La nutrición animal se ha convertido en uno de los factores determinantes para mejorar la productividad y la rentabilidad de la ganadería moderna. Así lo sostiene Pablo César Vargas, joven profesional boliviano especializado en nutrición animal y pasturas, quien ha construido su experiencia trabajando de cerca con productores ganaderos, especialmente en colonias menonitas del departamento de Santa Cruz.
Vargas es egresado de la carrera de Ingeniería Agronómica de la Universidad Evangélica Boliviana (UEB), promoción 2019. Posteriormente, decidió especializarse en nutrición animal y manejo de pasturas en la Facultad de Zootecnia de Uberaba (FAZU), en Brasil.
“Fuimos la primera generación que estrenó el portal virtual de FAZU. Para mí, como boliviano, fue una experiencia muy importante porque me permitió acceder a conocimientos avanzados en un área que hoy es fundamental para la producción ganadera”, recuerda.
Una pasión heredada del campo
Su vínculo con el sector agropecuario comenzó mucho antes de su formación universitaria. Desde adolescente acompañó el trabajo periodístico de su padre, Pablo Vargas, director de SCA, recorriendo predios agrícolas y ganaderos, observando de cerca la producción de soya y la crianza de bovinos.
“Hace más de 14 años que estoy ligado al campo. Primero acompañando el trabajo periodístico y luego involucrándome directamente en la producción. Esa experiencia despertó mi interés por la ganadería”, señala.
Durante su paso por SCA también desarrolló otra de sus pasiones: la tecnología y el marketing digital. Fue uno de los impulsores de las primeras plataformas digitales del medio.
“Siempre tuve afinidad con la tecnología y pude aportar creando los espacios de Facebook, YouTube y otras redes sociales de la empresa”, comenta.
El salto a la nutrición animal
Tras concluir sus estudios, inició su carrera profesional en Arizona Nutrición Animal, donde comenzó a aplicar los conocimientos adquiridos durante su formación.
“Mi experiencia previa trabajando con comunidades menonitas fue un factor importante. Cuando la empresa conoció ese vínculo, me asignó proyectos en esas colonias y ahí comenzó una etapa muy enriquecedora de mi carrera”, explica.
Con el tiempo, sus recomendaciones nutricionales comenzaron a reflejarse en mejores ganancias de peso y mayores niveles de eficiencia productiva, lo que generó una creciente demanda de sus servicios.
Uno de los casos que recuerda con mayor satisfacción es el del productor Isaac Lowen, con quien empezó a trabajar en noviembre de 2022.
“Cuando iniciamos, él estaba considerando abandonar el confinamiento porque utilizaba metodologías que ya no estaban dando resultados. Hoy su operación pasó de manejar 150 animales a más de 1.100 cabezas, con capacidad para 1.300, infraestructura techada, planta de alimentos y mixer propio”, relata.
También menciona el caso de otros productores referentes, como Enrique Vilart, cuyos sistemas de producción son observados e imitados por otros ganaderos de la región.
“Muchos productores me dicen que quieren alcanzar esos resultados. Esa es una de las mayores satisfacciones profesionales: saber que el trabajo técnico genera cambios reales”, afirma.
La nutrición, una inversión estratégica
Para Vargas, comprender la nutrición animal es indispensable para cualquier productor.
“La alimentación representa entre el 35% y el 65% de los costos en sistemas a pasto y puede superar el 80% en confinamiento. Por eso es fundamental lograr la mejor conversión alimenticia posible”, explica.
La clave, sostiene, es que el animal consuma menos materia seca para producir una mayor ganancia diaria de peso.
En ese sentido, destaca las ventajas de los sistemas de confinamiento o feedlot.
“Mientras más energía gaste el animal buscando alimento, menor será su ganancia de peso. En un feedlot, el bovino dedica su tiempo a comer, beber agua y rumiar, lo que permite alcanzar terminaciones más rápidas y eficientes”, señala.
Según el especialista, incluso pequeños productores pueden implementar sistemas de confinamiento siempre que exista una adecuada planificación y control de costos.
El agua: un factor muchas veces subestimado
Otro aspecto que considera fundamental es la calidad del agua.
“La calidad del agua influye directamente en la ganancia de peso. Existen estudios que demuestran diferencias significativas en el desempeño animal según la fuente de agua utilizada”, sostiene.
Por ello recomienda que los productores revisen permanentemente la calidad del líquido y realicen una limpieza frecuente de los bebederos.
“Muchos residuos de alimento quedan en los bebederos y comienzan a fermentar. Eso puede convertirse en una fuente importante de enfermedades”, advierte.
Los errores más frecuentes
A lo largo de su experiencia, Vargas ha identificado prácticas que limitan el potencial productivo de muchos establecimientos.
Una de ellas es la suplementación sin criterios técnicos.
“Algunos productores copian programas nutricionales de otros establecimientos sin analizar sus propias condiciones. Lo que funciona en un predio puede no funcionar en otro”, explica.
También cuestiona el uso inadecuado de sales minerales.
“La sal mineral cumple una función importante, pero no hace milagros. Si el animal consume únicamente pasto seco y sal mineral, seguirá teniendo limitaciones nutricionales porque ya no existe proteína suficiente en el forraje”, señala.
A esos animales, comenta, comúnmente se los conoce como “ganado acordeón”, porque ganan y pierden peso constantemente.
Una ganadería más eficiente
El especialista asegura que la evolución de la ganadería boliviana ha permitido reducir significativamente los tiempos de producción.
“Antes se necesitaban cerca de 48 meses para obtener un animal terminado de 480 kilos. Hoy es posible alcanzar ese objetivo en aproximadamente 24 meses. Esa diferencia representa eficiencia y competitividad”, destaca.
Mirando el potencial productivo del país
En medio del actual contexto de conflictos y bloqueos, Vargas considera que el sector productivo continúa demostrando su capacidad para sostener la economía nacional.
Como ejemplo menciona a las comunidades menonitas, donde la mayor parte de la producción está orientada al mercado.
“Solo entre el 5% y el 11% de lo que producen queda para consumo interno de sus comunidades; el resto se comercializa. Eso demuestra una producción eficiente, rentable y sostenible”, afirma.
Un mensaje para los jóvenes
Finalmente, el profesional envió un mensaje a quienes desean incorporarse al sector agropecuario.
“La ganadería parece sencilla desde afuera, pero es una actividad exigente. No se dejen impresionar únicamente por una camioneta o por la imagen del productor exitoso. Hay mucho trabajo detrás. Se necesita pasión, disciplina, capacidad de investigación y disposición para ensuciarse las botas cuando sea necesario”, concluye.
Fuente: SCA


