Argentina consolida su posición como uno de los grandes exportadores mundiales de carne bovina, aunque enfrenta una producción estancada desde hace cinco años, según concluye el informe de previsiones sobre la evolución de la industria cárnica de vacuno argentina para 2026. Se prevé una producción de 3,21 millones de t, manteniéndose estable respecto a años anteriores. El número de sacrificios se estima en 13,7 millones de cabezas, con un moderado incremento en el peso promedio de las canales, que llegará a 234 kilos, favorecido por la creciente demanda de animales más pesados en mercados exportadores y por mejores márgenes debido al aumento en los precios internacionales.
El principal destino de la carne argentina sigue siendo China, aunque en los primeros siete meses de 2025 su participación en las compras descendió al 56%, frente al histórico 63-70%. Aun así, las exportaciones hacia ese país representaron el grueso del comercio exterior, principalmente en cortes congelados y deshuesados provenientes de vacas de descarte. El comportamiento de las ventas a este país estará condicionado en 2026 por el resultado de una investigación antidumping y por los cambios en las tarifas de importación estadounidenses aplicadas a Brasil, lo que podría redirigir parte de la oferta argentina hacia los Estados Unidos.
Este último país se proyecta como el segundo mercado del año, con una demanda creciente de carne congelada y magra para hamburguesas, además de cortes kosher y productos orgánicos. Argentina alcanza su cuota anual de 20.000 toneladas en condiciones preferenciales y también exporta volúmenes importantes fuera de cuota pese al aumento reciente de aranceles. Esta diversificación permite sortear el efecto de los cambios arancelarios internacionales y aprovechar un contexto global de interés por la carne vacuna argentina.
La Unión Europea ocupa el tercer lugar entre los destinos, mostrando una demanda sólida a precios elevados, especialmente de cortes de alta calidad alimentados a grano. Países como Países Bajos han incrementado sus compras y la demanda supera incluso la tradicional cuota Hilton de carnes premium. Los envíos hacia la UE se concentran en cortes enfriados y deshuesados de la parte trasera, lomo y cuadril.
Israel refuerza sus compras de carne argentina, solicitando tanto cortes kosher congelados como de alta calidad enfriados y con hueso. Chile también figura entre los compradores relevantes, aunque compite fuertemente con la oferta de Brasil y Paraguay en un mercado exigente por cortes enfriados y deshuesados. Las exportaciones a Brasil se mantendrán en torno a las 6.000-8.000 toneladas, con pedidos específicos de cortes como colita de cuadril, bifes anchos y picanha.
El sector interno, conformado por 460 empresas dedicadas al sacrificio y 150 plantas de tránsito federal, mantiene una marcada atomización. Los diez principales frigoríficos concentran el 25% de la faena, mientras que las 30 principales exportadoras gestionan el 40-45% de los embarques. Las inversiones recientes han modernizado plantas y ampliado capacidades, impulsadas por la expansión del negocio exportador hacia China y otros destinos con grandes resultados.
En cuanto a reglamentaciones, 2026 verá la aplicación obligatoria de trazabilidad electrónica en bovinos y caballos, con todos los terneros de ese año identificados digitalmente. El sistema de calificación de carcasas por edad, sexo y grado de engrasamiento ya se implementó en más del 80% de las plantas, mejorando el marketing por calidad en beneficio de los exportadores.
El consumo doméstico se estima en 2,4 millones de toneladas, con una reducción respecto al año anterior. Aunque los argentinos siguen siendo grandes consumidores de proteína animal (115 kilos per cápita), el consumo anual de carne bovina cayó a 50 kilos per cápita en los últimos años, desplazado por el avance del pollo (43 kg) y el cerdo (15 kg).
Fuente: Eurocarne


