En un contexto marcado por el incremento de focos de calor y un historial alarmante de incendios forestales, surgen voces críticas desde el sector productivo que cuestionan la orientación de las políticas gubernamentales. Hasta el 30 de julio de este año, el viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, reportó 4.160 focos de calor activos en Bolivia, de los cuales 4.095 se concentraban en el departamento de Santa Cruz. La autoridad explicó que muchos de estos focos aparecen en el marco de la temporada de chaqueo, entendida como la quema controlada para la habilitación de tierras agrícolas o ganaderas, vigente durante la época seca, de junio a septiembre.
Calvimontes también informó que se han realizado “patrullajes aéreos” para identificar incendios activos, muchos de los cuales fueron detectados en propiedades empresariales, comunitarias e indígenas, sin descartar intencionalidad en algunos casos, como el incendio ocurrido en la carretera bioceánica, que se propagó a una zona boscosa.
En lo que va de 2024, los incendios forestales en Bolivia han afectado más de 12,6 millones de hectáreas, de las cuales 8,5 millones corresponden a Santa Cruz y 3,4 millones al departamento amazónico del Beni, según datos oficiales. Un informe publicado en mayo por la Fundación Tierra atribuye el 66% de esta devastación a quemas malintencionadas, alertando sobre la urgencia de reformular los mecanismos de prevención y control.
La voz del sector ganadero
Con el objetivo de conocer la perspectiva del sector pecuario, Santa Cruz Agropecuario conversó con Fernando Boehme, director por la provincia Cercado en la Federación de Ganaderos del Beni (Fegabeni). Boehme contextualizó el uso del fuego como una práctica ancestral y adaptada a las condiciones ecológicas de la región.
“El Beni es un ecosistema que ha convivido históricamente con el fuego. Los pueblos originarios en las pampas de Moxos lo utilizaban de forma controlada para cazar, porque sin quemar los pajonales no podían visualizar a sus presas ni desplazarse. Era un uso inteligente, medido, y funcional a su forma de vida”, explicó.
Añadió que con la llegada de la ganadería hace más de 300 años, la quema siguió siendo una herramienta de manejo. Sin alambrados, los antiguos ganaderos concentraban a sus reses en zonas con pasto rebrotado tras la quema.
Sin embargo, en las últimas dos décadas, la implementación de nuevas normas ambientales ha limitado severamente esta práctica, afectando, según Boehme, no solo la operatividad ganadera sino también el equilibrio ecológico.
“Antes, no existían las humaredas persistentes como las que hoy afectan a Santa Cruz, Beni y Pando. Eso se debía a que los productores sabían cuándo, cómo y dónde quemar. Las nuevas leyes nos han dejado con las manos atadas, impidiendo el manejo del combustible vegetal seco, lo cual paradójicamente aumenta el riesgo de incendios incontrolables”, sostuvo.
Sanciones desproporcionadas y falta de criterios técnicos
Boehme fue crítico con el actual enfoque normativo. Citó el Decreto Supremo 5203, que establece multas de 976 UFV por hectárea afectada, equivalentes a Bs. 2.694. Lo más preocupante, según el dirigente, es que la sanción no se calcula por área realmente afectada, sino por la totalidad del predio.
“Una propiedad ganadera mediana de 2.500 hectáreas estaría sujeta a una multa superior a los 6,5 millones de bolivianos, una cifra absolutamente impagable y desproporcionada”, reclamó.
Además, cuestionó la falta de herramientas tecnológicas que permitan identificar con precisión el origen del fuego. Indicó que los focos de calor detectados por satélite no determinan si el incendio se inició en una propiedad o simplemente se desplazó hacia ella.
“La Autoridad de Bosques y Tierra (ABT) no cuenta con el personal ni los recursos suficientes para realizar verificaciones efectivas. En Trinidad, por ejemplo, hay solo cuatro funcionarios para controlar más de 9 millones de hectáreas en función ganadera. Esto conlleva un grave riesgo de injusticia y vulneración del principio de presunción de inocencia”, alertó.
Una normativa sin diálogo ni diferenciación ecológica
Boehme también denunció la falta de apertura al diálogo por parte de las autoridades y la ausencia de una visión técnica y contextualizada en la redacción de las leyes. Señaló que los actuales marcos legales no contemplan las quemas prescritas como herramientas de prevención, ni fomentan una educación ambiental temprana, necesaria para comprender las causas y consecuencias reales de los incendios.
“No se distingue entre sabanas y bosques, lo cual es un error técnico fundamental. Quemar una sabana no tiene el mismo impacto que quemar un bosque primario. En una sabana, con tres lluvias, el pastizal se regenera; en un bosque, los árboles centenarios se pierden para siempre”, detalló.
El representante de Fegabeni indicó que están trabajando en la reglamentación de la Ley 1171, que considera las quemas prescritas como una opción técnica válida. Su objetivo es evitar que nuevas normas copien modelos foráneos sin adecuarlos a la realidad local.
“Los que redactan las leyes lo hacen desde un escritorio, sin conocer el terreno. Quieren aplicar soluciones importadas sin entender nuestros ecosistemas ni la dinámica productiva”, expresó.
“El ganadero no es el enemigo”
Boehme fue enfático al afirmar que el productor no quema su propio pasto, ni pone en riesgo su ganado o infraestructura, ya que depende de ellos para sostener su actividad.
“Es fundamental estructurar leyes con participación técnica y del sector productivo, que permitan diferenciar tipos de ecosistemas, causas reales de incendios y responsabilidades claras. Hoy el 70% de los incendios ocurren en tierras fiscales, fuera del control de los productores. El resto ocurre en caminos vecinales, lagunas y zonas frecuentadas por terceros”, puntualizó.
Finalmente, advirtió sobre daños irreversibles en los bosques chiquitanos, donde los incendios recurrentes —pese al aumento del número de bomberos— continúan devastando ecosistemas que no logran regenerarse, debido a la falta de un enfoque estructural y preventivo real.
Fuente: SCA


