Los productores aseguran que el avance de la recolección apenas alcanza el 45%, cuando a estas alturas de la campaña debería acercarse al 80%
La falta de diésel a nivel nacional vuelve a golpear al sector agrícola y amenaza con dejar una parte importante de la cosecha de maíz en los campos de cultivos situados mayormente en la zona oriental del país.
Los productores aseguran que el avance de la recolección apenas alcanza el 45%, cuando a estas alturas de la campaña debería acercarse al 80%.
Mario Moreno, presidente de la Asociación de Productores de Maíz, Sorgo y Cultivos Alternativos (Promasor), explicó que la escasez de combustible afecta tanto a las máquinas cosechadoras como al transporte de la producción.
“Como siempre estamos con problemas por el diésel, tenemos un avance del 45% y queremos llegar por lo menos a la mitad de la cosecha”, señaló a Canal Rural.
El retraso ya comienza a tener consecuencias sobre los cultivos. Parte del maíz permanece en los campos y, ante la demora, existen riesgos de que los granos se caigan, se deterioren o sufran contaminación.
“Ya hay mucho maíz caído y va a haber un perjuicio, contaminación de granos”, advirtió el dirigente.
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Maíz
Los productores reconocen que, después de los constantes reclamos y reuniones con las autoridades, el abastecimiento en algunos surtidores comenzó a mejorar parcialmente. Sin embargo, consideran que el volumen todavía no es suficiente para recuperar el tiempo perdido.
“No sabemos qué hacer porque estamos avanzando muy lentamente, ya deberíamos estar cerca del 80%. No vamos a llegar a concluir con la cosecha y se va a malograr la tierra”, afirmó Moreno.
El sector estima que, si las condiciones no cambian, la cosecha podría prolongarse hasta septiembre, cuando buena parte de la producción ya estará expuesta a pérdidas.
La proyección es preocupante: de una meta de alrededor de 400.000 toneladas, Promasor calcula que podría recuperar entre 300.000 y 320.000 toneladas, mientras que el resto estaría en riesgo de perderse. Esto implicaría una merma aproximada de entre 15% y 20%.
Pequeños productores
Más allá de las cifras, la situación preocupa especialmente por el impacto sobre los pequeños productores, que dependen en gran medida de una sola campaña agrícola para recuperar su inversión y sostener sus ingresos durante el año.
“Los productores están sufriendo por esta situación y la mayoría son pequeños productores. Esta gente se dedica a una sola campaña y vean cómo estamos”, lamentó Moreno.
La falta de combustible termina afectando toda la cadena: sin diésel no pueden operar las cosechadoras, el grano no puede salir oportunamente de los campos y aumenta el riesgo de deterioro de la producción.
Para los productores, el problema ya no es solamente garantizar combustible para continuar trabajando, sino evitar que el retraso termine convirtiéndose en pérdidas de alimentos, ingresos y empleo rural.
El sector espera que el abastecimiento mejore lo suficiente para acelerar la cosecha y reducir el daño. Cada día de retraso, advierten, aumenta la cantidad de maíz que puede quedar en el campo sin posibilidad de ser recuperado.
Fuente: LA RAZÓN


