Mientras el Gobierno central prepara el decreto de disolución y liquidación de empresas públicas deficitarias para contener el déficit fiscal, el Beni enciende las alarmas. La quiebra de la Empresa Boliviana de Alimentos (EBA) y el fracaso operativo de la Empresa Boliviana de Producción Agropecuaria (B-Agro) no solo significan pérdidas de planillas estatales: amenazan con arrastrar a la cuenca lechera de Marbán y al sector productivo regional.
Por la Redacción Central de La Palabra del Beni
I. Las dos bombas de tiempo para la economía beniana
Cuando La Paz habla de «cerrar 20 empresas deficientes para bajar el gasto público», el discurso suena a ajuste técnico lejano. Sin embargo, al bajar la lupa al Beni, el impacto directo se concentra en dos nombres clave con infraestructura y presencia real en el departamento: EBA y B-Agro.
| Empresa Estatal | Operación en el Beni | Foco de Conflicto / Impacto Regional | Riesgo Económico Inmediato |
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| EBA (Empresa Boliviana de Alimentos) | • Planta Procesadora de Lácteos en San Andrés (Marbán / cerca de Trinidad)
• Puntos de acopio de castaña en Riberalta | • Deudas crónicas a lecheros locales
• Capacidad instalada subutilizada
• Dependencia de subsidios del Estado | Quiebra de la cadena lechera regional y parálisis de la compra de materia prima a más de 100 familias productoras. |
| B-Agro (Empresa de Producción Agropecuaria) | • Proyectos de producción agrícola/ganadera e intervención en predios regionales | • Ineficiencia operativa y falta de retornos financieros
• Saldo en rojo tras millonarios traspasos de capital | Certificado de defunción al modelo de «agro estatal» en las pampas del Beni, que no produjo grano ni carne a escala real. |
II. EBA Lácteos: El drama de la Planta de San Andrés
La Empresa Boliviana de Alimentos (EBA) es la estatal que más fuego cruzado genera en el departamento. Creada bajo la narrativa de «soberanía alimentaria», la planta procesadora de leche ubicada en el municipio de San Andrés opera al borde del colapso:
* Mora y asfixia al productor local: EBA ha arrastrado deudas acumuladas de más de Bs 1,4 millones con las asociaciones de productores lecheros del Beni (como CERMA). El retraso en los pagos de planillas por más de 3 y 4 meses ha llevado a los lecheros benianos a medidas extremas, como el derramamiento de leche en la plaza principal de Trinidad en protesta por la iliquidez de la empresa.
* El efecto dominó: Si el Ejecutivo liquida o corta el flujo de auxilio financiero a EBA en el Presupuesto 2027, el cierre directo de la planta de San Andrés no solo elimina decenas de empleos administrativos y de planta. El verdadero desastre es la pérdida del único comprador institucional de leche en el departamento, dejando en la deriva a más de 100 pequeñas y medianas unidades productivas familiares de Marbán y Cercado.
III. B-Agro: La promesa del «agro estatal» que nunca funcionó
La Empresa Boliviana de Producción Agropecuaria (B-Agro) se creó con la misión teórica de convertir al Estado en un actor agropecuario de peso en el oriente y la Amazonía. Sin embargo, su inclusión en el paquete de auditoría y disolución técnica responde a resultados numéricos devastadores:
* Déficit sin producción: A pesar de haber recibido asignaciones presupuestarias para compra de maquinaria y habilitación de tierras, B-Agro no logró mover la aguja de la producción de granos ni de carne en el Beni.
* Competencia desleal e ineficiencia: Operó como una estructura burocrática pesada que no pudo competir en costos ni en rendimiento con los productores privados, dejando un rastro de pérdidas financieras que hoy el Ministerio de Economía busca liquidar para dejar de sangrar recursos del Tesoro General de la Nación (TGN).
IV. La paradoja: El Beni paga la factura del experimento fallido
El cierre de empresas públicas no golpea al Beni con despidos masivos de burócratas —porque las grandes planillas de Quipus, Yacana o la hilandería estaban en el occidente—, pero sí lo golpea en la cadena productiva real.
El modelo de industrialización estatal instalado en el departamento quebró antes de consolidarse. Si La Paz cierra el grifo de EBA y B-Agro sin un plan de transición que transfiera o privatice la operatividad de la planta de San Andrés a las asociaciones lecheras locales, el costo del ajuste fiscal no lo pagarán los ministerios: lo pagará el campo beniano.
Fuente: La Palabra Del Beni


