A 22 y 23 km de distancia del Cercado en las comunidades Catachilla y Rancho Nuevo, del municipio Santivañez, 14 familias con un sistema agroforestal producen verduras, hortalizas, legumbres, papa, maíz, frutas, miel, carne, derivados de animales, árboles nativos, plantines, semillas y forraje, que les provee de alimento, productos medicinales y abono propio, además, intercambian lo que les falta entre ellos y venden el excedente.
Estas islas verdes son parte del proyecto de servicios agro ecosistémicos y resiliencia socio-ecológica al cambio climático y huertos familiares agroforestales, llevado a cabo por el Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU) de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), apoyado por la alianza: UMSS, Universidad Católica Boliviana San Pablo, Fundación Abril, Gaia Pacha, Alerta Verde, AGROECOL ANDES, la Cooperación Suiza y la Red Espacio Compartido de Sistemas Agroforestales (ECOSAF).
Clima en Santiváñez
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENHAMI), en su boletín de noviembre de la presente gestión informó que en nuestra región el promedio de precipitaciones los últimos 10 años fue 60 litros por metro cuadrado, pero este año llegó a menos de 20.
El mismo informe muestra también que la temperatura en Santiváñez aumentó 2 grados los últimos años, eso sin tomar en cuenta que, “en lugares áridos y deforestados, como Santiváñez, la temperatura es mucho mayor, porque el suelo desnudo irradia mayor calor” indica Miguel Centellas Levy, del Colegio de Ingenieros Ambientales. En cambio, si el suelo está cubierto por vegetación, como es el caso de las parcelas agroforestales de Catachilla y Rancho Nuevo, la temperatura es menor, lo que permite que haya más biodiversidad.
Santiváñez, municipio agroproductivo del valle, depende para producir en 89% de las lluvias. Esta gestión es uno de los 17 municipios cochabambinos en estado de emergencia por los fenómenos climáticos. Los últimos años sufrió afectaciones graves por sequías, heladas, granizadas y vientos fuertes. La reconstrucción de la historia climática de 2011 a la fecha, elaborada con las 14 familias por el Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU) indica que solo dos años tuvieron clima regular (2011, 2012), pudiendo producir con normalidad, los demás años sufrieron una afectación del 50, 70, 80 y 100% de los cultivos que ocasionó escasez de alimentos, obligando a guardar todo para el consumo propio, comprar de la ciudad y en casos extremos, recibir apoyo del Municipio y la Gobernación.
Huertos Agroforestales con crianza de animales
Estas 14 islas verdes pobladas de biodiversidad demuestran que otros mundos son posibles. Antes de ser huertos agroforestales, eran monocultivos y cultivos asociados que dependían del agua de lluvia y del agua potable, que aumentaba significativamente el gasto en riego. Desde el año 2018 que instalaron los sistemas de riego, cosecha de agua de lluvia y construyeron una casa de semillas (Muju Wasi), la vida en estas dos localidades cambió, mejorando notablemente sus condiciones.
Antes del 2018, producían maíz, papa, trigo, algunas verduras y hortalizas; ahora se puede apreciar huertos con múltiples variedades, como ser hierba buena, albahaca, orégano, suico, manzanilla, quirquiña, hinojo, zapallo, lacayote, pimentón, lechuga, zanahoria, tomate, cebolla, espinaca, pepino, repollo, acelga, achojcha, locoto, brócoli, perejil, cilantro, apio, acelga, espinaca, remolacha, nabo, vainita, arveja, haba, maíz kulli, amarillo y willkaparu, papa, arveja, poroto, también diversos animales, plantas aromáticas, frutales y especies nativas de árboles, combinando las características de un huerto agroforestal óptimo.
Las verduras, hortalizas, leguminosas, frutales y los animales les permiten generar alimento propio, dotar a sus familias y comercializar el excedente en ferias. Los frutos de manzanos, higueras, granada, limón, guayaba, naranja, mandarina, maracuyá, tumbo, caña dulce, pacay, durazneros son aprovechados en consumo propio, refrescos y también cuentan con equipo deshidratador para así conservar más tiempo sus frutos. Esta producción les permite controlar lo que cultivan y por ende lo que comen.
Especies nativas de árboles como la tara, chacatea, molle, algarrobo, jarka, jacarandá en la zona, y muchas otras, además de aportar nutrientes al suelo con su follaje, darle sombra y comida al ganado, protegen a los cultivos de los vientos fuertes y del sol, permitiendo a las familias tener mejor producción.
Las plantas aromáticas, como la ruda, romero, mostacilla, retama, manzanilla y nabo silvestre que se pueden apreciar en las parcelas, tienen olores fuertes que alejan a las plagas de sus cultivos, reducen los microorganismos patógenos y adicionalmente son melíferas, es decir benefician a las abejas.
Las familias crían animales paralelamente al cultivo agroforestal, chanchos, ovejas, vacas, cabras, patos, gansos, gallinas y conejos, lo que les genera carne, derivados y abono que es un insumo muy importante para el mejoramiento del suelo y la producción.
Producen su propio compost, reutilizan todo tipo de material convirtiendo, por ejemplo, maderas en cercas que cubren los cultivos, o apoyo para el crecimiento de las plantas, botellas de plástico en macetas. Nélida García cuenta que “recicla todo lo que puede servirle”. También se dedican a la lombricultura, para obtener fertilizante agrícola.
La combinación de esta producción de alimento, plantas aromáticas, árboles nativos, crianza de animales, compost, lombricultura, les ha permitido mejorar sustancialmente su producción y por ende, su calidad de vida.
Riego por Goteo, Cosecha de agua y Casa de Semilla
“El sistema de riego cambió la historia productiva de las familias” explica Tania Ricaldi, Investigadora del CESU, estos espacios pequeños de producción magra, y afectada por fenómenos climáticos, al incluir malla semisombra, cosecha de agua de lluvia y riego por goteo ha cambiado totalmente su producción. A esto se ha sumado prácticas de manejo de suelo para el mantenimiento de humedad: la implementación de un sistema de acolchado para protección del suelo y de un sistema agroforestal para generar microclimas, aumentando así la biodiversidad.
La cosecha de agua de lluvia y el riego por goteo han sido implementados el año 2018, antes dependían del agua de lluvia, agua de pozos y potable, usando la técnica de inundación, que les significaba esfuerzo físico y elevados gastos. Ahora su riego es muy eficiente, les ahorra agua, evita la evaporación, el escurrimiento y además pueden ponerle nutrientes en el agua. La productora Litze Vidal reflexiona al respecto: “con el riego por goteo aprovechamos mejor el agua”
El huerto no solo les dio incremento en la productividad y en sus ingresos económicos, sino que también liberó el tiempo que las familias se dedicaban al huerto. Antes ocupaban gran parte del día regando, ahora, habilitan su sistema de riego por goteo y pueden dedicarse a otras actividades, que generalmente está gestionada por mujeres, ahora ellas tienen tiempo, las 14 familias han usado ese excedente para ampliar sus huertos agroforestales, o añadieron nuevos huertos en su terreno, un ejemplo es Nélida García que participa con ayuda de sus hijos en cada feria, ahora produce para consumo de ella y de su familia “abastezco cada mes a 15 personas, eso es un ahorro para ellos, ellos ya no gastan en comida, solo compran el resto”. Además, su huerto creció exponencialmente. Al inicio media 3×6 metros, era una parcela pequeña “ahora es 10×8” y tiene una tercera parcela de 4×3 que la ampliará al doble cuando haga nivelar y traiga tierra.
La casa de semilla demuestra el compromiso del grupo, el interés de recuperar las semillas tradicionales. El terreno donde se emplazó fue donado por Javier Soto, uno de los productores, El armado interno con muebles donde se conservan en frascos de vidrio semillas, recuperadas, donadas y criadas, fue iniciativa de los 14 participantes, trajeron muebles y utilería de sus casas.
Al tener agua, semillas, verduras, hortalizas y carne han reducido casi al máximo su dependencia de los mercados, son autosuficientes, tanto que, al ver el excedente que generaban, vieron la necesidad de crear nuevos espacios de venta.
Recuperando comida tradicional, en la feria ecohuertos, con productos de sus parcelas
La feria Ecohuertos ubicada en Catachilla ofrece comida tradicional elaborada con productos de los huertos agroforestales. Los 14 expositores preparan mote con quesillo, lambreado de cuy, chanka y pampaku de pato y pollo criollo, habas pejtu, arveja pejtu, chuñu pejtu, chake y piri de trigo, pollo y cabrito criollos al horno, asimismo, refrescos de maíz willkaparu y kulli que junto a postres de layacote son los atractivos de la feria. También venden frutos deshidratados de su huerto, plantines y semillas de su Muju Wasi.
La feria tiene la política de no vender productos foráneos, no comercializan gaseosas, dulces, ni nada que no sea tradicional. Solo compran lo estrictamente necesario que no tienen en su producción.
Sus puntos principales de venta son las ferias del Comercio Justo y Alimentación Saludable y la Feria Ecohuertos, la primera se lleva a cabo cada segundo viernes de mes, en el paseo autonómico de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) y Ecohuertos, cada segundo domingo de mes, en la plaza Silvia Lazarte en Catachilla, a 3km antes de llegar a Santiváñez, para acudir a esta feria se toma trufi hacia Santivañez, en las calles Guayaramerín y Riberalta, y también en la Calle República, frente a la parada que va hacia Punata.
El efecto amplificado: huertos y feria
La experiencia de las 14 familias, generó muchos impactos positivos. Primero sus vecinos, que quieren ser parte del proyecto y tener huertos agroforestales. Segundo, el colegio Luis Guzmán de Arauco, que a través del diálogo entre estudiantes, familias productoras y profesores están en proceso de construcción de un huerto agroforestal. Tercero las subcentrales de los tres distritos y el Gobierno Municipal de Santivañez, que incorporaron una política municipal como estrategia de gobernanza e incidencia política, económica y ambiental en temas agroforestales a su Plan Territorial de Desarrollo Integral. Cuarto, se empoderan y organizan, comparten sus experiencias frente a técnicos, autoridades, la cooperación internacional, estudiantes, investigadores, identifican sus puntos débiles y en grupo arreglan sus problemas.
Quinto al mejorar su situación lograron el reconocimiento en sus familias, lo que influye en su bienestar integral. Doña María Loza menciona, “antes cuando no tenía un huerto, mis hijos no venían a verme, ahora que tengo huerto, vienen, me dicen mamá, qué lindo está tu huerto, me ayudan a cosechar, a veces se llevan cosas, están orgullosos de lo que estoy haciendo”. A nivel del espacio familiar y vecinal, han generado redes de apoyo, construyen relacionamiento de solidaridad y colaboración. Se los puede ver juntos organizados, familias y expositores, en las ferias de Comercio Justo y Alimentación Saludable en la UMSS y Ecohuertos en Catachilla-Santiváñez, cada segundo jueves y segundo domingo de mes.
Catachilla y Rancho Nuevo son Rutas Interactivas de Aprendizaje
La Feria Ecohuertos, los 14 huertos agroforestales, con su riego por goteo, cosecha de agua de lluvia, las granjas-corrales, los viveros, la casa de semilla, el colegio Luis Méndez, constituyen una ruta de aprendizaje para productores, estudiantes, académicos, investigadores, el municipio y el departamento, de cómo se puede integrar conocimientos para posiblemente replicarlos en espacios de similares características de los valles cochabambinos, que padecen de fenómenos climáticos y migración.
Los productores de Rancho nuevo y Catachilla son un ejemplo en la práctica se internalizaron conceptos como soberanía alimentaria, resiliencia.
Fuente: Los Tiempos
Sección: Medío Ambiente
Fecha: 12/12/2022


