La caída del precio del etanol dejó al biocombustible por debajo de los costos de producción. Los coproductos del maíz se consolidan como la principal fuente de rentabilidad para las plantas.
Las plantas brasileñas que producen etanol a partir de maíz atraviesan uno de los momentos más desafiantes de los últimos años. La baja del precio del biocombustible dejó al producto por debajo de sus costos de producción en varias regiones del país, por lo que las empresas encontraron en el aceite de maíz y en los granos secos de destilería (DDG) la principal fuente para mantener resultados positivos. La situación importa porque Brasil es uno de los mayores productores mundiales de etanol y el crecimiento de esta industria tiene un impacto directo sobre la demanda de maíz y el mercado de alimentación animal.
Los números muestran la presión que enfrenta el sector. El costo promedio para producir un litro de etanol de maíz alcanza los 2,75 reales, mientras que en Mato Grosso, principal estado productor, el valor de comercialización ronda los 2,62 reales por litro. Esto significa que, para muchas plantas, la venta del combustible ya no cubre el costo operativo.
La diferencia comienza a cerrarse gracias a los coproductos obtenidos durante el procesamiento del grano. Los DDG, utilizados como ingrediente para la alimentación animal, generan cerca de 0,73 reales adicionales por cada litro de etanol producido, mientras que el aceite de maíz aporta otros 0,20 reales. En conjunto representan casi un real extra por litro elaborado, un ingreso que hoy resulta determinante para sostener la actividad.
Los coproductos pasan al centro del negocio
La transformación del modelo productivo quedó reflejada en la estrategia de las principales empresas del sector. En lugar de depender exclusivamente del mercado de combustibles, las inversiones apuntan a desarrollar alimentos de mayor valor para la nutrición animal y a potenciar la comercialización del aceite de maíz.
Entre los productos con mayor demanda aparecen los DDG con distintos niveles de proteína y fibra, diseñados para atender requerimientos específicos de la producción ganadera. Esta especialización permite acceder a mejores precios y construir relaciones comerciales más estables con la industria pecuaria.
Al mismo tiempo, el aceite de maíz comenzó a ganar protagonismo fuera de Brasil. Parte de la producción se exporta hacia Europa, donde se utiliza como materia prima para fabricar combustibles sostenibles de aviación (SAF), biodiésel y diésel renovable (HVO). La demanda de estos mercados permite obtener valores superiores a los del mercado interno debido al reconocimiento de sus atributos ambientales.
En algunas compañías, los ingresos provenientes del DDG y del aceite ya representan cerca del 45% del valor del maíz procesado, una participación superior al promedio registrado por la industria brasileña.
La alimentación animal se convierte en un pilar estratégico
La búsqueda de nuevos ingresos también impulsa cambios comerciales y tecnológicos. Varias plantas reforzaron sus equipos de ventas para ampliar la presencia del DDG en el mercado pecuario, donde todavía existe un amplio margen para incrementar el consumo de este ingrediente.
Al mismo tiempo, las inversiones se concentran en mejorar la eficiencia de extracción del aceite de maíz, un producto considerablemente más rentable. Mientras una tonelada de aceite puede comercializarse entre 5.000 y 6.000 reales, el valor de una tonelada de DDG ronda los 1.000 reales, lo que explica el interés de las empresas por maximizar su recuperación durante el proceso industrial.
La evolución del negocio refleja un cambio profundo para la cadena del etanol de maíz. El combustible continúa siendo el producto principal, pero ya no es suficiente para garantizar la rentabilidad. Hoy, el verdadero equilibrio económico depende de la capacidad de transformar cada tonelada de maíz en una combinación de energía, ingredientes para alimentación animal y materias primas destinadas a la producción de combustibles renovables, una estrategia que comienza a redefinir el futuro de esta industria en Brasil.
Fuente: Agrolatam


