La calificadora identifica a la minería y a las actividades vinculadas con los metales como las más favorecidas por la generación de divisas
El superávit comercial de Bolivia mejoró el escenario externo durante el primer semestre de 2026, pero sus efectos no alcanzaron por igual a todos los sectores de la economía, según un informe de la calificadora de riesgos Moody’s.
Moody’s Local Bolivia identifica a la minería y a las actividades vinculadas con los metales como las más favorecidas por la generación de divisas, mientras comercio, transporte, construcción e industrias dependientes de importaciones continúan expuestos a restricciones cambiarias y mayores costos.
Entre enero y junio, Bolivia registró exportaciones por $us 6.408 millones e importaciones por $us 4.739 millones, con un superávit de $us 1.669 millones. Sin embargo, Moody’s advierte que la composición de ese resultado determina qué actividades pueden aprovechar con mayor facilidad los dólares generados por el comercio exterior.

Economía
“El superávit comercial mejora la disponibilidad de divisas, pero sus beneficios se concentran en sectores exportadores”, señala el informe de Moody’s Local Bolivia sobre la economía nacional al primer semestre.
Los suministros industriales generaron un superávit de $us 3.682 millones, mientras alimentos y bebidas aportaron otros $us 280 millones. En contraste, combustibles y lubricantes, bienes de capital, equipos de transporte y artículos de consumo registraron déficits.
Esta estructura coloca en una posición relativamente favorable a la minería, la manufactura vinculada con metales y algunos segmentos de la agroindustria exportadora. Estas actividades generan dólares y pueden utilizarlos para cubrir obligaciones externas, importar insumos y sostener sus operaciones.
En cambio, las empresas orientadas al mercado interno enfrentan una situación distinta. Comercio, transporte, construcción y las industrias que dependen de insumos importados necesitan acceder de manera constante a divisas para reponer inventarios, adquirir maquinaria, comprar repuestos y mantener su capital de trabajo.
Diésel
La dependencia energética representa uno de los principales canales de transmisión hacia los sectores productivos. Durante el primer semestre, Bolivia destinó $us 1.203 millones a la importación de combustibles y lubricantes, equivalente al 25,39% del total importado.
Moody’s considera que el Decreto Supremo 5676 podría aliviar parcialmente la presión sobre las divisas si contribuye a mejorar el abastecimiento. Al mismo tiempo, el nuevo esquema puede elevar los costos de las actividades con un consumo intensivo de diésel, entre ellas agricultura, minería, construcción, industria, transporte y logística.
Las empresas exportadoras con ingresos en dólares tendrían mayor margen para absorber parte de esos costos, mientras las compañías que reciben sus ingresos en bolivianos y enfrentan costos vinculados al dólar podrían sentir una presión mayor sobre sus márgenes.
Más reservas, pero la liquidez sigue siendo clave
El aumento de las reservas internacionales también mejora el escenario externo, aunque Moody’s pone el foco en la disponibilidad efectiva de recursos líquidos.
Las RIN pasaron de $us 3.617 millones al 30 de junio a $us 4.214 millones al 11 de septiembre. En el mismo periodo, los recursos de alta liquidez aumentaron de $us 703 millones a $us 1.082 millones.
Pese a esa mejora, el oro representa aproximadamente el 82,49% de las reservas internacionales. Por ello, los sectores que necesitan realizar pagos externos frecuentes —como comercio, manufactura, transporte y empresas importadoras— todavía podrían enfrentar restricciones si la liquidez disponible no aumenta de forma sostenida.
“El resultado comercial del primer semestre constituye un soporte relevante para sectores generadores de divisas, pero no elimina vulnerabilidades para actividades dependientes de importaciones”, sostiene Moody’s.
La calificadora concluye que el resultado positivo del comercio exterior ofrece un respaldo importante para las empresas exportadoras, pero no elimina las diferencias entre sectores. El acceso a dólares, el costo del combustible y la capacidad de trasladar mayores costos a los precios determinarán cuánto de la mejora externa se refleja en las operaciones y márgenes de cada actividad.
Fuente: La Razón


