El trigo queda en el suelo: falta diésel y productores temen perderlo todo

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En Cuatro Cañadas, parte de la cosecha sigue sin levantarse y el viento agrava las pérdidas. Deudas, combustible caro y falta de acopio asfixian al sector.

Productores de trigo de Cuatro Cañadas, en Santa Cruz, Bolivia, declararon una situación de emergencia ante la falta de diésel, el aumento de los costos y las pérdidas provocadas por fuertes vientos, una combinación que mantiene parte de la cosecha sin levantar y amenaza los ingresos de numerosas familias rurales. Según referentes del sector, alrededor del 40% del trigo todavía permanece en los campos o en lugares de almacenamiento transitorio, mientras crece la preocupación por las deudas y por cómo financiar la próxima campaña.

El problema tiene una urgencia particular: el trigo maduro necesita cosecharse dentro de una ventana determinada. Cuando las máquinas no pueden entrar al lote por falta de combustible, el cultivo queda expuesto durante más tiempo y el viento puede provocar el desgrane y la caída del cereal antes de que llegue a la cosechadora.

Wilber Galán, productor de la zona, asegura que esa situación ya está ocurriendo. Los agricultores reportan pérdidas que podrían rondar el 30% o incluso superar ese porcentaje en algunos sectores, aunque todavía no existe una evaluación oficial consolidada que permita determinar el daño total sobre la campaña.

«Prácticamente con eso ya no tenemos esperanza de poder darle un bienestar a nuestra familia», expresó Galán al describir el impacto que la situación tiene sobre los establecimientos.

La crisis no termina cuando finalmente logran cosechar. Parte de los productores afirma que encuentra dificultades para entregar el cereal porque existen limitaciones de espacio para recibirlo y almacenarlo. Así, el trigo puede quedar en el campo, sobre camiones o bajo coberturas improvisadas mientras se busca dónde colocarlo.

El 40% del trigo sigue esperando y cada día puede costar más pérdidas

Según Isidoro Barrientos, presidente de ACIPACC, aproximadamente el 60% del trigo de la zona ya habría sido cosechado, mientras el 40% restante continúa pendiente de recolección o traslado. Los porcentajes corresponden a estimaciones de representantes de los productores y deberán contrastarse con los balances definitivos de campaña.

La falta de combustible afecta prácticamente todos los movimientos de la cosecha. Sin diésel no funcionan las cosechadoras y tractores, pero tampoco los camiones necesarios para retirar el cereal y llevarlo hasta los centros de almacenamiento o comercialización.

Los productores cuestionan especialmente el impacto del Decreto Supremo 5676 y señalan que el diésel llegó a comercializarse a 18 bolivianos por litro, un costo que modifica las cuentas de establecimientos que habían planificado la campaña con otra estructura de gastos.

El viento agregó pérdidas en momentos particularmente sensibles. Barrientos aseguró que se registraron ráfagas de entre 70 y 80 kilómetros por hora y estimó daños cercanos al 30% en sorgo por los retrasos en la recolección. En trigo, el temor es que cada jornada adicional de espera aumente el volumen de grano que termina en el suelo.

La combinación explica el malestar que se extendió entre las comunidades productoras. La Federación de Comunidades Interculturales declaró estado de emergencia, mientras sus representantes reclaman respuestas que permitan asegurar combustible, levantar la cosecha y movilizar el grano.

«Nuestro trigo está en el suelo, no estamos pudiendo cosechar. Las máquinas no pueden cosechar porque no tienen diésel«, denunció Jesús Velasco, ejecutivo de la Federación de Comunidades Productores Interculturales.

La frase resume el costado más visible del problema, pero debajo de la cosecha detenida aparece una situación financiera que puede extender sus consecuencias mucho más allá de agosto.

Deudas en dólares y cosechas en bolivianos: la cuenta que preocupa al productor

Los agricultores llegan a esta etapa con compromisos asumidos para sembrar y producir. Muchos mantienen deudas con entidades financieras y proveedores de insumos, por lo que necesitan comercializar la cosecha para recuperar capital y cancelar obligaciones.

La ecuación se volvió más difícil por la moneda utilizada como referencia para algunos costos. Productores aseguran que agroquímicos y otros insumos acompañaron la suba del dólar, mientras el trigo y otros granos continúan pagándose en bolivianos.

«Subió el dólar y al otro día subieron todo», cuestionó Barrientos al describir el comportamiento de los costos.

Esa diferencia puede erosionar los márgenes incluso en establecimientos que consiguen completar la cosecha. Para quienes además perdieron rendimiento, no pudieron levantar el cereal a tiempo o enfrentan problemas para venderlo, la capacidad de afrontar las deudas se reduce todavía más.

El impacto tampoco termina en la actual campaña de invierno. Los productores advierten que no saben con qué recursos financiarán la próxima siembra de verano, una decisión que puede afectar la superficie implantada y el movimiento económico de las comunidades agrícolas.

Cuatro Cañadas forma parte de una de las regiones agrícolas más importantes de Santa Cruz. Lo que ocurra allí tiene consecuencias sobre productores, transportistas, proveedores, acopiadores y otras actividades vinculadas con la producción de alimentos.

La preocupación llega también al abastecimiento. Los dirigentes sostienen que una pérdida sostenida de capacidad productiva puede aumentar la dependencia de otras fuentes de suministro y trasladar parte de los mayores costos hacia la cadena alimentaria.

«Nos están quitando el pan de la boca«, afirmó Velasco al cuestionar el impacto económico de las nuevas condiciones sobre las familias productoras.

Por ahora, las cifras describen una campaña atrapada entre varios frentes: un 40% del trigo todavía pendiente de cosecha o traslado, pérdidas que los productores estiman en torno al 30% en algunos cultivos, combustible más caro y obligaciones financieras que continúan venciendo.

Para los agricultores de Cuatro Cañadas, cada día cuenta. El trigo que permanece en los lotes no representa solamente toneladas que todavía deben cosecharse: es el ingreso con el que muchas familias esperan pagar las cuentas de esta campaña y conseguir los recursos necesarios para volver a sembrar.

Fuente: AgroLatam

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