El ministro Romero aseguró que el Gobierno mantiene operativos reforzados para acelerar la distribución de combustibles y responder a la demanda de los sectores económicos
El Gobierno aseguró que el abastecimiento de combustibles comienza a normalizarse tras la llegada de un buque con más de 50 millones de litros, aunque reconoció que el mercado internacional ejerce presión sobre el suministro de diésel debido al incremento de los precios del petróleo que provocan por los conflictos geopolíticos.
El ministro de Planificación del Desarrollo, Fernando Romero, informó que el viernes le confirmaron el arribo de un importante cargamento de combustibles que permanecía a la espera de descargar en un puerto chileno debido a las condiciones de marea.
“Ayer recibimos la noticia de que finalmente pudo llegar a puerto más de 50 millones de litros. Un buque que estaba por la marea en Chile no podía atracar. Creo que se va regulando”, afirmó.
Diésel
Romero explicó que el contexto internacional continúa afectando el mercado energético, elevando el costo del petróleo y complicando la provisión de diésel para países importadores como Bolivia.
“Lamentablemente la guerra ha influenciado a que los precios del petróleo sigan subiendo y eso pone mucha presión también sobre el abastecimiento de diésel”, señaló.
El incremento de las cotizaciones internacionales representa un desafío para el Estado boliviano, que mantiene subvencionados los combustibles. Cada aumento del precio del petróleo implica mayores recursos para importar diésel y gasolina y garantizar su venta a precios regulados en el mercado interno.
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Prioridad para los sectores productivos
El ministro aseguró que el Gobierno mantiene operativos reforzados para acelerar la distribución de combustibles y responder a la demanda de los sectores económicos.
“Seguimos trabajando. El compromiso es abastecer a los sectores productivos y a toda la población; estamos trabajando a doble turno porque sabemos que el diésel es fundamental para la producción”, sostuvo.
Consideran al suministro de diésel estratégico para actividades como la agricultura, la minería, el transporte de carga y la industria, sectores que dependen del combustible para mantener sus operaciones y evitar interrupciones en la cadena de producción y abastecimiento.
El desafío de recuperar la normalidad
Aunque el ingreso del nuevo cargamento representa un alivio para la logística nacional, el reto es garantizar un flujo continuo de combustibles en un escenario internacional marcado por la volatilidad de los precios del petróleo.
Mientras el Gobierno apuesta por normalizar el abastecimiento en los próximos días, productores, transportistas y empresarios mantienen la expectativa de que la llegada de nuevos volúmenes reduzca las filas en los surtidores y permita desarrollar sus actividades sin interrupciones, en un momento en que el diésel continúa siendo un insumo clave para el desempeño de la economía boliviana.
Fuente: LA RAZÓN


