El producto, de fortaleza icónica en Córdoba, pretende consolidar el liderazgo como referente de calidad e integración de valor agregado en la cadena agroindustrial global.
El (ambicioso) plan de la obra para el maní, uno de los productos más representativos entre todas las economías regionales argentinas, contiene tres líneas claramente explícitas hacia el futuro. Veamos:
—Aumentar las exportaciones.
—Fomentar el consumo interno (mediante la campaña denominada Maní para mí) con la intención de posicionarlo como un superalimento accesible.
—La formación de recursos humanos a través del nuevo Instituto Argentino del Maní (IAM).
Esto es así porque, desde la Cámara Argentina del Maní (CAM), se está ejecutando un plan estratégico trienal para fortalecer la posición de liderazgo global del producto, centrándose en la diversificación de mercados y la respuesta a la demanda europea por la sustentabilidad productiva y las buenas prácticas agrícolas.
La principal ventaja competitiva de nuestro maní radica en su trazabilidad completa y en la integración vertical de unas 22 empresas, garantizando una calidad y sanidad superiores, lo que le otorga entre el 70 y el 80 % del mercado europeo.
Además de la gestión aduanera y el desarrollo de infraestructura clave como el puerto seco de General Deheza (en el polo industrial agroalimentario cordobés), el sector está invirtiendo en innovación tecnológica (como la inteligencia artificial y la agricultura de precisión) para asegurar su relevancia futura.
El objetivo final es consolidar el liderazgo del país como referente de calidad e integración de valor agregado en la cadena agroindustrial.
Diego Bracco, presidente de la CAM, lo explica de esta manera: “Contamos con un plan estratégico a tres años que apunta a diversificar destinos y dar a conocer el modo en que trabajamos en la Argentina, tanto a nivel industrial como en el campo”.
En un ámbito comercial abierto a nivel global, la calidad y la sustentabilidad son aspectos cada vez más valorados por los compradores, especialmente en el ámbito de la Unión Europa. “El consumidor europeo valora cada vez más los procesos con buenas prácticas agrícolas, mediciones de huella de carbono y agricultura regenerativa; este es el camino que estamos recorriendo”, agrega.
El enfoque ha asegurado una posición dominante en el mercado europeo, gracias a la estructura productiva concentrada en la Argentina. Bracco señaló que, a diferencia de otros orígenes, la cadena nacional garantiza un control total del proceso: “Gracias a nuestros estándares industriales, la integración vertical y el control total del proceso productivo, casi el 80% del maní que ingresa a Europa es argentino”, afirmó.
Mientras nuestro país mantiene este nivel de exportaciones —con ejes de trabajo que incluyen la apertura de nuevos mercados y la capacitación de recursos humanos—, existe un gran potencial de crecimiento en el mercado interno.
Actualmente, el consumo local ronda el kilo por habitante al año, una cifra que se considera muy inferior respecto a los más de 3 kilos que se consumen a nivel europeo.
El plan estratégico extendido al mercado interno tiene nombre propio: Maní para mí, que promueve el valor nutricional del producto como un superalimento. “Tiene las mismas virtudes que los frutos secos más caros, como las almendras o las nueces, y es una fuente accesible de proteínas vegetales. Queremos que los argentinos lo incorporen en su dieta diaria, no solo como snack, sino también en desayunos o comidas”, se entusiasma Bracco.
Para la actual campaña (con cifras hasta este agosto), en nuestro país se proyecta una producción de maní de alrededor de 1,8 millones de toneladas y una exportación de 539.000 toneladas (con un crecimiento del 34 % respecto del mismo período de 2024), a un valor de 774 millones de dólares (con un alza del 16 % en relación al año previo).
La Argentina es uno de los líderes en exportación junto a los Estados Unidos e India.
En el desglose, los principales productos exportados son maní sin cáscara, aceite de maní y maní tostado/manteca, que terminan en mercados demandantes como Países Bajos, Reino Unido y Polonia (sin cáscara); los Estados Unidos y China (aceite) y Reino Unido, Israel y Australia (preparaciones).
Fuente: LA NUEVA


