Brasil pone a prueba su caficultura: El Niño amenaza la cosecha, pero la tecnología marca la diferencia

El fenómeno climático podría recortar hasta un 20% la producción de café, aunque el avance del riego y las nuevas tecnologías mejoran la capacidad de respuesta de los productores brasileños.

Brasil se prepara para enfrentar una nueva temporada marcada por la incertidumbre climática. Aunque el país proyecta una cosecha récord de 66,7 millones de sacos de café, la llegada de El Niño podría reducir la producción entre un 15% y un 20%, según estimaciones de la Asociación Brasileña de la Industria Cafetalera (Abic). A diferencia de ciclos anteriores, el sector llega con una ventaja: una agricultura más tecnificada y mejor preparada para responder a eventos extremos.

La previsión oficial de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) mantiene una perspectiva histórica para la campaña 2026. Sin embargo, la combinación de temperaturas elevadas y lluvias irregulares vuelve a instalar dudas sobre el rendimiento final de los cultivos, especialmente durante la etapa de floración, una de las fases más sensibles del ciclo productivo.

En los últimos años, la caficultura brasileña aceleró la incorporación de sistemas de riego, agricultura de precisión y mejoras en el manejo agronómico, herramientas que hoy permiten enfrentar con mayor eficiencia los períodos de sequía y el comportamiento irregular de las precipitaciones.

Para la industria, esa transformación representa una diferencia respecto de anteriores episodios de El Niño, cuando la producción dependía mucho más de las condiciones climáticas.

No obstante, los especialistas advierten que el calor extremo continúa siendo el mayor desafío. Una floración despareja puede traducirse en frutos con distintos niveles de maduración, afectar la calidad del grano y aumentar la complejidad de la cosecha.

Las lluvias registradas recientemente en parte del sudeste brasileño también alteraron el calendario de recolección del café arábica y provocaron la caída de frutos en algunas zonas productoras, una situación que podría repercutir tanto en el rendimiento como en la calidad comercial.

Los efectos de El Niño no serán uniformes en todo Brasil. Mientras estados productores de arábica, como Minas Gerais, muestran una mayor vulnerabilidad frente al exceso de calor y la irregularidad de las lluvias, las regiones especializadas en robusta (conilon) presentan una realidad diferente.

En Espírito Santo, principal productor de robusta del país, los agricultores siguen de cerca la evolución del clima por el riesgo de que las altas temperaturas afecten el llenado de los granos durante los próximos meses.

En cambio, Rondônia atraviesa una situación más favorable. Allí las lluvias y las temperaturas se mantuvieron dentro de parámetros considerados normales y los productores proyectan una cosecha récord cercana a 3 millones de sacos, favorecida además por el amplio uso de sistemas de riego en las plantaciones de robusta.

Aunque el clima seguirá condicionando la campaña, la experiencia de los últimos años muestra que la inversión en tecnología se convirtió en una herramienta decisiva para reducir la vulnerabilidad de la caficultura brasileña. El desafío ya no pasa únicamente por producir más, sino por sostener la productividad y la calidad en un escenario donde los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes.

https://www.agrolatam.com/agricultura-latam/brasil-cafe-el-nino-cosecha-tecnologia/

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