El economista Joshua Bellott advierte que la escasez de diésel paraliza sectores clave, eleva los costos y empobrece a la población. Hay un efecto multiplicador que presiona los precios y amenaza la estabilidad económica del país.
La falta de carburantes, en especial diésel, ha comenzado a paralizar la economía nacional y a impactar de manera directa en el bolsillo de los bolivianos, según el análisis del economista Joshua Bellott. “Privarle de carburante al país es como quitarle la sangre al cuerpo humano: conduce al colapso”, advirtió.
TRANSPORTISTAS AL LÍMITE
La escasez de diésel ha reducido drásticamente la frecuencia de viajes del transporte pesado, afectando la distribución de productos esenciales y encareciendo los fletes. “Antes hacíamos hasta tres viajes al mes, hoy con suerte uno”, lamentan los transportistas. Esta situación repercute directamente en el abastecimiento y en el alza de precios, incluso de productos provenientes de regiones cercanas como los valles cruceños.
EFECTO MULTIPLICADOR: MÁS INFLACIÓN Y MENOS CONSUMO
El impacto de la escasez va más allá del transporte. Bellott explica que los retrasos y tiempos perdidos en filas para cargar combustible se traducen en pérdida de productividad, aumento de costos y presión inflacionaria. “Cada día en cola es un día de trabajo perdido. Y eso, en un contexto de estancamiento económico, empobrece aún más a las familias”, afirmó.
CRISIS ESTRUCTURAL Y FALTA DE RESPUESTAS
El economista advirtió que el problema de fondo es estructural. “La falta de dólares y el colapso del modelo económico vigente desde 2006 están detrás de esta crisis”, sentenció. Asimismo, lamentó que las protestas y amenazas de paro, aunque comprensibles, no resolverán el problema, y pidió a la ciudadanía pensar en un cambio profundo en las elecciones de agosto.
“Estamos en un punto crítico: sin producción, sin comercio y sin institucionalidad, no hay futuro económico. Necesitamos un nuevo modelo que libere el potencial del sector privado y devuelva oportunidades a las familias bolivianas”, concluyó.
El sector dirigente de los pequeños productores, Demetrio Pérez desde el norte cruceño indicó este ritmo será imposible seguir produciendo alimentos porque a la falta de carburantes se suma al alza de los costos de producción por el alza del dólar
El transporte pesado nacional e internacional asegura que apenas un 30% de sus unidades de transporte está operando con graves dificultades por la escasez de carburantes.
Fuente: El Mundo


