En Chancay (Perú) producen un ajo con rendimientos de hasta 25.000 kilos por hectárea

El ajo peruano se ha posicionado como uno de los cultivos más representativos del país y un producto cada vez más relevante en el mercado internacional. Su importancia en la gastronomía y su creciente aceptación en distintos destinos de exportación han permitido que el Perú figure hoy entre los diez principales proveedores mundiales de este bulbo. Dentro de este panorama, una variedad que ha llamado particularmente la atención es el ajo Chancayano, desarrollado en la costa central peruana.

Para conocer el origen y el potencial de esta variedad, SCA conversó con el productor Gustavo Canales Torres, quien desde hace casi cinco décadas ha trabajado en la adaptación y mejoramiento de este ajo. Aunque hoy es emblemático en Chancay, su origen es mexicano: en 1975, durante un viaje personal, Canales adquirió solo dos cabezas de un mercado popular y decidió experimentar con ellas en su tierra natal. Con el paso del tiempo, ese pequeño inicio se transformó en un cultivo de alta productividad.

“El rendimiento es fabuloso; hemos llegado a producir hasta 25.000 kilos por hectárea”, comenta Canales mientras exhibe una cabeza de ajo cuyo tamaño se aproxima al de una cebolla. Esta variedad no solo destaca por su volumen, sino también por su notable adaptabilidad a diversos tipos de suelo y por su resistencia natural a insectos, lo que evita el uso de agroquímicos y reduce significativamente los costos de producción.

El proceso no estuvo libre de desafíos. La multiplicación de semilla fue el primer gran obstáculo, ya que se partía de un número muy reducido de plantas. Sin embargo, la reproducción se dio de manera natural con el paso del tiempo, y al tercer año ya se cultivaban siete hectáreas a partir de las plantas originales. A ello se sumaron injertos y experimentaciones realizadas manualmente por Canales, lo que permitió fortalecer la genética del cultivo y consolidar un ajo que hoy tiene calidad competitiva para mercados de exportación.

El panorama del ajo peruano en 2025

Según el portal especializado Fresh Fruit, la cadena productiva del ajo atraviesa uno de sus mejores escenarios en años recientes. El Perú se mantiene dentro de los diez principales exportadores mundiales, con una oferta concentrada principalmente en ajo fresco. La variedad predominante es el ajo morado chino, que ha desplazado al tradicional napurí debido a su mayor rendimiento y aceptación comercial.

La producción nacional está liderada por la región Arequipa, que aporta alrededor del 60% del total en los valles de Majes, Tambo y El Pedregal. La zona de Huanca, en Caylloma, es considerada la capital productiva debido a sus rendimientos, que superaron las diez toneladas por hectárea en la última campaña gracias a una mejor gestión del agua y a la incorporación de tecnología agrícola. Regiones emergentes como San Román (Puno) también muestran un crecimiento notable, alcanzando once toneladas por hectárea y proyectándose como proveedor clave para el mercado brasileño, uno de los destinos con mayor demanda.

En términos de exportaciones, el desempeño de 2025 ha sido sobresaliente. Hasta septiembre, los envíos sumaron 7.657 toneladas, por un valor de US$ 18 millones, cifras que representan un crecimiento del 222% en volumen y del 339% en valor con relación al año anterior. Los precios también acompañaron este impulso, registrando un promedio de US$ 2,33 por kilogramo, un incremento del 36% respecto a la campaña previa. Aunque se prevé una moderación en el ritmo de crecimiento, las proyecciones para el cierre del año siguen siendo optimistas.

Retos y oportunidades para el sector

El futuro del ajo peruano depende en gran medida de la capacidad del sector para aprovechar la ventana estacional de noviembre y diciembre, periodo en el que Perú compite directamente con China con cierta ventaja en calidad y frescura. Las oportunidades incluyen fortalecer la reputación del ajo morado en mercados internacionales y ampliar la presencia en destinos estratégicos como México y Estados Unidos.

No obstante, persisten desafíos estructurales. El mercado mundial del ajo continúa dominado por China, lo que presiona los precios internacionales. A esto se suman los altos costos logísticos, la concentración de exportaciones en pocos mercados y la vulnerabilidad frente a riesgos climáticos, especialmente las sequías en Arequipa. Además, aunque el país ha avanzado en productividad, aún está por debajo de los rendimientos de los principales productores globales.

Los especialistas coinciden en que una de las claves para asegurar la sostenibilidad del rubro es apostar por productos de valor agregado, como ajo negro, extractos, pasta de ajo o ajo prepelado para la industria y los supermercados. Este enfoque permitiría diversificar ingresos, reducir la dependencia del ajo fresco y mejorar la competitividad del sector frente a los vaivenes del mercado internacional.

Fuente: SCA

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