Ensayos conjuntos buscan mejorar hasta 10% la ganancia diaria de peso y reducir en igual proporción la intensidad de metano de los bovinos.
Investigadores de Colombia y Argentina avanzaron en septiembre de 2026 con pruebas de campo para resolver una de las ecuaciones más exigentes de la ganadería: obtener más producción bovina generando menos metano por unidad producida. El proyecto regional se fijó dos objetivos cuantificables: reducir 10% la intensidad de las emisiones y aumentar hasta 10% la ganancia diaria de peso de los animales, con resultados que posteriormente llegarán a más de 2.000 productores, técnicos y académicos de ambos países.
El trabajo reúne especialistas de AGROSAVIA, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad de los Andes. La iniciativa forma parte del proyecto de FONTAGRO «Innovaciones para reducir emisiones de metano en rumiantes» y cuenta con respaldo del Gobierno de Nueva Zelanda.
El planteo productivo es relevante porque no busca simplemente disminuir las emisiones totales del rodeo. La variable que se intenta reducir es la cantidad de metano asociada a lo que produce cada animal, mientras se trabaja simultáneamente sobre su desempeño.
En términos prácticos, un bovino que consigue una mejor ganancia diaria de peso utilizando los recursos disponibles de manera más eficiente puede modificar la relación entre emisiones y kilos producidos. Para comprobar si las alternativas evaluadas realmente consiguen ese resultado, los investigadores necesitan medir ambas variables en condiciones productivas.
El desafío es comprobar qué ocurre con el animal y con el metano
Una reciente misión técnica llevó a los equipos de ambos países hasta los centros de investigación Tibaitatá y Turipaná, en Colombia. En Mosquera, Cundinamarca, el trabajo se concentró inicialmente en los sistemas de monitoreo y los componentes de ingeniería necesarios para obtener mediciones confiables.
Contar con datos comparables resulta determinante. Las tecnologías bajo evaluación deberán demostrar que reducen la intensidad de las emisiones sin generar una pérdida de productividad que termine anulando su utilidad para el establecimiento ganadero.
El proyecto incorpora experiencias de diferentes ambientes y sistemas de producción. Esto permitirá observar si una alternativa mantiene su desempeño cuando cambian las condiciones climáticas, las pasturas o el manejo de los animales, y qué ajustes necesita antes de trasladarse a una explotación comercial.
La siguiente etapa de la misión se desarrolló en Turipaná, Córdoba, donde los investigadores pudieron llevar el análisis directamente al terreno. Allí recorrieron ensayos experimentales, sistemas silvopastoriles y bancos de germoplasma utilizados en un ambiente representativo de la ganadería de trópico bajo.
Ese paso permite vincular las mediciones de gases con variables que el productor observa diariamente: comportamiento de los bovinos, disponibilidad y características de las pasturas y evolución del peso.
Una mejora de 10% en peso puede cambiar la ecuación productiva
Uno de los aspectos más atractivos del proyecto está en que la meta ambiental viene acompañada de un objetivo productivo concreto. Los investigadores aspiran a conseguir hasta 10% más de ganancia diaria de peso, al mismo tiempo que buscan una reducción de 10% en la intensidad del metano.
Alcanzar ambas metas permitiría abordar las emisiones desde una lógica diferente a la de simplemente reducir la actividad ganadera. El objetivo pasa por encontrar sistemas capaces de generar más carne o leche por unidad de emisiones, manteniendo la productividad como una condición central de las soluciones desarrolladas.
Todavía se trata de un proceso de investigación y evaluación, por lo que esas mejoras constituyen objetivos del proyecto y no resultados ya alcanzados. Las pruebas deberán determinar qué innovaciones funcionan, en qué condiciones y con qué posibilidades de ser incorporadas por los productores.
La participación de instituciones argentinas y colombianas amplía justamente esa capacidad de comparación. Los sistemas bovinos de ambos países presentan condiciones productivas diferentes, lo que permitirá evaluar las alternativas fuera de un único escenario.
La etapa posterior será llevar ese conocimiento más allá de los centros experimentales. El proyecto prevé que más de 2.000 ganaderos, técnicos y académicos de Colombia y Argentina puedan acceder a los resultados y recomendaciones obtenidos.
La pregunta que deberán responder los ensayos será entonces muy concreta para el negocio ganadero: si es posible hacer que cada kilo producido cargue con una menor huella de metano y, al mismo tiempo, conseguir animales con mejor desempeño. Si las pruebas confirman ambas variables, la reducción de emisiones dejaría de plantearse únicamente como una exigencia ambiental para incorporarse también a la discusión sobre eficiencia productiva.
Fuente: AgroLatam


