El clima vuelve a marcar el pulso del mercado global de granos. El maíz gana firmeza y la soja y el trigo enfrentan nuevos desafíos para Argentina.
El mercado internacional de granos comenzó a cambiar de tendencia durante la última semana y el maíz se posicionó como el cultivo con mejores perspectivas de corto plazo gracias al regreso de la preocupación climática en las principales regiones productoras del mundo. Este escenario, que se consolidó el 6 de julio, involucra a Estados Unidos, Europa, la región del Mar Negro y también a Argentina, donde la demora en la cosecha agrega incertidumbre. El cambio importa porque podría sostener una recuperación de los precios internacionales y modificar las decisiones comerciales de productores y exportadores.
Después de varios meses en los que el dólar, el petróleo y las variables financieras dominaron las cotizaciones, los fundamentos productivos recuperaron protagonismo. La estabilización de la moneda estadounidense y la menor incidencia del mercado energético permitieron que la atención se trasladara nuevamente al estado de los cultivos. Según explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el mercado comenzó a incorporar una prima climática debido a las altas temperaturas que afectan simultáneamente a Estados Unidos, Europa y la región del Mar Negro. A este escenario se suma la consolidación de El Niño, fenómeno que podría intensificar los eventos extremos durante los próximos meses y generar nuevas alteraciones en la producción agrícola mundial.

El cereal fue el gran protagonista de la semana luego de que el USDA sorprendiera al mercado con un informe trimestral que mostró stocks estadounidenses 2,9 millones de toneladas por debajo de las expectativas, reflejando una demanda forrajera más sólida de lo previsto. Al mismo tiempo, la condición de los cultivos norteamericanos volvió a deteriorarse, mientras las altas temperaturas amenazan el período crítico de desarrollo. En Europa, Francia enfrenta la peor ola de calor para el maíz en 26 años, mientras que Ucrania también registra estrés térmico durante la floración, situación que ya provocó recortes en las estimaciones de cosecha. «La combinación entre menores stocks, deterioro de los cultivos y problemas climáticos está generando un escenario más favorable para los precios del maíz», sostuvo Romano.
En el plano local, la cosecha de maíz alcanza el 52,9% del área sembrada, con un rendimiento promedio de 81,5 quintales por hectárea, lo que mantiene una producción estimada en 64 millones de toneladas, muy superior a los 49 millones obtenidos en la campaña anterior. Sin embargo, el exceso de humedad continúa demorando las labores, mientras una fila de buques que llegó a superar las 3 millones de toneladas esperando carga generó tensiones logísticas y mejoras puntuales en los precios disponibles. Romano advirtió que, si las lluvias vuelven a frenar la cosecha mientras persiste la demanda de embarques, podrían repetirse subas transitorias, aunque aclaró que la presión de cosecha terminaría ejerciendo un efecto bajista sobre los valores físicos.
En soja, el escenario continúa siendo más complejo. El informe del USDA mostró una superficie sembrada y existencias algo superiores a las previstas, mientras que la condición de los cultivos estadounidenses descendió al 65% entre buena y excelente justo cuando comienza la etapa decisiva para definir los rindes. Sin embargo, el principal interrogante continúa siendo la demanda, ya que las exportaciones semanales de Estados Unidos quedaron muy por debajo de las expectativas y persisten las dudas sobre el ritmo de compras de China. En Argentina, solo se comercializó el 25% de la producción, por debajo del promedio histórico y del nivel alcanzado el año pasado. «Hay mucha soja almacenada en manos de los productores y lograr que llegue a la industria será uno de los principales desafíos de los próximos meses», remarcó Romano.

Para el trigo, las perspectivas productivas argentinas continúan siendo favorables. La siembra ya cubrió el 80,9% del área prevista, favorecida por una adecuada disponibilidad de humedad y menores costos de fertilización, con lotes que presentan condiciones entre normales y excelentes. Sin embargo, el mercado internacional continúa presionado por la abundante oferta del hemisferio norte, donde avanza la cosecha en Estados Unidos, Europa y la región del Mar Negro. Además, Rusia elevó su proyección de producción hasta 91,2 millones de toneladas, uno de los mayores registros de su historia reciente. En este contexto, Romano considera que solo un deterioro importante del clima en Australia, asociado al desarrollo de El Niño, podría modificar el actual escenario de elevada disponibilidad mundial, mientras Argentina se prepara para una campaña con buena producción pero mayores desafíos comerciales.
https://www.agrolatam.com/mercados/maiz-clima-mercado-global-soja-trigo-argentina-julio-2026/


