El investigador Alberto Martín Sanz participará en el 2.º Simposio Internacional sobre el Manejo del Jopo en Girasol (Orobanche cumana Wallr.), que se realizará el próximo 31 de agosto en el Salón Mahatma Gandhi de la Facultad de Humanidades de la UAGRM.
La presencia de la planta parásita conocida como jopo del girasol (Orobanche cumana Wallr.) en campos bolivianos representa un desafío fitosanitario inédito para la región. Así lo advierte Alberto Martín Sanz, investigador científico de la firma internacional Syngenta y especialista en genética y patología de la resistencia en girasol, quien disertará sobre esta problemática en el 2.º Simposio Internacional sobre el Manejo del Jopo en Girasol, que se realizará el próximo 31 de agosto en el Salón Mahatma Gandhi de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM).
Un problema global que llega a Latinoamérica
Durante su intervención previa al evento, Alberto Martín Sanz destacó que el jopo del girasol constituye un problema de severas proporciones en múltiples regiones de Europa. Su reciente detección en suelos bolivianos marca la primera vez que se reporta la presencia de este parásito en territorio latinoamericano.
“Es un problema complejo donde hay que abordar diferentes estrategias para poder realizar un control integrado, siempre que sea posible, para minimizar los daños y evitar su extensión a otras áreas”, explicó el investigador de Syngenta.
En colaboración con la investigadora Leire Molinero, del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) de España, Martín Sanz ha participado en la evaluación de diversas poblaciones de jopo recolectadas en Bolivia. Los estudios preliminares —que coinciden con los análisis presentados por el investigador Leonardo Velasco (IAS-CSIC)— señalan que la diversidad genética observada en la población presente en Bolivia guarda una alta similitud con las razas detectadas en España.
Según los análisis realizados hasta la fecha, la variante identificada en Bolivia no corresponde a una raza de alta severidad o virulencia como las que actualmente afectan a regiones que van desde España hasta Ucrania.
Estrategias de control: manejo químico y genética
Para contener el avance del jopo, el especialista enfatizó que el manejo efectivo debe basarse en la combinación de resistencia genética, control químico adecuado y buenas prácticas agrícolas:
1. Uso de genética resistente y herbicidas: Existen genes específicos de resistencia al jopo, así como la posibilidad de controlar la maleza parásita mediante la aplicación de herbicidas del grupo de las imidazolinonas, como el imazapyr.
2. Aplicación rigurosa de herbicidas: Martín Sanz hizo un especial llamado a aplicar las dosis comerciales recomendadas y en el momento fenológico preciso del cultivo, fase que en Europa se recomienda entre los 4 y 6 pares de hojas. En esta etapa, la semilla del parásito ha germinado, se ha fijado a la raíz del huésped mediante el haustorio y empieza a absorber nutrientes.
Aplicar dosis menores a las indicadas (“medias dosis”) o fuera de término incrementa significativamente el riesgo de generar resistencia a los herbicidas, un fenómeno que ya se ha observado en campos europeos con consecuencias severas.
3. Rotación de cultivos extensa: Cada planta de jopo es capaz de producir miles de semillas microscópicas que permanecen viables en el suelo durante 10, 15 y hasta 20 años. Para reducir el banco de semillas en el suelo, el experto aconseja implementar rotaciones de cultivos tan largas como sea posible, aprovechando que la viabilidad del parásito disminuye gradualmente con el paso de los años sin la presencia del huésped.
Compromiso de la industria y la investigación
Respecto a las soluciones de largo plazo, Sanz destacó que Syngenta cuenta con un sólido programa de mejoramiento genético en Argentina, desde donde se desarrollan e introducen híbridos adaptados de alto rendimiento para la región.
La compañía ya trabaja en la integración acelerada de genes de resistencia al jopo dentro de sus programas de fitomejoramiento, con el objetivo de poner a disposición de los productores bolivianos materiales comerciales con alta productividad y protección genética.
El 2.º Simposio Internacional sobre el Manejo del Jopo en Girasol se perfila como un espacio clave para el intercambio científico entre la investigación pública europea, la industria de semillas y los productores locales, con el objetivo de frenar la dispersión de esta amenaza y contribuir a la sostenibilidad del cultivo de girasol en Bolivia.
Fuente: SCA


