruguayo
Ante las críticas de la oposición, el Poder Ejecutivo salió a dar explicaciones. La vicecanciller Valeria Csukasi admitió en Desayunos Informales que el mensaje de Lula los tomó por sorpresa: fue un tuit “que nos sorprendió hasta a nosotros mismos”, dijo.
Csukasi rechazó que Uruguay haya actuado sin consultar a Beijing. Afirmó que es “absolutamente inocente”» pensar que el país decidió cederle una parte a Brasil “a espaldas de China o sin hablar con China”. También precisó el alcance del gesto: la decisión final “depende enteramente de China, que es quien asigna y administra las cuotas”.
Según la vicecanciller, Uruguay llevaba usado el 31% de su cupo. Atribuyó el rezago a los precios internacionales altos, la falta de ganado y la nueva cuota con la Unión Europea.
El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez calificó de “materialmente imposible” que la industria uruguaya complete las 324.000 toneladas este año. “Simplemente porque estamos por pisar octubre y no vamos a llegar”, dijo en conferencia de prensa.
Sánchez comparó la cesión con la intervención de Lula para frenar en Brasil una denuncia de dumping contra la leche en polvo uruguaya.
Orsi habló al hacer el balance de su gira y definió la decisión como una “buena gestualidad” y afirmó que el tema ya se había conversado con China. Luego puso el foco en la producción: “Tenemos cuotas bastante más altas que nuestra capacidad”, sostuvo.
Las negociaciones reservadas
Por su parte, el canciller Mario Lubetkin habló en rueda de prensa el 29 de septiembre, el mismo día en que Brasil completó su cupo. Dijo que Uruguay prevé usar unas 200.000 toneladas y que Brasil, Australia y otros países consultaron por el remanente.
Lubetkin condicionó la flexibilidad uruguaya: “Nosotros somos flexibles a condición que se acuerden de nosotros en otras negociaciones”, afirmó. Reconoció que parte de esos diálogos comerciales se mantienen de manera informal y reservada, con varios temas negociados en paralelo. “Esto es un juego de ida y vuelta”, resumió.
El canciller también marcó el límite del margen uruguayo: “La cuota no es de Uruguay, la cuota es de China”. Descartó que la cesión comprometa ventas futuras y dijo que solo se discutía “lo que sobra de este año, nada más”.

Las reglas de Beijing
El 30 de septiembre, el Ministerio de Comercio de China publicó un aviso oficial donde informó que las importaciones de carne bovina brasileña llegaron el 29 de septiembre al 100% del volumen asignado. Según esas normas, el recargo de 55% se aplica a partir del tercer día posterior al agotamiento del cupo.
El organismo no se pronunció en público sobre el pedido de usar el excedente uruguayo. Pero la respuesta llegó por vía informal. Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), dijo en radio Carve que “la respuesta informal de China fue que la cesión no era viable”.
El impacto en el sector ganadero
En Uruguay, la cadena cárnica recibió el anuncio con sorpresa. El presidente de la Federación Rural cuestionó que la medida se difundiera sin acordarla antes con China. El senador nacionalista Sebastián Da Silva presentó un pedido de informes a Cancillería, al Ministerio de Ganadería y al Instituto Nacional de Carnes (INAC). Allí pregunta si Brasil o Australia ofrecieron alguna compensación y qué efecto tendría la cesión sobre los cupos de 2027 y 2028.
El INAC ya había advertido sobre la brecha productiva. En la conferencia por el Día de la Carne, a fines de mayo, su presidente, Gastón Scayola, sostuvo que la demanda internacional supera la capacidad del país: “Si Uruguay produjera un 30% más, eso estaría todo vendido”. “En el mundo falta carne”, resumió, y ubicó las oportunidades en China, Estados Unidos y Europa. En septiembre estimó que Uruguay usaría “posiblemente” unas 200.000 toneladas de la cuota china.

Brasil, fuera de cuota
Desde el 1° de octubre, cada embarque brasileño de carne vacuna a China paga 12% de arancel más 55% de recargo: 67% en total. China fue en 2025 el destino del 48% de la carne bovina que exportó Brasil.
La Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (Abiec) estima que las exportaciones totales del país caerán cerca de 10% en 2026. Su presidente, Roberto Perosa, calculó que sin las restricciones Brasil habría vendido unos 2 millones de toneladas a China este año.
Se calcula que el cupo brasilero para 2027 será de 1,128 millones de toneladas, apenas 22.000 más. Si los frigoríficos adelantan embarques desde noviembre, ese volumen podría agotarse entre marzo y abril, según la Abiec.
Fuente: grupormultimedio


