La sesión preparatoria de la XLV REAF reunió a referentes de gobierno y sociedad civil en la sede Garzón del MGAP. Uruguay ejerce la Presidencia Pro Témpore del Mercosur y será anfitrión del encuentro regional del 16 al 18 de noviembre. Los datos oficiales muestran un sector que reúne a 27.531 productores registrados, genera el 29% del empleo agropecuario y aporta el 15% del valor bruto de producción, pero que enfrenta una pérdida sostenida de explotaciones agrícolas.
La sede Garzón del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) fue el escenario de la Sesión Nacional preparatoria de la XLV Reunión Especializada para la Agricultura Familiar (REAF) del Mercosur. El encuentro, realizado el lunes 5 de octubre, reunió a directores y referentes técnicos de las instituciones de gobierno vinculadas a la agricultura familiar, junto a organizaciones, grupos y mesas de desarrollo rural de todo el territorio. La instancia sirvió para poner al día los grupos de trabajo, presentar la agenda de la REAF que se realizará en Montevideo del 16 al 18 de noviembre —bajo la Presidencia Pro Témpore que Uruguay ejerce en este segundo semestre— y abrir el debate sobre los contenidos que se llevarán a la cumbre regional.
El subsecretario del MGAP, Matías Carámbula, quien es titular de la representación del gobierno nacional ante la REAF, participó de la plenaria matutina. En diálogo con la organización, explicó que la sesión tuvo primero “una puesta al día en la que están los diferentes grupos de trabajo, la presentación en común de la agenda de la REAF en noviembre acá en Uruguay” y que se trasladaron “la agenda, los contenidos y se abrió el debate y aportes de propuestas de las organizaciones e instituciones de los diferentes grupos focales”. También se actualizó “un poco el contexto regional, de acuerdo al estado de las políticas públicas para la producción familiar”, con la mirada puesta en que “hay algunas dificultades, que hacen también que definir la estrategia de la REAF Uruguay, es importante tener en consideración el contexto de lo que está pasando en otros países”.
La tarde se dedicó a talleres organizados por los diferentes ejes temáticos, de cara a los temas que se destacarán en la XLV REAF de noviembre: el Decenio de la Agricultura Familiar, el derecho a la alimentación, la política de acceso a tierras y las transiciones agroecológicas. Está previsto también un encuentro regional de jóvenes de este espacio antes del inicio formal de la REAF.
Un sector clave que se achica
Detrás de las definiciones políticas que se discuten en estos espacios, los números de la agricultura familiar uruguaya cuentan una historia de dos caras. Por un lado, se trata de un sector socialmente denso: según el Registro de Productores Familiares de la Dirección General de Desarrollo Rural (DGDR) del MGAP, actualizado a 2025, hay 27.531 productores familiares registrados en todo el país. Esos productores gestionan alrededor de 16.321 unidades productivas, ocupan 1.088.947 hectáreas y generan empleo para unas 40.226 personas, lo que representa el 29% del empleo agropecuario nacional.
Según datos de la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR), la producción familiar genera entre el 14% y el 17% del Valor Bruto de Producción (VBP) agropecuario total, y su peso es especialmente relevante en rubros intensivos orientados al consumo interno: aporta entre el 40% y el 80% del valor producido en horticultura, fruticultura y apicultura, y cerca del 20% de la leche remitida a planta. En términos de superficie, ocupa únicamente entre el 10% y el 15% del área productiva nacional, lo que evidencia una alta densidad de mano de obra por hectárea en comparación con los modelos extensivos.
Sin embargo, la contracara es la desaparición sostenida de explotaciones. Un informe del anuario de la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias (Opypa) del MGAP, difundido a fines de 2025, reveló que la cantidad de productores familiares agrícolas se desplomó un 47,5% en los últimos 17 años. La producción familiar agrícola, medida en número de explotaciones, cayó un 48% en ese mismo período, lo que ha llevado a que el sector enfrente un “riesgo de desaparición” en los rubros más vulnerables.
La composición del sector
Los datos del Registro de la DGDR permiten desagregar la composición de la agricultura familiar por rubro principal. La ganadería bovina es el rubro predominante: 8.764 unidades productivas familiares se dedican a esta actividad, muy por encima de la horticultura (3.349), la lechería remitente (907), la ganadería ovina (560) y la fruticultura y citricultura (361).
Un dato estructural que los registros evidencian es el envejecimiento del sector. De las personas registradas como productoras familiares, solo 2.619 tienen entre 18 y 29 años, lo que representa menos del 10% del total. Esta cifra se ha mantenido estable en los últimos cinco informes anuales y las autoridades la consideran una característica estructural de la población de productores familiares.
La agenda que se discute
La sesión preparatoria del lunes también sirvió para repasar las acciones que el MGAP viene ejecutando en el marco del Plan Nacional de Agricultura Familiar 2024-2028. El director de la DGDR, Gabriel Isola, presentó las líneas de trabajo para el segundo semestre de 2026, entre las que mencionó el acceso y gestión del agua —con 700 proyectos para producción familiar que se finalizarán este mes—, el programa Procría de asistencia técnica ganadera, y capacitaciones digitales para productores y jóvenes rurales.
Carámbula, en su intervención en la conferencia de prensa del 28 de julio, había enumerado los fundamentos de la política especializada para el sector: garantizar soberanía y seguridad alimentaria, generar empleo —con unas 50.000 personas trabajando en producción familiar—, promover desarrollo local, explotar de forma más justa los recursos, promover el acceso a derechos de la población rural y fortalecer la identidad y la cultura local.
La XLV REAF de noviembre será la instancia en la que Uruguay busque posicionar estos temas en la agenda regional. El contexto no es sencillo, como advirtió Carámbula, las dificultades en las políticas públicas para la producción familiar en otros países del bloque obligan a definir una estrategia que considere esas realidades. Lo que se discuta en Montevideo entre el 16 y el 18 de noviembre tendrá que ver, necesariamente, con cómo sostener un sector que alimenta a los uruguayos, ocupa el territorio y multiplica el trabajo rural, pero que pierde explotaciones a un ritmo que las políticas públicas todavía no logran frenar.
Fuente: lamañana


