Paraguay procesó más de 2,6 millones de toneladas de soja hasta agosto y quedó más cerca de superar el récord histórico de molienda alcanzado en 2017.
La industria aceitera de Paraguay procesó 2.607.810 toneladas de soja entre enero y agosto de 2026, un crecimiento interanual del 12,3% que llevó la molienda a su mayor nivel para ese período en una década. El desempeño, informado por la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), extendió a siete meses consecutivos la mejora interanual de la actividad y dejó al sector con posibilidades de acercarse al máximo anual registrado en 2017.
Solo durante agosto ingresaron a procesamiento 373.090 toneladas de soja, unas 33.000 toneladas más que en igual mes del año pasado. Si las plantas mantienen durante el último cuatrimestre el ritmo observado hasta ahora, la industria podría superar el máximo histórico de transformación anual, establecido en 2017, cuando la molienda paraguaya se aproximó a 3,7 millones de toneladas.Innovación en bioestimulantes5-ALA: la tecnología que conecta fotosíntesis y calidad para mejorar las frutas
El crecimiento industrial se apoya además en una cosecha de gran magnitud. La producción agrícola alcanzó 12,18 millones de toneladas de soja, generando una amplia disponibilidad de materia prima tanto para las fábricas como para la exportación del grano sin procesar. La mayor actividad permitió que la utilización de la capacidad instalada de las plantas alcanzara el 82% al cierre de agosto, dos puntos porcentuales por encima de julio y del registro de un año atrás.
La soja ya explica el 43% de las divisas por exportaciones
El salto productivo tuvo un impacto directo sobre el ingreso de dólares. Las exportaciones del complejo soja, que incluyen grano, aceite, harina y cascarilla, generaron US$3.883,79 millones hasta agosto, más de US$1.000 millones por encima del monto obtenido durante el mismo período de 2025.
Con ese resultado, la cadena sojera representó el 43% de todas las divisas ingresadas a Paraguay a través de las exportaciones, seis puntos porcentuales más que el año pasado. El dato refleja no solamente el tamaño alcanzado por la cosecha, sino también el peso que tiene la oleaginosa dentro de la estructura exportadora y de generación de ingresos externos del país.
Newsletter Agro LATAM.Suscribite
Los productos industrializados también mostraron una evolución positiva. Las ventas internacionales de aceite, harina y cascarilla de soja alcanzaron US$997,17 millones, con un aumento interanual del 20% en la generación de divisas. La cantidad de materia prima destinada a elaborar esos derivados pasó de 2,1 millones de toneladas durante 2025 a más de 2,3 millones de toneladas en los primeros ocho meses de este año.

Los derivados procesados aportaron el 26% de las divisas generadas por el complejo sojero. Su menor participación relativa no estuvo asociada a una caída de la industrialización, sino al fuerte incremento de la cosecha disponible y al dinamismo adquirido por las exportaciones de soja en estado natural.
La situación de otras oleaginosas fue diferente. El procesamiento acumulado de girasol y canola alcanzó 31.678 toneladas, con una contracción interanual del 14,4%. La soja continúa siendo así el principal motor de una industria que, pese al fuerte incremento de actividad durante 2026, todavía dispone de capacidad para procesar volúmenes adicionales.
El desafío de transformar más soja dentro de Paraguay
Con las plantas trabajando al 82% de su capacidad, todavía permanece un 18% de infraestructura industrial sin utilizar. Para la Cappro, aprovechar ese margen permitiría profundizar la agregación de valor dentro del país y convertir una mayor proporción de la producción primaria en harina, aceite y otros derivados antes de su comercialización.
Una de las alternativas planteadas por la industria es fortalecer la integración con las cadenas pecuarias paraguayas. El crecimiento de la producción avícola y porcina puede incrementar el consumo doméstico de harina de soja destinada a alimentos balanceados, permitiendo transformar localmente proteína vegetal en proteína animal y ampliar los encadenamientos productivos vinculados con la oleaginosa.
La industria también identifica oportunidades en ingredientes especializados, biocombustibles y sistemas de trazabilidad capaces de responder a las exigencias ambientales de los principales compradores internacionales. La posibilidad de desarrollar esas actividades dependerá, según la cámara, de condiciones de largo plazo que favorezcan nuevas inversiones y permitan utilizar la infraestructura que permanece disponible.
Entre los factores considerados necesarios por la Cappro aparecen la previsibilidad tributaria, la seguridad jurídica, una logística fluvial y terrestre eficiente y un suministro energético continuo. Con 2,6 millones de toneladas procesadas en apenas ocho meses, Paraguay llega al último tramo de 2026 con la molienda en máximos de una década y con el récord de 3,7 millones de toneladas de 2017 como referencia para medir hasta dónde puede extenderse el actual ciclo de crecimiento industrial.
Fuente: AgroLatam


