Con casi 3.800 líneas experimentales y apoyo internacional, investigadores buscan crear nuevas variedades capaces de rendir más y enfrentar enfermedades.
Bolivia avanza en el desarrollo de una nueva generación de variedades de trigo con mayor potencial productivo y mejor resistencia a enfermedades. A través de un proyecto conjunto entre el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), investigadores trabajan en Santa Cruz evaluando miles de materiales genéticos con el objetivo de fortalecer la producción nacional y ofrecer alternativas más competitivas para los productores. La iniciativa cobra importancia en un escenario donde el aumento de la productividad y la adaptación a desafíos sanitarios y climáticos son factores clave para la seguridad alimentaria.
El proyecto se desarrolla en el municipio de Okinawa Uno, uno de los principales polos agrícolas del país, donde equipos técnicos realizan pruebas sobre una amplia diversidad genética de trigo para identificar materiales con características superiores.
La investigación contempla la evaluación de 13 viveros internacionales y el análisis de 3.788 líneas experimentales, una de las plataformas de mejoramiento genético más amplias actualmente en desarrollo dentro del sector triguero boliviano.
El propósito es seleccionar genotipos capaces de ofrecer mayores rendimientos, estabilidad productiva y mejor comportamiento frente a enfermedades que limitan la producción en distintas regiones agrícolas.
Tecnología de precisión para acelerar la selección de nuevas variedades
Uno de los pilares del proyecto es la implementación de una plataforma de fenotipado de precisión en campo, una herramienta que permite observar y medir de manera detallada el comportamiento de miles de materiales genéticos bajo condiciones reales de cultivo.BiologicosEstados Unidos impulsa una revolución silenciosa: los biológicos ya entran por la semilla
A través de esta metodología, los investigadores pueden comparar variables relacionadas con crecimiento, rendimiento, adaptación y resistencia sanitaria, generando información fundamental para el proceso de selección.

El uso de tecnologías avanzadas de evaluación permite acelerar el desarrollo de nuevas variedades y aumentar la precisión de los programas de mejoramiento genético.
Los especialistas destacan que estas herramientas son cada vez más importantes para responder a los desafíos que enfrenta la agricultura moderna, donde los productores requieren semillas capaces de adaptarse a ambientes más variables y condiciones de producción más exigentes.
El combate contra enfermedades es una prioridad estratégica
Dentro de las evaluaciones también ocupa un lugar central la resistencia a enfermedades. Durante esta etapa del proyecto, los investigadores realizan pruebas específicas para medir la respuesta de cada línea genética frente a la pyricularia, una de las enfermedades más agresivas que afectan al cultivo de trigo en varias regiones de América Latina.
Para ello, los técnicos aplican protocolos rigurosos que incluyen identificación individual de materiales, seguimiento de espigas seleccionadas e inoculación controlada del hongo responsable de la enfermedad.
Este procedimiento permite evaluar con precisión el nivel de incidencia y severidad del patógeno sobre cada material experimental, facilitando la identificación de las líneas con mejor comportamiento sanitario.
Los resultados obtenidos serán utilizados para avanzar en el desarrollo de nuevas semillas mejoradas destinadas a los productores bolivianos.
La disponibilidad de variedades con mayor resistencia puede contribuir a reducir pérdidas productivas, disminuir costos asociados al control de enfermedades y mejorar la rentabilidad de los cultivos.
Además del aspecto sanitario, el proyecto busca fortalecer la capacidad del país para aumentar su producción de trigo, un cultivo estratégico para el abastecimiento interno y la reducción de la dependencia de importaciones.
Con el apoyo de la investigación científica y la cooperación internacional, Bolivia apuesta por la innovación genética como una herramienta para construir una agricultura más eficiente, resiliente y preparada para enfrentar los desafíos productivos de los próximos años.
Fuente: AgroLatam.


