La soja arranca con una advertencia: faltan hasta 150 mm de lluvia en Mato Grosso

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El inicio de la campaña 2026/27 encuentra suelos con humedad insuficiente y temperaturas que podrían alcanzar 42 °C. Las lluvias se afirmarían desde mediados de octubre.

La campaña de soja 2026/27 comienza en Brasil con una variable capaz de condicionar las primeras decisiones de siembra: parte de Mato Grosso todavía no recuperó la humedad necesaria en el suelo y algunas zonas necesitarían acumular entre 100 y 150 milímetros de lluvia para revertir esa situación. La advertencia fue presentada este jueves 17 de septiembre durante la apertura nacional de la siembra de soja en Ipiranga do Norte, donde el meteorólogo Arthur Müller anticipó un inicio marcado por precipitaciones irregulares, temperaturas elevadas y los efectos de El Niño.

La situación adquiere especial importancia por tratarse del Centro-Oeste, núcleo de la producción brasileña de soja. Según el pronóstico presentado, las lluvias comenzarían a aumentar durante la segunda mitad de octubre y podrían afirmarse a partir del 15 de octubre. Hasta entonces, la distribución de las precipitaciones podría mostrar diferencias importantes incluso entre áreas productoras relativamente cercanas, una condición que obliga a evaluar la humedad disponible antes de avanzar con la implantación.

Ipiranga do Norte, Sinop y Sorriso aparecen entre las zonas donde se espera esa transición. El problema no pasa únicamente por la llegada de una lluvia puntual, sino por conseguir una reposición suficiente del perfil. Müller señaló que Mato Grosso todavía necesita entre 100 y 150 mm en determinadas áreas para recuperar la condición hídrica, un dato relevante en una etapa donde una implantación uniforme resulta decisiva para establecer el potencial inicial del cultivo.

Calor de hasta 42 °C se suma a la irregularidad de las lluvias

Las temperaturas serán otro componente de riesgo durante el arranque. Para sectores del Centro-Oeste brasileño se proyectan máximas de 40 °C a 42 °C, mientras las precipitaciones todavía presentan una distribución irregular. La combinación de altas temperaturas y humedad insuficiente puede reducir rápidamente el agua disponible en las capas superficiales del suelo, precisamente donde se establece la semilla durante los primeros días posteriores a la siembra.

El meteorólogo vinculó además el escenario con El Niño y el calentamiento de los océanos. Una mayor temperatura oceánica incrementa el vapor de agua y la energía disponible en la atmósfera, explicó, condiciones que pueden favorecer eventos meteorológicos más intensos. Sin embargo, advirtió que utilizar campañas anteriores como una réplica de lo que sucederá esta temporada puede conducir a interpretaciones equivocadas, ya que cada episodio presenta características propias.

La mejora prevista para octubre tampoco elimina los riesgos posteriores. Noviembre podría presentar períodos de veranico en algunas regiones, por lo que el seguimiento climático continuará siendo importante después de la implantación. La duración y ubicación de esos intervalos secos serán variables a observar a medida que avance la campaña y los cultivos ingresen en nuevas etapas de desarrollo.

El Niño dibuja escenarios opuestos entre las regiones de Brasil

Mientras Mato Grosso y otras áreas del Centro-Oeste esperan una regularización de las lluvias, el panorama cambia hacia el sur. El pronóstico presentado contempla posibles excesos de precipitaciones en sectores de Paraná y Santa Catarina, generando un desafío diferente para las tareas agrícolas. Así, una misma campaña podría comenzar con falta de agua en áreas centrales y exceso en zonas productoras del sur.

Para el norte brasileño, las perspectivas apuntan a precipitaciones por debajo del promedio y temperaturas elevadas. La situación tiene una implicancia que trasciende al cultivo: si esas condiciones persisten, también podrían repercutir sobre la logística de transporte de granos a través del Arco Norte, una de las principales vías utilizadas para movilizar la producción hacia los mercados internacionales.

La fecha que ahora concentra la atención es el 15 de octubre. A partir de ese momento se espera una mayor regularidad de las precipitaciones en el Centro-Oeste, aunque su distribución deberá confirmarse sobre el terreno. Hasta que la humedad consiga recomponerse, la campaña brasileña de soja comienza con una decisión agronómica especialmente sensible: elegir el momento de sembrar sin adelantarse a lluvias que todavía no terminaron de instalarse.

Fuente: AgroLatam

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