Industriales piden liberar la importación de diésel y acelerar trámites ante escasez

La Cámara Nacional de Industrias (CNI) propuso un mecanismo público-privado para garantizar el suministro, la libre importación de hidrocarburos y la fijación de un precio del diésel vinculado a los valores internacionales. El planteamiento surge mientras las filas en surtidores persisten y el Gobierno busca reducir el costo fiscal del combustible.

La Cámara Nacional de Industrias (CNI) pidió este miércoles al Gobierno adoptar medidas urgentes para enfrentar la persistente escasez de diésel, que, según el sector, ya está afectando la producción, el transporte de materias primas y productos terminados y el abastecimiento de bienes para los hogares.

En un comunicado, la organización empresarial planteó tres medidas centrales: construir un mecanismo de abastecimiento público-privado, permitir la libre importación de hidrocarburos con precios vinculados al mercado internacional y simplificar los trámites para que las empresas privadas puedan importar combustible.

La posición de los industriales llega en un momento en que el problema del diésel pasó a convertirse en uno de los principales cuellos de botella para la actividad productiva. Hasta la fecha se reportaban filas en estaciones de servicio, pese a que YPFB aseguró que había incrementado los despachos y que estaba cubriendo la demanda.

Un problema de oferta, precios y logística

El primer planteamiento de la CNI apunta a establecer una coordinación permanente entre el Estado y el sector privado que permita garantizar un flujo «oportuno, regular y suficiente» de diésel.

La propuesta parte de una de las distorsiones que actualmente enfrenta el mercado: el combustible tiene distintos precios dependiendo del tipo de consumidor.

El Decreto Supremo 5676 fijo un precio referencial de Bs 18 por litro para los grandes consumidores, mientras que para transportistas y otros usuarios se mantiene el precio regulado de Bs 9,80. La medida busca reducir la carga fiscal asociada a la importación y evitar que la diferencia entre el costo internacional y el precio interno incentive el desvío y la reventa del carburante.

La propia estatal petrolera reconoció, sin embargo, que mantener está brecha resulta insostenible para sus finanzas y para el Estado.

En este escenario, la CNI plantea avanzar hacia un precio del diésel acorde con los valores internacionales. El objetivo que defiende el sector es que un precio que refleje el costo real permita atraer oferta privada y reduzca los incentivos al contrabando y la especulación.

Pero la medida también supone un desafío: trasladar los costos internacionales a la economía puede elevar los costos de producción, transporte y distribución. El efecto puede llegar a los precios finales de bienes y alimentos si no existe suficiente competencia y oferta.

La importación privada como salida

El segundo eje de la propuesta es permitir la libre importación de hidrocarburos.

La CNI considera que el sector privado puede complementar la capacidad estatal y contribuir a cubrir la demanda nacional, especialmente en un contexto en el que Bolivia depende cada vez más de combustibles importados.

La Agencia Nacional de Hidrocarburos reportó que el precio referencial de importación del diésel llegó a $us 1,72 por litro en agosto, frente a $us 1,15 en marzo. La evolución muestra que el costo internacional puede variar y presionar las cuentas de las empresas y del Estado.  

Además, la apertura a privados no resolvería por sí sola los problemas logísticos. Se requiere disponibilidad de divisas, infraestructura de almacenamiento, transporte, permisos y condiciones para que la operación sea económicamente viable.

El factor de los trámites

La tercera demanda de los industriales está relacionada precisamente con ese punto. La CNI sostiene que los procedimientos para importar combustible pueden extenderse durante meses y pide simplificarlos y acelerarlos.

La intención es que las empresas privadas puedan incorporarse rápidamente al abastecimiento nacional y no dependan exclusivamente del sistema de importación y distribución estatal.

El Gobierno admitió dificultades en la cadena de abastecimiento y, paralelamente, adoptó medidas para modificar el esquema de comercialización. A fines de agosto, además, logró un acuerdo con los transportistas de cisternas para garantizar la continuidad del traslado de combustibles y evitar un paro del sector.

Una crisis que llega después de los bloqueos

El desabastecimiento de diésel se produce, además, sobre una economía que todavía arrastra los efectos de los bloqueos registrados durante mayo y junio.

La CNI informó en julio que las pérdidas derivadas de los bloqueos superaron los $us 3.000 millones, con afectación a más de 13.000 industrias y unos 150.000 trabajadores.  

La falta de combustible agrega ahora un segundo obstáculo: incluso cuando las carreteras están habilitadas, productores, transportistas e industrias pueden tener dificultades para mover insumos, cosechas y mercancías.

El sector industrial está debilitado. La CNI reportó que el PIB del sector cayó 1% en 2025, en un contexto marcado por la escasez de combustibles, dificultades para acceder a divisas, mayores costos de insumos importados y menor inversión.  

La falta de diésel también afecta al agro, particularmente en periodos de cosecha y preparación de nuevas campañas. A finales de agosto, la CNI había advertido que la escasez de combustibles podía comprometer la cosecha de verano y, con ello, el abastecimiento de alimentos.  

Fuente: El Deber

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