El déficit hídrico afecta al 10% del cultivo en la región núcleo. En Córdoba ya se observan síntomas y crece la preocupación por el rendimiento.
La falta de agua ya dejó 160 mil hectáreas de trigo en condición regular en la región núcleo del país, equivalentes al 10% de la superficie implantada.
Con el cultivo próximo a ingresar en su período crítico, en Córdoba comienzan a observarse síntomas de estrés hídrico y aumenta la preocupación por una posible pérdida de rendimiento.
Según el informe presentado por la Bolsa de Comercio de Rosario, durante septiembre, la región acumuló entre cinco y 35 milímetros, por debajo de los registros históricos habituales para esta época, que oscilan entre 30 y 70 milímetros.

Pese a ese escenario adverso, la mayor parte del trigo conserva una evaluación favorable: el 25% se encuentra en buen estado, el 50% en muy buenas condiciones y el 15% presenta una condición excelente.
Síntomas en el sudeste cordobés
El avance fenológico aumenta la necesidad de nuevas precipitaciones. El 42% de los lotes permanece en macollaje, el 52% atraviesa el encañado y el 5% despliega la hoja bandera. Otro 1%, localizado principalmente en el sudeste cordobés y el centro-sur de Santa Fe, ya tiene la espiga embuchada.
En Marcos Juárez, la escasez hídrica se manifiesta mediante el amarillamiento de las plantas. En otras zonas también se observan síntomas en las hojas inferiores, vinculados con una menor absorción de nitrógeno.

A la falta de lluvias se suman los efectos de las bajas temperaturas. En el sur de la región, las últimas heladas provocaron daños foliares de distinta intensidad, con diferencias según las variedades utilizadas y los niveles de fertilización.
Los cuadros más adelantados son los que enfrentan mayores riesgos ante la posibilidad de nuevos eventos tardíos.
Enfermedades contenidas
Por el momento, las enfermedades no representan el principal condicionante de la campaña. La mancha amarilla continúa presente en algunos lotes, pero las bajas temperaturas ralentizaron su evolución y evitaron una mayor propagación.
De todos modos, se prevén aplicaciones de fungicidas para proteger la hoja bandera, que cumple un papel determinante en la formación del rendimiento.
En otras localidades, los controles se concentran en las hojas inferiores, donde se mantienen los focos detectados.
El maíz también espera lluvias
La escasez de humedad superficial comenzó a condicionar la implantación del maíz temprano. La siembra alcanzó unas 970.000 hectáreas, cerca del 40% de la superficie prevista en la región núcleo, después de avanzar sobre 470.000 hectáreas durante la última semana.

El ritmo, sin embargo, es desigual. Mientras en el norte regional el avance llega al 85%, en sectores con menor disponibilidad de agua apenas alcanza el 5%. Los lotes con rastrojos de soja de primera presentan las mayores dificultades para continuar con las labores.
Las bajas temperaturas también retrasan la emergencia del cereal. En algunas zonas, los nacimientos demandan más de 15 días y una parte importante de los cuadros todavía no emergió.
Un aumento de las temperaturas podría acelerar ese proceso, aunque la evolución seguirá condicionada por las reservas de agua.
Fuente: La Voz


