En su último año de gestión, destinó menos del 7% del presupuesto de la Administradora Boliviana de Carreteras al mantenimiento. Hoy, rutas clave como la bioceánica se convierten en trampas mortales
La herencia del Gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) no solo dejó un vacío en las cuentas fiscales, sino también un abandono evidente de la infraestructura caminera del país. En su último año de gestión, el expresidente Luis Arce Catacora destinó apenas el 7% del presupuesto de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), una decisión que hoy se refleja en carreteras deterioradas y en un permanente dolor de cabeza para transportistas y viajeros.
Según el presupuesto de 2025 de la ABC para la conservación de la Red Vial Fundamental (RVF) se asignó un monto de Bs 321,9 millones, una cifra que representa apenas el 6,9 % del total asignado al sector carretero.
De acuerdo con el documento presupuestario, la entidad administró en 2025 un presupuesto global de Bs 4.670,8 millones, de los cuales el 90% se destina a gasto de inversión y solo el 10% a gasto corriente. Sin embargo, dentro de la inversión, el mayor peso sigue concentrado en la construcción de nuevas carreteras, que absorbe Bs 3.849,7 millones, es decir, más del 80% del total.
En contraste, la conservación vial —clave para evitar el deterioro prematuro de las rutas existentes— queda relegada frente a otros programas. Incluso rubros como transferencias a Gobiernos Autónomos Departamentales (Bs 178,5 millones) y microempresas proviales (Bs 134 millones) se acercan o superan el nivel de recursos destinados al mantenimiento directo de caminos.
Los datos son claros. Durante la gestión del MAS la estructura presupuestaria profundizó un problema recurrente: se priorizó la inauguración de obras nuevas, mientras se postergó el mantenimiento, lo que a mediano plazo elevó los costos de rehabilitación y puso en riesgo la seguridad vial.

Fuente: EL DEBER


