El Gobierno nacional descartó realizar ajustes inmediatos en los precios de los combustibles, pese al incremento del petróleo en los mercados internacionales. La decisión se basa en un análisis técnico orientado a evitar impactos negativos en la economía de los hogares y en los costos del transporte y de la canasta familiar.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, explicó que la política del Estado busca proteger al consumidor boliviano de variaciones que podrían responder a movimientos especulativos en el mercado internacional del crudo.
“No podemos exponer al consumidor boliviano a variaciones solo porque en el mercado internacional hay un incremento transitorio; los precios de la canasta familiar son inflexibles a la baja”, afirmó la autoridad.
Según la explicación oficial, el Gobierno evalúa desde una perspectiva económico-financiera si el aumento del petróleo responde a factores estructurales de oferta y demanda o si se trata de fluctuaciones temporales vinculadas a la especulación en los mercados internacionales, donde el barril ha superado los $us 100.
Ante la consulta sobre si esta situación podría derivar en un mayor gasto estatal para sostener la subvención a los combustibles, Medinaceli señaló que el país cuenta actualmente con una alternativa que podría reducir costos: la importación de petróleo crudo para su refinación en el país.
“No es magia, es por la posibilidad de importar crudo; esa es la variable sustantiva”, sostuvo el Ministro.
Asimismo, aclaró que el efecto de las cotizaciones internacionales no se traslada de manera directa ni inmediata al mercado interno.
Explicó que YPFB realiza la nominación de compras de crudo, gasolina y diésel por periodos determinados, y no de forma diaria.
“YPFB nomina la compra por baches y estos se calculan sobre precios promedio de 20 días”, indicó.
Fuente: ABI


