El Puerto de Arica busca mejorar la atención del comercio exterior boliviano con un nuevo modelo logístico para el manejo de minerales, que reduce los tiempos de descarga, libera espacios dentro del recinto portuario y permite aumentar la disponibilidad de camiones para transportar mercancías de retorno hacia Bolivia.
El cambio comenzó con la puesta en marcha del nuevo terminal de minerales de Impala, que modificó el sistema de recepción y embarque de concentrados minerales. La medida ya muestra resultados: el 89% de los camiones que llegan desde Bolivia descarga su mercancía durante las primeras 24 horas, mientras que antes los transportistas tenían que esperar entre tres y cinco días para
En entrevista con PortalPortuario, el gerente general de la Empresa Portuaria Arica (EPA), Jorge Cáceres, explicó que la nueva operación mejora la circulación de carga boliviana y reduce los costos asociados a las demoras de los transportistas.
Arica
«El promedio de descarga se produce en las primeras 24 horas desde que llegó, y en efecto el 89% de los camiones ha sido descargado antes de esas primeras 24 horas», afirmó.
El ejecutivo señaló que la reducción de los tiempos de espera también repercute en la capacidad de transporte. Según explicó, anteriormente muchos camiones realizaban un viaje mensual, mientras que ahora la mayoría alcanza tres viajes en el mismo periodo, debido a que puede retornar más rápidamente a recoger nueva carga.
«Eso además va mejorando, porque se está haciendo un seguimiento y provoca que esos camiones queden disponibles para llevar carga de retorno rápidamente, y eso nos agiliza el despacho de carga full o carga con destino a Bolivia», sostuvo.
Más espacio y capacidad
El nuevo sistema también permitirá liberar cerca de 5.000 metros cuadrados dentro del puerto, al posibilitar el desarme del almacén de corta estadía ubicado en el Sitio 5. Con ello, Arica pretende ganar flexibilidad para embarcar minerales sin depender de un único punto de atraque y aumentar el volumen de toneladas transferidas.
Cáceres explicó que el terminal utiliza contenedores herméticos de volteo, conocidos como rotainers, para evitar fugas de minerales y reducir el impacto ambiental y vial del transporte.
La autoridad portuaria también apuesta por ampliar los servicios fuera del recinto principal, mediante almacenes extraportuarios que ofrezcan almacenamiento, consolidación y desconsolidación de mercancías.
Esta estrategia apunta a evitar que toda la carga boliviana permanezca dentro del puerto, especialmente durante periodos de alta demanda o contingencias que interrumpan el transporte.
«El puerto es finito. Estamos siendo creativos y tenemos muchos proyectos para ver cómo crece el puerto (…). Sin embargo, va a seguir siendo finito aunque subamos escalones, pero el comercio exterior avanza más rápido que eso y demanda otras velocidades», manifestó.
En esa línea, Cáceres confirmó que la EPA ya acordó con las autoridades bolivianas un procedimiento para activar la Zona de Extensión de Apoyo Portuario (ZEAP) cuando una contingencia sobrepase la capacidad operativa del puerto. El mecanismo permitirá trasladar mercancías hacia recintos externos y agilizar su despacho.
Corredor bioceánico
Más allá de mejorar la atención de la carga boliviana, la empresa portuaria busca posicionar a Arica como una alternativa de salida al Pacífico para las mercancías de otras regiones de Sudamérica, particularmente de Brasil.
Cáceres planteó la necesidad de impulsar corredores bioceánicos complementarios al corredor de Capricornio, debido a que este último responde principalmente a las necesidades de conexión de Mato Grosso do Sul con los puertos del Pacífico a través de Paraguay, Argentina y el paso de Jama.
En cambio, regiones brasileñas como Mato Grosso y Rondônia podrían encontrar en Bolivia una ruta más conveniente para llegar a los puertos chilenos.
«Nosotros hemos insistido y logramos colocar sobre la mesa la necesidad de que se hable de corredores bioceánicos y no de un solo corredor», afirmó.
El ejecutivo sostuvo que la EPA ya sostuvo conversaciones con gobiernos subnacionales bolivianos, estados brasileños y el Gobierno Federal de Brasil para promover un corredor central que conecte esas regiones con el puerto de Arica.
Además, anticipó que este año la empresa prepara un seminario para avanzar en aspectos operativos de esa propuesta.
El interés también comienza a traducirse en posibles negocios. Cáceres mencionó el caso de una empresa brasileña que importa neumáticos fabricados en China y que identifica a Arica como una ruta conveniente para ingresar sus productos a Brasil.
«Hay casos concretos que podrían empezar a darse de tránsito de cargas que esperamos se concreten pronto y serán la punta de lanza de futuros proyectos», indicó.
Exportaciones agropecuarias
El puerto también observa oportunidades para movilizar productos agropecuarios y alimentos congelados desde Brasil y Bolivia, aunque reconoce que ese negocio requerirá inversiones en infraestructura y servicios para mantener las cadenas de frío.
Cáceres mencionó particularmente el potencial de las exportaciones de carne y la posibilidad de aprovechar la habilitación sanitaria de zonas productoras bolivianas, como Santa Cruz, para ampliar los mercados de destino.
«Si ellos deciden venir por acá va a haber harto trabajo por hacer y hartos servicios por ofrecer», señaló.
Añadió que el puerto cuenta con energías limpias que podrían contribuir al desarrollo de sistemas logísticos más sostenibles para conservar productos perecederos.
Con estas iniciativas, la EPA busca que Arica no solo mantenga su papel como plataforma de comercio exterior boliviano, sino que amplíe su alcance hacia nuevas cargas brasileñas y fortalezca su posición como punto estratégico de conexión entre el interior de Sudamérica y los mercados asiáticos.
Fuente: EJU!


