Día Mundial de la Tierra: Perú impulsa la restauración de 19 millones de hectáreas para un agro más sostenible

En el marco del Día Mundial de la Tierra, la urgencia de asegurar la producción de alimentos sin comprometer el medio ambiente cobra mayor relevancia. De acuerdo con el reciente Mapa Nacional de Superficie Agrícola del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), el Perú dispone de 11.2 millones de hectáreas destinadas al cultivo. Sin embargo, la presión climática y las prácticas extractivas revelan un escenario crítico a una escala aún mayor: el monitoreo del Ministerio del Ambiente (Minam) advierte que la superficie de ecosistemas degradados en todo el territorio nacional ya supera las 19.2 millones de hectáreas.

Revertir este escenario exige dejar atrás los modelos convencionales y avanzar hacia una agricultura donde la ecología y la innovación trabajen de manera articulada. En este sentido, la protección de la biodiversidad asume un rol protagónico, especialmente en el cuidado de los polinizadores, responsables de la reproducción de más del 70 % de las plantas alimenticias del mundo, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Para proteger a estas especies fundamentales —cuya labor es clave para la producción de alimentos, ya que alrededor del 75 % de los cultivos alimentarios del mundo dependen, en alguna medida, de la polinización, según la FAO—, programas de conservación como “Alas para el Campo” han desplegado alrededor de 144 acciones en zonas agrícolas y urbanas, abarcando más de 1800 hectáreas en seis países de la región (Perú, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Guatemala y México). En nuestro país, este esfuerzo se refleja en un jardín urbano implementado en Jesús María, fruto de la colaboración entre BASF Peruana y ANIQUEM. Este espacio funciona como refugio de flora nativa y bebedero para fauna local y migrante, además de constituirse en un entorno educativo que sensibiliza a la comunidad sobre su relevancia ecológica.

Por otro lado, la adopción de herramientas digitales y biotecnológicas en el campo ya muestra resultados concretos frente al desgaste del suelo. A nivel global, el reciente informe de sostenibilidad de BASF evidencia que el uso de plataformas para evitar el desperdicio de insumos permitió optimizar la producción en más de 17 millones de hectáreas durante 2025. Asimismo, la integración de buenas prácticas agrícolas ha permitido reducir hasta en un 30 % las emisiones de gases de efecto invernadero en cultivos clave como la canola, así como reducciones del 29 % en arroz, 27 % en trigo y 26 % en maíz.

Es en esta integración entre la preservación del entorno y la eficiencia técnica donde radica el verdadero cambio. «La sostenibilidad en el campo significa producir más utilizando menos recursos. Esto no es solo un compromiso ético con nuestro planeta, sino una estrategia indispensable frente al estrés hídrico y el desgaste del suelo. Desde nuestro lado, tenemos claro que el objetivo al 2035 ya no es solo maximizar cosechas, sino impulsar modelos como la agricultura de carbono y construir un ecosistema productivo que conecte la innovación con el bienestar de la sociedad», señaló Flavia Zuleta, gerente de Soluciones para la Agricultura en BASF Peruana.

Fuente: AGRARIA PERÚ

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