El Wagyu, conocido por su calidad y elevados precios, amplía su presencia en Brasil con nuevos productos, inversiones y una creciente demanda internacional.
La carne Wagyu, considerada una de las más caras del mundo, está dejando de ser un producto exclusivo de restaurantes de lujo para incorporarse a las góndolas de supermercados en Brasil. El cambio se aceleró durante 2026, con una oferta que incluye hamburguesas, albóndigas, embutidos y cortes fraccionados, una estrategia que busca ampliar el consumo de una carne históricamente reservada para compradores de alto poder adquisitivo. La transformación también representa una oportunidad para la ganadería especializada, que necesita encontrar nuevos canales comerciales para compensar los elevados costos de producción.
El crecimiento del segmento ya se refleja en su distribución comercial, con productos Wagyu presentes en 51 cadenas minoristas de distintas regiones brasileñas. La incorporación de formatos más pequeños permite llegar a consumidores que antes encontraban una barrera en el precio de las piezas tradicionales. El atractivo de esta carne está relacionado con su marmoleo, la grasa intramuscular que aporta terneza, jugosidad y un sabor característico, una cualidad que exige genética seleccionada, alimentación específica y un manejo ganadero considerablemente más costoso que el convencional.
Del lujo al supermercado: los precios que explican el cambio del Wagyu
La industrialización está modificando la comercialización de esta carne. Una inversión de 30 millones de reales realizada en 2020 permitió desarrollar infraestructura de desposte y procesamiento para fraccionar piezas y elaborar productos destinados al comercio minorista. Durante 2026, la oferta se amplió con albóndigas, hamburguesas y embutidos, además de porciones reducidas de cortes como ancho, chorizo y picaña. El objetivo es aprovechar una mayor proporción de cada animal y generar alternativas de consumo sin depender exclusivamente de los cortes más costosos.
Los precios muestran por qué esta estrategia resulta importante. En las operaciones de abastecimiento al comercio minorista se registran presentaciones de costilla desde 28,50 reales, mientras que determinados cortes de ancho alcanzan los 950 reales por kilogramo. Una picaña Wagyu de aproximadamente 2,5 kilos puede costar hasta 2.500 reales. La diferencia también aparece en el mercado ganadero: la arroba de Wagyu alcanza alrededor de 2,5 veces el valor del bovino convencional, cuya cotización de referencia se ubica cerca de los 390 reales.
La demanda brasileña se convirtió en el principal motor de este negocio. En uno de los mayores establecimientos especializados del país, el mercado interno absorbe el 90% de la producción, mientras que las exportaciones representan la porción restante. Dentro de las ventas nacionales, el 60% se dirige al comercio minorista y el 40% al sector gastronómico. La incorporación de hamburguesas y otros productos elaborados permite aumentar la rotación comercial y ampliar el público consumidor, aunque el Wagyu continúa ubicado dentro de un segmento de precios superiores al promedio.
Brasil aumenta la producción y proyecta duplicar las exportaciones de carne Wagyu
La expansión comercial está acompañada por mayores volúmenes productivos. Uno de los principales establecimientos dedicados a esta raza cuenta con 1.800 bovinos Wagyu puros y prevé enviar a faena aproximadamente 2.800 animales durante 2026, incluyendo ejemplares puros y cruzados, propios y de productores asociados. De ese total, unos 600 corresponden a animales del establecimiento. Las previsiones indican que la producción de carne podría crecer entre un 30% y un 40% este año, impulsada por la ampliación de los canales de comercialización.
El elevado precio de esta carne tiene una explicación productiva. La crianza requiere cuidados que comienzan durante la gestación, con suplementación proteica de las madres, y continúan con programas específicos de alimentación para los terneros. Estas prácticas buscan favorecer el desarrollo de grasa intramuscular, una característica genética distintiva de la raza. Los animales también alcanzan mayores pesos de faena, lo que incrementa el tamaño de los cortes y la inversión necesaria para completar el ciclo productivo.
El comercio exterior comienza a ofrecer nuevas oportunidades para este segmento de la ganadería brasileña. Después de iniciar operaciones a fines de 2025 hacia Maldivas, Kuwait y Argentina, los embarques se extendieron a Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Chile y Singapur. Actualmente, uno de los principales exportadores especializados comercializa aproximadamente 20 toneladas mensuales y prevé mantener ese ritmo durante 2027. Para 2028, la proyección es duplicar los envíos hasta alcanzar 40 toneladas por mes, siempre que la disponibilidad de animales permita sostener el crecimiento.
La expansión del Wagyu abre una alternativa de mayor valor agregado para la ganadería brasileña, tradicionalmente orientada a la producción de grandes volúmenes de carne bovina. La diversificación de cortes, la elaboración de alimentos procesados y el acceso a nuevos mercados permiten aprovechar mejor cada animal y ampliar las oportunidades comerciales. Sin embargo, el crecimiento dependerá de la capacidad para aumentar la oferta sin perder los estándares de calidad que justifican sus precios, especialmente cuando la demanda internacional comienza a exigir mayores volúmenes y continuidad en los embarques.
Fuente: AgroLatam


