Del campo a los datos: Bolivia inicia su nuevo Censo Agropecuario

Después de trece años, el operativo buscará identificar las unidades productivas y conocer cultivos, ganado, tecnología, agua y prácticas ambientales para mejorar la planificación del sector

Bolivia volverá a levantar una fotografía integral de su actividad agropecuaria después de 13 años. El Instituto Nacional de Estadística (INE) pone en marcha el Censo Agropecuario 2026, un operativo que recorrerá el territorio nacional para actualizar la información sobre las Unidades de Producción Agropecuaria (UPA), los cultivos, la ganadería y otras actividades vinculadas al campo.

El lanzamiento oficial está previsto para este miércoles en Beni, con la presencia de Rodrigo Paz, presidente del Estado, mientras que el trabajo de campo ya entra en su primera etapa en Beni y Santa Cruz. El operativo se desarrollará de manera escalonada hasta cubrir los nueve departamentos y está previsto que las actividades censales se extiendan hasta diciembre de 2026.

La actualización resulta relevante porque el último Censo Agropecuario se realizó en 2013. Entonces, el INE registró 871.927 Unidades de Producción Agropecuaria y 2.760.238,6 hectáreas cultivadas. Más de una década después, la estructura productiva, las tecnologías utilizadas, los mercados y las necesidades de los productores pueden haber cambiado de manera significativa.

¿Qué busca conocer el censo?

El operativo permitirá actualizar información sobre las actividades que se desarrollan en las unidades productivas. Entre otros aspectos, se recogerán datos relacionados con:

  • Cultivos y superficies destinadas a la producción.
  • Cantidades cosechadas y destino de la producción.
  • Características y prácticas de la actividad ganadera.
  • Crianza de aves y otras especies.
  • Uso de maquinaria y tecnología.
  • Fuentes de agua para riego y producción.
  • Uso y manejo de la tierra.
  • Prácticas productivas y ambientales.
  • Aprovechamiento y manejo de recursos forestales. 

El censo retoma varias de las áreas que ya fueron relevadas en 2013, cuando el cuestionario incluía información sobre la ubicación de la UPA, características del productor, uso de la tierra, prácticas agrícolas, ganadería, aves y fuentes de agua.

¿Para qué sirve esa información?

El objetivo no es solamente saber cuántos productores existen o qué cultivos hay en cada región. La información censal puede convertirse en una herramienta para decidir dónde y qué tipo de inversión pública y productiva se necesita.

Con datos actualizados será posible contar con una base estadística para orientar proyectos relacionados, por ejemplo, con sistemas de riego, caminos vecinales, semillas, sanidad animal, infraestructura productiva y medidas de prevención frente a eventos climáticos.

También permitirá que los gobiernos nacional, departamental y municipal, además de las autonomías y organizaciones productivas, dispongan de información territorial para planificar sus políticas y proyectos.

El propio Decreto Supremo 5658 declaró de prioridad nacional el Censo Agropecuario y estableció que sus resultados deben contribuir a la planificación del desarrollo productivo, la seguridad alimentaria y la formulación de políticas públicas.

¿A quiénes llegará?

El operativo abarcará las unidades donde se desarrollen actividades agropecuarias en los nueve departamentos del país. El INE ha señalado que la participación de productores y organizaciones es fundamental para garantizar la cobertura y calidad de los datos.

En Beni y Santa Cruz comenzará la primera etapa del trabajo de campo y posteriormente el operativo avanzará de manera gradual hacia los demás departamentos.

¿Cómo será el levantamiento?

Una de las principales novedades del Censo Agropecuario 2026 será tecnológica: por primera vez, el INE utilizará dispositivos móviles para recoger la información en campo, en reemplazo de los formularios impresos utilizados anteriormente.

El personal censal deberá desplazarse hasta las comunidades y unidades productivas para identificar las UPA y recopilar la información directamente de los productores, propietarios o representantes de los establecimientos.

El INE informó que cerca de 9.600 personas fueron capacitadas para las diferentes tareas del operativo en el país y que alrededor de 8.000 tendrán funciones operativas directas.

¿Qué debe hacer el productor?

La participación es un punto central del operativo. Cuando la brigada llegue a una comunidad o unidad productiva, el productor deberá proporcionar la información solicitada por el empadronador.

Por eso, una recomendación práctica es tener disponibles los datos básicos de la actividad productiva: superficies cultivadas, principales cultivos, producción, número y tipo de animales, fuentes de agua, maquinaria y otros elementos relacionados con la unidad productiva.

No se trata de una encuesta comercial ni de un trámite para obtener un beneficio inmediato. El propósito es construir información estadística nacional que permita conocer con mayor precisión la realidad del sector.

Además, la normativa establece que la información recolectada tiene carácter confidencial y será utilizada con fines estadísticos.

Un mapa productivo que necesita actualizarse

El Censo Agropecuario 2013 dejó una línea de base de 871.927 unidades de producción agropecuaria. Ese registro también mostró la diversidad del campo boliviano: desde la agricultura familiar y comunitaria hasta actividades agrícolas, ganaderas, forestales y de aprovechamiento de recursos no maderables.

Ahora, 13 años después, el desafío es saber cuánto cambió esa estructura.

La nueva fotografía permitirá identificar dónde se produce, qué se produce, cómo se produce y cuáles son las condiciones y necesidades de los productores. Con esa información, el país podrá contar con una base estadística actualizada para orientar decisiones sobre producción, infraestructura, recursos naturales, seguridad alimentaria y desarrollo rural.

Fuente: El Deber

Volver arriba