La expansión internacional del serotipo SAT 1 encendió la prevención en un país que vacunó 12,7 millones de bovinos y exporta carne a más de 50 mercados.
La expansión internacional de la fiebre aftosa SAT 1 encendió una nueva advertencia para la ganadería paraguaya. La Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec) pidió al Senacsa fortalecer la vacunación, la vigilancia epidemiológica y el seguimiento de los serotipos que circulan internacionalmente, ante una enfermedad capaz de provocar fuertes restricciones comerciales. Paraguay conserva el reconocimiento oficial como país libre de aftosa con vacunación, condición especialmente relevante para una industria que en 2025 superó por primera vez los US$2.000 millones en exportaciones de carne bovina.
La preocupación tiene un origen que excede ampliamente a Sudamérica. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) advirtió el 28 de agosto que el serotipo SAT 1, históricamente asociado al sur de África, apareció desde 2025 a miles de kilómetros de su área tradicional. Durante 2026, Israel, Chipre, Palestina, China y Mongolia notificaron por primera vez su presencia, mientras Türkiye, Líbano y Grecia volvieron a registrarlo después de unas seis décadas.
La situación no significa que exista actualmente un brote de SAT 1 en Paraguay. El punto que preocupa al sector es la capacidad demostrada por el virus para desplazarse hacia territorios donde ese serotipo no circulaba habitualmente. La OMSA sostiene que la evolución epidemiológica exige vigilancia, bioseguridad, controles de movimiento, seguimiento fronterizo y estrategias de vacunación adecuadas, especialmente por las consecuencias económicas que puede provocar una incursión.
Una enfermedad que puede cerrar mercados en cuestión de días
La fiebre aftosa es una enfermedad viral extremadamente contagiosa que afecta a animales de pezuña hendida, entre ellos bovinos, porcinos, ovinos y caprinos. Aunque presenta una mortalidad generalmente baja en animales adultos, puede causar pérdidas productivas importantes. Para una economía exportadora, el mayor impacto puede aparecer fuera del establecimiento: cuando se detectan focos, el comercio de animales y productos de origen animal puede quedar severamente restringido.
Ese componente comercial explica la reacción de los productores paraguayos. Durante 2025, las exportaciones de carne bovina superaron por primera vez los US$2.000 millones, según los datos oficiales citados por el sector, y el producto llega actualmente a más de 50 destinos. El país viene además trabajando en nuevas habilitaciones sanitarias y auditorías para ampliar su presencia internacional, por lo que preservar su condición sanitaria constituye un activo económico además de productivo.
La OMSA mantiene actualmente a Paraguay y Uruguay como los únicos países reconocidos en la categoría de miembros libres de fiebre aftosa donde se practica la vacunación. Otros países latinoamericanos, como Chile, Perú, México y varios centroamericanos, figuran como libres sin vacunación, mientras Bolivia tiene todo su territorio cubierto por zonas libres sin vacunación. El esquema muestra las distintas estrategias sanitarias adoptadas en la región.
Paraguay, por ahora, mantiene una cobertura elevada. Los datos divulgados por Senacsa para la campaña 2026 indican 12.737.470 bovinos vacunados, equivalentes a un avance del 99,28% frente al mismo período del año anterior, con 116.849 propietarios registrados. Para Appec, abandonar o debilitar esa protección en un momento de mayor circulación internacional del virus agregaría un riesgo innecesario sobre el rodeo y sobre las exportaciones.
El SAT 1 cambió el mapa sanitario internacional
Lo extraordinario del episodio actual es su alcance geográfico. SAT significa Southern African Territories y el serotipo SAT 1 fue identificado originalmente en África austral en 1948. Durante décadas permaneció principalmente asociado a esa región, pero desde 2025 comenzó a aparecer en lugares muy alejados. Azerbaiyán, Egipto, Iraq y Kuwait notificaron entonces sus primeras detecciones y durante este año la lista se amplió.
La OMSA señaló que más de 6.600 kilómetros separan las capitales de Chipre, Lesoto y Mongolia, tres países que enfrentaron en 2026 la aparición de un serotipo que nunca antes había sido detectado en sus territorios. El organismo sigue la propagación con especial atención desde febrero y reconoce que todavía resulta fundamental profundizar la investigación epidemiológica para comprender las rutas que están permitiendo semejante dispersión.
Para Paraguay, la discusión adquiere otra dimensión por el valor que tiene la sanidad en el acceso comercial. Una eventual detección no se traduciría únicamente en animales enfermos o menor productividad: podría desencadenar restricciones sobre movimientos y exportaciones, controles extraordinarios y mayores costos para recuperar el estatus sanitario. La OMSA advierte precisamente que las consecuencias de la aftosa alcanzan los medios de vida, la seguridad alimentaria y las economías de los países afectados.
Appec pidió por eso evaluar permanentemente si la cobertura de vacunación utilizada en Paraguay resulta adecuada frente a los serotipos que circulan internacionalmente. Ese punto es importante: existen siete serotipos de fiebre aftosa, y la inmunidad frente a uno no implica necesariamente protección contra los restantes, razón por la cual la selección de vacunas depende del riesgo epidemiológico y de la correspondencia con las cepas circulantes.
El pedido llega cuando Paraguay intenta seguir ampliando el mapa internacional de su carne. Senacsa mantiene estadísticas mensuales por destino y continúa procesando durante 2026 los movimientos de exportación, faena y productos de origen animal. En una industria que ya atravesó la barrera de US$2.000 millones anuales, la prevención frente a la aftosa pasó a ser también una herramienta para proteger el valor comercial construido detrás de cada tonelada exportada.
Fuente: AgroLatam


