La suspensión sanitaria que dejará temporalmente a la carne brasileña fuera del mercado europeo abre una oportunidad para Paraguay dentro del cupo de 99.000 toneladas negociado por el Mercosur. El sector cárnico paraguayo apunta a quedarse con al menos el 25% del volumen, aunque la salida de Brasil también amenaza con intensificar la competencia en destinos clave.
El mercado internacional de la carne abrió una ventana de oportunidad para Paraguay. La suspensión sanitaria que dejará a Brasil fuera del mercado europeo durante los próximos dos años modifica el escenario para los exportadores de la región y permite a la industria paraguaya aspirar a una mayor participación en las compras de la Unión Europea.
La posibilidad cobra especial relevancia por el cupo de 99.000 toneladas previsto para el Mercosur en el marco del acuerdo comercial con la Unión Europea. Paraguay busca aprovechar el espacio que deja temporalmente Brasil y apunta a captar al menos el 25% de ese volumen, una participación que representaría una oportunidad significativa para ampliar el acceso de la carne paraguaya a uno de los mercados de mayor valor.
El nuevo escenario también vuelve a poner en primer plano la condición sanitaria como factor determinante del comercio internacional. Brasil quedó inhabilitado por incumplimientos vinculados al uso de sustancias que no están permitidas por las normas europeas, mientras Paraguay mantiene habilitado su acceso a ese mercado. La diferencia puede convertirse en una ventaja comercial, pero también obliga a preservar estrictamente los estándares que exige Europa.
Para el sector paraguayo, el desafío inmediato será convertir esa ventaja circunstancial en negocios concretos. La demanda europea ofrece mejores oportunidades de valorización para determinados cortes y puede contribuir a diversificar los destinos de exportación, reduciendo la dependencia de mercados tradicionales.
Pero la salida de Brasil de Europa no significa necesariamente que su producción desaparezca del comercio internacional. Parte de esos volúmenes deberá ser redireccionada hacia otros mercados, lo que puede aumentar la competencia regional. Chile aparece como uno de los principales focos de atención para Paraguay, ya que ese mercado absorbe casi el 30% de las exportaciones paraguayas de carne y podría recibir una mayor oferta brasileña.
Estados Unidos también puede convertirse en un escenario de mayor disputa. Brasil buscará sostener allí su participación y colocar parte de los cortes que ya no pueda destinar a Europa, mientras Paraguay intenta consolidar su presencia en mercados de alto valor. La competencia, por tanto, podría trasladarse desde Europa hacia otros destinos y presionar los precios y las condiciones comerciales.
El nuevo mapa comercial encuentra a Paraguay en una posición distinta a la de años anteriores. El país ya cuenta con acceso a mercados relevantes y está incorporando nuevas oportunidades derivadas del acuerdo Mercosur-UE. La cuestión ahora es cuánto podrá transformar esa apertura en mayores volúmenes y mejores precios para toda la cadena ganadera.
La coyuntura ofrece una oportunidad poco habitual: un competidor regional pierde temporalmente acceso a uno de los mercados más exigentes y Paraguay puede ocupar parte de ese espacio. Pero la ventaja no será automática. Europa exigirá cumplimiento sanitario, trazabilidad y regularidad, mientras Brasil seguirá siendo un competidor de enorme escala en el resto del mundo. Para la carne paraguaya, el momento no es solamente una oportunidad para vender más, sino una prueba para demostrar que puede sostenerse en los mercados más exigentes cuando se abre una puerta.
Fuente: El Nacional


