El acuerdo Mercosur-EFTA comenzó a regir con Noruega e Islandia y habilita preferencias comerciales. Suiza, destino clave para la carne uruguaya, sigue pendiente.
Uruguay comenzó noviembre con una nueva puerta comercial para su agro: desde el día 1 rigen las preferencias del acuerdo Mercosur-EFTA en sus intercambios con Noruega e Islandia. El entendimiento contempla cupos para carne bovina y productos agrícolas, pero su mayor mercado dentro del bloque, Suiza, todavía no está habilitado. Para los exportadores, la oportunidad combina acceso preferencial con una condición decisiva: las cuotas se comparten con los demás países del Mercosur.
El cambio llega después de un año de fuerte recuperación de las ventas. Las exportaciones uruguayas a los cuatro integrantes de la EFTA alcanzaron US$ 54 millones en 2025, frente a valores de entre US$ 30 millones y US$ 38 millones registrados entre 2020 y 2024. Según Uruguay XXI, el crecimiento interanual fue de 61% y la carne bovina explicó el 58,2% del incremento. Durante el primer semestre de 2026, los envíos volvieron a aumentar: pasaron de US$ 23 millones a US$ 40 millones.
El negocio de la carne ya crecía antes del acuerdo
La carne vacuna es la principal referencia para medir el potencial de este mercado. En 2025, Suiza compró US$ 38 millones de carne uruguaya, un 73% más que el año anterior, mientras que Noruega adquirió US$ 11 millones, con una suba de 52%. Un total de 17 frigoríficos participó en las exportaciones a esos destinos. La demanda existente ofrece una base comercial, aunque la puesta en marcha del tratado no garantiza por sí misma un aumento de los embarques.
Para el Mercosur se estableció un contingente de 3.665 toneladas de carne bovina libres de arancel, según el detalle difundido: 3.000 toneladas corresponden a Suiza y Liechtenstein y 666 a Noruega. También se contemplan 2.090 toneladas de miel y 50.000 hectolitros de vino tinto destinados a Suiza y Liechtenstein. Por ahora, las preferencias vinculadas a estos dos últimos países deberán esperar su incorporación efectiva al acuerdo.
La apertura no se limita a los frigoríficos. Uruguay ya coloca en la EFTA productos como aceite de soja, arroz, vegetales y miel, además de otros bienes agroindustriales. Sin embargo, se trata de un destino relativamente pequeño en población: los cuatro países reúnen unos 15 millones de habitantes. Su atractivo está en el elevado poder adquisitivo, que puede favorecer negocios de valor agregado, siempre que las empresas cumplan los requisitos de acceso y encuentren compradores.
Soja, maíz y trigo: oportunidades con cupos compartidos
Para los granos y derivados, los compromisos comerciales incluyen volúmenes concretos. Suiza prevé 20.000 toneladas de tortas de soja para alimentación animal, 8.000 de maíz, 3.000 de aceites crudos de soja y maní, 1.500 de trigo y 1.000 de arroz. Noruega contempla 10.000 toneladas de maíz, 8.000 de trigo duro para pasta y 5.000 de tortas y residuos de soja; para estos últimos se menciona un acceso sin límite cuando se destinan a alimento para peces.
La disponibilidad de esas cuotas no equivale a una asignación exclusiva para Uruguay. Los socios del Mercosur aún no acordaron cómo repartirlas, por lo que, mientras no exista una regla común, funciona un mecanismo de acceso por orden de solicitud. Esa característica puede influir en la planificación comercial: además de negociar precios y logística, los exportadores deberán considerar cuándo y cómo tramitar el ingreso de sus productos.
El principal límite de esta primera etapa es la ausencia de Suiza. Ese país recibió US$ 41 millones en exportaciones uruguayas en 2025, aproximadamente tres cuartas partes del total vendido a la EFTA. Aunque su Parlamento aprobó el tratado, todavía podría someterse a referéndum. La previsión comunicada por la Cancillería uruguaya es que Suiza y Liechtenstein no se incorporen antes de mediados de 2027, por lo que los beneficios inmediatos se concentran en Noruega e Islandia.
La Cancillería prevé coordinar con organismos públicos y empresas de los sectores agrícola, fertilizantes, energía y tecnología los pasos necesarios para utilizar las nuevas preferencias. El resultado para el agro dependerá de la capacidad de convertir los cupos en operaciones efectivas y de la velocidad con que se habiliten los mercados pendientes. Hasta entonces, las cifras de comercio muestran una demanda creciente, pero todavía no permiten atribuir al tratado los aumentos de exportaciones registrados antes de su entrada en vigor.
Fuente: AgroLatam


