Brasil endurece los requisitos para exportar carne a Europa y arriesga un negocio de US$ 1.000 millones

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Desde septiembre, la Unión Europea solo aceptará carne proveniente de sistemas que acrediten el control total sobre el uso de antimicrobianos.

Brasil comenzó esta semana a aplicar un nuevo esquema de controles para las exportaciones de carne y productos de origen animal hacia la Unión Europea, una decisión que modifica las condiciones de acceso a uno de sus mercados de mayor valor. Desde el 3 de septiembre, únicamente podrán certificarse los embarques que acrediten el cumplimiento de las exigencias europeas sobre el uso de antimicrobianos durante todo el ciclo productivo, una condición que podría comprometer operaciones por alrededor de US$ 1.000 millones anuales si parte del sector no logra adaptarse a tiempo.

Europa exige pruebas documentales para certificar cada embarque

Las nuevas directrices fueron emitidas por el Ministerio de Agricultura de Brasil a través del Departamento de Inspección de Productos de Origen Animal (Dipoa), luego de varios meses de negociaciones con Bruselas que finalizaron sin un acuerdo sobre un período de transición para la carne bovina. Como resultado, los frigoríficos deberán presentar registros auditables capaces de demostrar el origen de los animales, las materias primas y todos los insumos utilizados durante la producción.

El control ya no se limitará a verificar documentación. El servicio oficial brasileño deberá comprobar además que los sistemas implementados sean realmente eficaces para garantizar el cumplimiento de las normas sanitarias exigidas por la Unión Europea. La certificación internacional solo será emitida cuando exista evidencia suficiente que respalde cada lote exportado, elevando considerablemente el nivel de exigencia para toda la cadena.

La trazabilidad completa se convierte en el principal desafío para la carne vacuna

El mayor impacto recaerá sobre la ganadería bovina. La normativa europea obliga a demostrar que los animales nunca recibieron antimicrobianos prohibidos durante toda su vida, desde el nacimiento hasta el momento de la faena. Para cumplir ese requisito será necesario implementar sistemas de segregación y trazabilidad integral que hoy solo poseen una cantidad limitada de establecimientos brasileños.

Por ese motivo, distintas estimaciones del sector anticipan que una parte importante de las exportaciones brasileñas de carne vacuna hacia la Unión Europea podría permanecer restringida durante aproximadamente dos años, hasta que ingresen al circuito comercial animales criados bajo los nuevos protocolos sanitarios.

La situación resulta menos compleja para sectores como la avicultura, la producción de huevos y la acuicultura, donde los ciclos productivos son mucho más cortos. En estas actividades, las empresas deberán demostrar que los alimentos balanceados utilizados provienen de fabricantes registrados y que no contienen ingredientes restringidos por la legislación europea.

Aunque el Reino Unido manifestó su intención de seguir criterios similares a los de la Unión Europea, Brasil confirmó que, por ahora, no existen nuevas restricciones específicas para ese mercado. Sin embargo, el Gobierno recomendó mantener los mismos controles aplicados para Europa mientras las autoridades británicas definen su posición definitiva.

La nueva normativa marca un cambio profundo para la industria exportadora brasileña. Más allá de la adecuación documental, el desafío será construir sistemas de trazabilidad capaces de respaldar cada embarque y sostener el acceso a uno de los destinos de mayor valor para la carne producida en el país.

Fuente: AgroLatam.

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